Tengo un dolor de cintura muy mentiroso, el muy ladino se ufana denunciando una edad que aún no tengo: mis jovencísimos 33 desmienten los 50 que este dolor anuncia a grito pelado como una verdad absoluta...
Hace calor, está húmedo, pegajoso, qué tan terrible puede ser bañarse con agua fría???
20 minutos después descubriría, que mis jovencísimos 33 ya no aguantan como antes, las contorsiones y las quebradas de cintura.
Mi calefón ha decidido morir. No se si en devota demostración de respeto al Día de Todos los Muertos o qué, pero el miserable está ahí, y ni se mosquea cada vez que, tras una plegaria, abro la canilla del agua caliente.
Todo comenzó el sábado a la noche. Cena en casa, calavera en reposo viendo película mala, amiga entrañable calentando tacos que sobraron de otra cena, un poco de esto mucho de aquello...
-me pasás la sal
-tomá
-no, apoyá, apoyá que trae mala suerte
-chicas, no se enojan si termino de ver la peli
-(apoyo la sal, mi amiga la agarra), no andá
Todo transcurría con normalidad.
-levantamos?
-te ayudo
-dale, traeme así lavo
Y ahí lo descubrí: Uy, se murió el calefón! Pero inmediatamente pensé, (estoy haciendo todo lo posible por tener pensamientos positivos), debe ser la lluvia
WHAT???
Claro, la salida al exterior del calefón, está, justamente, en el exterior, así que cuando llueve parece que le entra agua o algo así y no prende la chispita. Y bueno, cosas que pasan, ya pasará...
Y pasó el domingo, y calefón seguía igual. Claro que con este tiempo digno de Todos los Muertos, cómo saber si es que fue una muerte súbita o si es por la lluvia??? Para el lunes se tiene que arreglar. Pero el lunes, 02 de noviembre, nada más ni nada menos, y con la lluvia que no quiere amainar, sigo con la incógnita y la esperanza de que el calefón, una vez pasada esta festividad, vuelva a la vida.
Pero mientras esperaba el milagro, se me ocurrió que bañarme con el agua fría, no podía ser tan terrible. ERROR!!! Puede ser muy terrible. Vuelvo a los extremos, el agua me gusta bien caliente.
Así es como, en el minúsculo cubículo de la ducha, me paré bien cerquita del borde, quebrando cintura cual vedette del Maipo, e inclinando la cabeza de modo tal que sea lo único que toque el agua gélida que caía cual lluvia en el Polo, mientras enjabonaba, enjuagaba, encremaba y volvía a enjuagar el pelo, y así me gané un dolor de cintura, un vale de spa que te hace ver 20 años mayor, y una orden de compra por un blister completito de algún analgésico potente. El resto de la tortura consistió en enjabonarme en 1 minuto y enjuagarme en otro, demostrando mi voto positivo al ahorro de agua que pregona Chavez desde Venezuela.
Como no tengo nada en contra de ningún credo ni festividad ni demostración religiosa, voy a dejar que mi calefón demuestre su devoción como más le plazca, así sea al mejor estilo empleados de subtes de Bs. As. Pero como yo también tengo mis creencias religiosas y soy una chica de FE, no voy a abandonar la esperanza de que mañana, ya sequito, ya sin lluvia, mi calefón me responda con su llamita cuando abra la canilla del agua caliente...
Y sino, con una muda de ropa en una mano, y con mi shampoo, mi acondicionador, mis cremas demaquillantes, mis cremas para el cuerpo, mis cremas para la cara, mi desodorante, mi secador de pelo, mi anti-frizz, mi cepillo para el pelo y mi cepillo de dientes en la otra, me voy para lo de calavera, que ya me dijo que me vaya a bañar cuando quiera a su casa, JA! (es que ya no estoy para contorsiones de este tipo!).
Cuándo es el Día de Todos los Vivos???
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