Mi primer viaje lo hice cuando tenía 5 años, al menos el primero del que tengo algún recuerdo, aunque en aquel momento no le di importancia, y coincidió con mi primer viaje en avión. Iba con mi familia de vacaciones a Río de Janeiro, Brasil.
Mis padres estaban sentados en la fila de adelante, y mi hermana, mi abuela y yo en la de atrás.
Mientras mi hermana, que ocupaba el lado de la ventanilla, soñaba abstraída dentro de una de las historias de Luisa May Alcott, mi abuela, sentada del lado del pasillo, soñaba por los efectos de una pastillita que se había asegurado en tomar justo antes de subir al avión, lo que me dejaba a mi en el asiento del medio, encerrada entre dos que soñaban, una despierta y la otra dormida.
El aburrimiento era tal que, a veces, pienso que todo pudo haber sido producto de mi imaginación, capaz de inventar hasta lo más disparatado con tal de mantener mi mente entretenida en algo. Pero con el paso del tiempo y un sinfín de hechos ocurridos después de aquel viaje en avión, he optado por desistir de ese pensamiento, claramente estaba presa entre esos dos cuerpos, atada con el cinturón al asiento y con las garras del aburrimiento rascándome la cabeza, y todo lo que ocurrió después, fue igualmente cierto, producto de la más absoluta realidad, y no una fantasía ideada por mi disparatada imaginación de niña aburrida.
Como mis compañeras de viaje no parecían ser mi fuente de entretenimiento, decidí buscar mi diversión en cualquier cosa que estuviera a mi alcance. Cuando creí haber explorado todo lo explorable del avión, cuando ya había devorado hasta la última miga de lo que nos habían servido en la bandejita, incluso el resto de sal que había quedado en el sobrecito que venía para condimentar la ensalada y que rasqué laboriosamente con el índice para luego lamer con esmero, cuando ya había intentado por todos los medios despertar a mi abuela o molestar a mi hermana, y tras fracasar en ambos casos, desesperada incliné mi cabeza hacia atrás como buscando en el cielo alguna respuesta, y descubrí, sobre mi cabeza, una serie de teclitas y dispositivos de los más diversos que se convirtieron rápidamente, en mi nuevo foco de interés.
Toqueteando unos y otros, descubrí el orificio por donde salía el aire frío, las lamparitas y las teclitas que las activaban o no, los parlantitos y una tecla más, misteriosa, diferente a las otras.
Sin siquiera pensarlo dos veces, la presioné y tras no obtener ninguna respuesta a la vista, volví a presionarla aguardando expectante los resultados. Pero nada parecía suceder, y cuando mi dedo, insistente, se disponía a apretar por tercera vez la teclita, una aeromoza y su gran sonrisa de dientes blancos se acercó a preguntar qué necesitábamos. Claro que al ver la escena que se le presentaba, y comprender que quien había presionado el llamador no había sido ni mi abuela, que continuaba soñando la mona, ni mi hermana, que continuaba soñando con mujercitas y hombrecitos y los muchachos de Jo, sino una pequeña, fastidiosa y seguramente malcriada chiquilla que se entretenía haciéndole perder su valioso tiempo, la sonrisa se le desdibujó rápidamente. Entonces comprendí que la misteriosa tecla tenía la misión de llamar a las azafatas, comprendí que la simpática que se había acercado era la misma que ahora me miraba con cara de perro malo y comprendí, con el movimiento de cabeza de mi mamá, que también ella lo había comprendido todo, y un terror descomunal se apoderó de mi. Ahora mi madre se daría vuelta, hablaría con la azafata, le pediría disculpas, y el resto lo arreglaría conmigo, seguramente se enfadaría, luego vendría el reto y por último la reprimenda, que podía ser desde dejarme sin postre hasta dejarme sin playa, dependiendo siempre del humor maternal, y mi corta experiencia no me auguraba buenos resultados. Así las cosas, el terror más inmenso se volvió mi amo. Ahora que lo pienso, mi imaginación fue más rápido que mi cordura, después de todo, la travesura no había sido tan grave, quizás hubiese habido una llamada de atención o un reto leve, pero seguramente no una reprimenda, así que semejante pánico fue, sin dudas, insensato, quizás producto de la altura o como consecuencia del exceso de sal, no lo se, pero en aquel momento, lo viví así, sólo me quedaba esperar lo peor…
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Lo siguiente que recuerdo es que estaba sentada en un banquito, en el compartimiento de las azafatas, con tres de ellas en cuclillas, soplándome la rodilla roja de mertiolate, mientras mi mamá, acariciándome la cabeza, intentaba consolarme a la par que me regañaba por haberme subido al asiento, intentando treparme al porta-equipaje, a pesar de sus múltiples advertencias. De qué estaba hablando? Qué porta-equipaje? No importaba, sólo estaba feliz de haber esquivado el del reto y la vergüenza frente a la azafata, qué había pasado? No lo sabía, pero tampoco me importaba, sin dudas, tenerlas a mi alrededor soplándome la rodilla y a mi mamá preocupada intentando consolarme, era un panorama mucho más halagüeño que el posible reto que, temía, podría haberme dejado sin playa por los próximos días. Así que, dejé de llorar, de hecho el dolor de la rodilla ya se había calmado, y volví a mi asiento del medio contenta, con un librito para pintar y una ración doble de torta de chocolate de la clase ejecutiva.
Muchos años después comprendí que ése había sido mi viaje iniciático, mi primera experiencia de traspaso virtual de umbral también virtual. Un viaje corto, y que compartía similares características entre un mundo y su paralelo, pero un viaje al fín, el primero del que guardo algún recuerdo y el primero de una larga e incesante lista que me acompaña desde entonces y hasta el día de la fecha. Acaso haya habido otros antes, acaso los viajes virtuales a mundos paralelos me vienen acompañando desde el vientre materno, no lo se, y claramente no tengo registro de ello. Sin dudas puedo asegurar que aquel primer viaje en avión coincidió con mi primer viaje a un mundo paralelo del que tengo registro, y que fue el que abrió la compuerta de los viajes concientes, compuerta que nunca más se cerró.
Con los años, y a raíz de numerosas investigaciones y averiguaciones que, por curiosidad primero y por necesidad después me vi obligada a hacer, comprendí por qué mis viajes a mundos paralelos podrían haber comenzado en aquel primer viaje de avión. Primero descubrí que viajar en avión es la forma más fácil de atravesar puentes, cruzar umbrales y, en definitiva, viajar a universos paralelos. Las posibilidades se vuelven inmejorables por cuestiones de presión, velocidad y una conjunción de factores que el estado mismo del vuelo produce en los cuerpos, pero son ecuaciones muy difíciles de comprender que no vienen al caso. Esto sumado a la ingesta excesiva de sal que también ayuda en el proceso del viaje, habilitando la apertura de ciertos capilares que tenemos en la zona de las papilas gustativas, que tienen relación con la zona del cerebro donde se gestan los viajes, pero también son cuestiones escabrosas que merecen una explicación más detallada. También habría contribuido el terror que se apoderó de mi y las ganas tremendas que sentí de esfumarme de aquella situación. Si se lo piensa bien, los viajes virtuales no son más que el cumplimiento de un deseo fervoroso que no podemos expresar… debemos pensar muy bien qué deseamos, a veces los deseos se cumplen.
Por supuesto que ésta era una información que ignoraba a los 5 años. De haberlo sabido, quizás, todo hubiese sido diferente, pero de nada sirve pensar en eso ahora.
Si bien los estudios no están demasiado avanzados y aún existe un gran desconocimiento al respecto, el debate científico está abierto y las teorías son innumerables.
No es un tema del que pueda hablarse abiertamente, -es más, los gobiernos hacen todo lo posible para mantenerlo en las sombras, siempre temen aquello que desconocen-, pero existe, y aunque intenten ocultarlo, el tema está instalado en todas las discusiones científicas que se precien de serlo.
Algunos estudios aseguran que se trata de una posibilidad, un don lo llaman algunos, una deficiencia o deformación otros, una simbiosis alienígena los más alarmistas, la cuestión es que la ignorancia sobre esta clase de temas siempre acarrea temor y posibilitan ciertos comportamientos represores, por lo que, tanto unos como otros ocultan toda información cubriendo el tema con un gran manto de silencio.
Mientras tanto, nosotros, los viajeros, vamos de mundo en mundo sorteando toda clase de peligros, intentando evadir a aquellos que nos persiguen. Entendemos el miedo, la ignorancia hace estragos en la mente de los débiles, y es verdad que hay viajeros que intentan aprovecharse de su don en perjuicio del resto, pero son delincuentes, casos aislados y no deberían juzgarnos a todos igual por causa de algunos.
En nuestros viajes, sólo estamos en la búsqueda de nuestra identidad, tratando de averiguar qué nos sucede… y lo mejor, qué podemos esperar que ocurra con nosotros. El peligro es constante, pero las posibilidades de viajes infinitas.
Para todo recién iniciado, seguramente, la primera pregunta sea: Por qué a mi?
Si bien a ciencia cierta no hay nada asegurado, la teoría más divulgada otorga toda la responsabilidad de los viajes a una célula llamada CTVU, Célula de Traspaso Virtual de Umbral. Aparentemente, la información genética formadora de esta célula produciría el salto de una realidad a otra. Por qué esa información genética produciría la creación de esta célula y por qué se daría en ciertas personas y no en otras, es algo que aún es materia de investigación, pero muchos científicos aseguran que se debe a un deseo muy grande de la madre de que su hijo viva todas las experiencias que quiera, en conjunción con una ávida curiosidad del feto en formación. Esta comunión sería la responsable de la formación de la CTVU.
Otra cuestión es que esta célula puede permanecer en estado de latencia toda la vida sin jamás activarse. O puede activarse sólo cuando la persona está en sueños, sin enterarse nunca de los viajes en los que participa mientras su conciencia duerme, lo que provoca que todo aquello que viva en las realidades paralelas, sea agenciado tan sólo como un sueño o una vivencia reprimida en algún remoto hueco de la mente. Claro que estos casos suelen acarrear, a largo plazo, trastornos de los más diversos, ya que la persona, jamás cedería al descanso real, en todas sus vidas se encontraría inexplicablemente cansada y, de convertirse estos viajes en sueños en una constante, podría, incluso, estar en peligro de muerte.
Finalmente, el por qué de que esta célula se active, entre en funcionamiento, también son más las preguntas que las respuestas.
En mi caso, pareciera que haber comido esa sal desde el sobrecito, activó un dispositivo que normalmente se encuentra en estado pasivo, el viaje en avión habría posibilitado el acercamiento a umbrales de comunicación con otros mundos, el terror al reto de mi madre habría creado en mi un deseo muy profundo de desaparecer y todo junto habría provocado el viaje.
Cuanto es real y cuánto de mentira, no se si alguna vez lo sabremos. Lo real es que los viajeros existimos, vamos de mundo en mundo sin poder elegir demasiado en cuál quedarnos, mientras escapamos de aquellos que nos persiguen… “Si no puedes derrotarlos, úneteles”, reza un conocido dicho. Y eso haré, no puedo evitar viajar a mundos paralelos, así que ya no lo haré. A partir de ahora, voy a vivir muchas realidades a la vez, la vida es demasiado corta, las posibilidades infinitas, el riesgo aterrador y la adrenalina asegurada…
Para quien guste acompañarme, las compuertas están abiertas…
Al comenzar el blog, jamás hubiese imaginado que se convertiría en la sistematización de mi propia investigación. Claro que tampoco hubiese imaginado nunca que me vería inmersa en un sin fin de viajes temporales a distintas realidades, y que eso mismo provocaría el comienzo de mis investigaciones que hoy conforman este blog… Para todos, bienvenidos al blog de las realidades paralelas donde todos, sin excepción, amamos la sal!
domingo, 31 de enero de 2010
martes, 26 de enero de 2010
BON VOYAGE!!!
Acaso sea una inconformista, acaso me aburra con facilidad, acaso sea una incomprendida que salta de un mundo a otro con la ilusión de hallar en alguno la comprensión anhelada, o acaso sea ésta una práctica mucho más común de lo que estamos dispuestos a revelar…
Sea como fuere, por inconformismo, aburrimiento o incomprensión, y dado que he sido bendecida o maldita con el don de viajar a través de umbrales virtuales y vivir realidades paralelas, he decidido, categóricamente, que a partir de ahora, voy a hacer de este don mi nueva forma de vida. No me alcanza con vivir en un solo mundo, la vida es demasiado corta como para que nos acotemos a una mísera realidad, dejando tantas otras por vivir, cuando tenemos la posibilidad de hacerlo…
He sido advertida, más no amedrentada. Lo que comenzó siendo un padecimiento, un misterio del que era una víctima pasiva, ahora, y tras haberme especializado en la materia, lo he transformado en mi arma activa contra el aburrimiento, el tedio y la chatura.
Señoras y Señores, Damas y Caballeros, Niños y Adultos, sean todos muy bienvenidos a mi universo AMO LA SAL de realidades paralelas, donde todo es posible, donde las elecciones hechas en una vida no tienen por qué repetirse en su paralela, y donde cada realidad paralela, se multiplica hasta el infinito. Otra vida, otro mundo, otra realidad, son posibles, lo relativo de todo es lo finito en la nada y ahí la comunión es perfecta, los bondadosos de un mundo pueden ser los temerarios de otro, y viceversa… No todo está dicho y aún hay mucho por hacer…
Ya hay bastantes restricciones en el mundo de la vigilia para que también las haya en el de los sueños… Somos capaces de imaginar otras vidas, otras realidades? He ahí el primer interrogante. Si la respuesta es positiva, si verdaderamente somos capaces de imaginar que otra vida es posible, entonces se nos presenta el desafío: nos animamos a vivir todas las vidas que somos capaces de imaginar???
Cabe aclarar que no cualquiera puede acceder a traspasar los umbrales virtuales de comunicación con mundos paralelos, los requisitos indispensables: gran imaginación, sed de curiosear y un amor casi adictivo a la sal.
Los riesgos, por otra parte, son indefinidos e incalculables. Una vez abierta la compuerta, ya no hay lugar para arrepentimientos, las vidas paralelas se volverán tan reales que no sabremos distinguir con certeza absoluta a cuál de todas pertenecemos desde los orígenes, y ya no habrá una vuelta atrás, el pasaje de umbrales virtuales se convertirá más en una certeza cotidiana que en una posibilidad eventual, y llegado ese punto, y créanme que se de qué estoy hablando, es mejor tomarlo como un don y no como una maldición. He sabido de casos puntuales que han hecho hasta lo indecible por pertenecer a esta elite de viajeros virtuales, pero también conozco a aquellos que, siendo víctimas inocentes de este pasaje inaudito de mundos, perdieron la cordura y decidieron del modo más trágico poner fin a su desventura.
Para todo aquel recién iniciado en el viaje a través de los mundos paralelos, ya sea por elección o por omisión, es preciso advertirles que no es posible elegir en qué realidad caerán y mucho menos asegurar que esa realidad sea de su agrado. Por otra parte, y si bien con el tiempo y la práctica es posible afinar la puntería en cuanto a la elección del momento de traspaso del umbral, esto lleva tiempo, y aún así, no todos se vuelven lo suficientemente hábiles en el manejo del dispositivo, dejando eternamente latente el riesgo de quedar presos en una realidad sin posibilidad de escapar ni de que nadie escuche nuestro grito de SOCORRO.
Hecha la presentación, hechas las advertencias, están todos invitados a soñar, a vivir otras vidas, habitar otras realidades, en síntesis, a salar su existencia con aquello que, en el mundo en que la vigilia vigila, sería dañino para la salud…
BON VOYAGE!!!!!!!!!
Sea como fuere, por inconformismo, aburrimiento o incomprensión, y dado que he sido bendecida o maldita con el don de viajar a través de umbrales virtuales y vivir realidades paralelas, he decidido, categóricamente, que a partir de ahora, voy a hacer de este don mi nueva forma de vida. No me alcanza con vivir en un solo mundo, la vida es demasiado corta como para que nos acotemos a una mísera realidad, dejando tantas otras por vivir, cuando tenemos la posibilidad de hacerlo…
He sido advertida, más no amedrentada. Lo que comenzó siendo un padecimiento, un misterio del que era una víctima pasiva, ahora, y tras haberme especializado en la materia, lo he transformado en mi arma activa contra el aburrimiento, el tedio y la chatura.
Señoras y Señores, Damas y Caballeros, Niños y Adultos, sean todos muy bienvenidos a mi universo AMO LA SAL de realidades paralelas, donde todo es posible, donde las elecciones hechas en una vida no tienen por qué repetirse en su paralela, y donde cada realidad paralela, se multiplica hasta el infinito. Otra vida, otro mundo, otra realidad, son posibles, lo relativo de todo es lo finito en la nada y ahí la comunión es perfecta, los bondadosos de un mundo pueden ser los temerarios de otro, y viceversa… No todo está dicho y aún hay mucho por hacer…
Ya hay bastantes restricciones en el mundo de la vigilia para que también las haya en el de los sueños… Somos capaces de imaginar otras vidas, otras realidades? He ahí el primer interrogante. Si la respuesta es positiva, si verdaderamente somos capaces de imaginar que otra vida es posible, entonces se nos presenta el desafío: nos animamos a vivir todas las vidas que somos capaces de imaginar???
Cabe aclarar que no cualquiera puede acceder a traspasar los umbrales virtuales de comunicación con mundos paralelos, los requisitos indispensables: gran imaginación, sed de curiosear y un amor casi adictivo a la sal.
Los riesgos, por otra parte, son indefinidos e incalculables. Una vez abierta la compuerta, ya no hay lugar para arrepentimientos, las vidas paralelas se volverán tan reales que no sabremos distinguir con certeza absoluta a cuál de todas pertenecemos desde los orígenes, y ya no habrá una vuelta atrás, el pasaje de umbrales virtuales se convertirá más en una certeza cotidiana que en una posibilidad eventual, y llegado ese punto, y créanme que se de qué estoy hablando, es mejor tomarlo como un don y no como una maldición. He sabido de casos puntuales que han hecho hasta lo indecible por pertenecer a esta elite de viajeros virtuales, pero también conozco a aquellos que, siendo víctimas inocentes de este pasaje inaudito de mundos, perdieron la cordura y decidieron del modo más trágico poner fin a su desventura.
Para todo aquel recién iniciado en el viaje a través de los mundos paralelos, ya sea por elección o por omisión, es preciso advertirles que no es posible elegir en qué realidad caerán y mucho menos asegurar que esa realidad sea de su agrado. Por otra parte, y si bien con el tiempo y la práctica es posible afinar la puntería en cuanto a la elección del momento de traspaso del umbral, esto lleva tiempo, y aún así, no todos se vuelven lo suficientemente hábiles en el manejo del dispositivo, dejando eternamente latente el riesgo de quedar presos en una realidad sin posibilidad de escapar ni de que nadie escuche nuestro grito de SOCORRO.
Hecha la presentación, hechas las advertencias, están todos invitados a soñar, a vivir otras vidas, habitar otras realidades, en síntesis, a salar su existencia con aquello que, en el mundo en que la vigilia vigila, sería dañino para la salud…
BON VOYAGE!!!!!!!!!
viernes, 22 de enero de 2010
Los 4 de Mica
Ahí estaba yo, muriendo de calor debajo del disfraz de la Bella Durmiente, encerrada junto a Blanca Nieves en un cuartito de un pelotero esperando que, desde el cuarto de al lado, repleto de niños, de grandes, de globos y piñatas, el Hada Madrina cumpliera el deseo de la cumplañera y nos hiciera llegar desde el país de los sueños a la cuenta de 3.
Todo comenzó hace unas semanas atrás, cuando, desde un mail, mi amiga me hace el convite al cumpleaños de su hijita, mi ahijada, sin olvidar mencionar el pedido especial.
Aunque en realidad, todo comenzó mucho antes, allá por mayo de 1977 en las Américas de Norte.
No suelo poner nombres a la gente que cito, por nada en especial, simplemente, lo prefiero así. Pero en este caso en particular, me parece que vale la pena.
Zor nació, como decía, un 8 de mayo de 1977 en Estados Unidos.
Su papá, español de origen, había llegado a EE.UU escapando de Franco, (o, muy al contrario, había llegado con su padre, que era franquista, escapando de los que vinieron después, no recuerdo cuál de las versiones es la real, a los efectos, tampoco importa, y de todos modos, tanto una como otra podrían ser ciertas). Emeterio, así se llamaba, trabajaba de mozo en un bar de Nueva York, y es ahí donde conoce a Violeta, la mamá de Zorana, cubana de nacimiento, pero que no se llevaba muy bien con la ideología reinante y, así no más, vía balsa, se cruzó el océano para llegar a las costas de Miami y, vaya uno a saber por qué vueltas de la vida, terminar trabajando como mesera en el mismo bar en que igual función desempeñaba Emeterio.
No se si fue la tonada caribeña o el desparpajo propio de las zonas tropicales, pero la cubana le llegó al corazón al oriundo de la madre patria, y un buen día, concibieron a Zorana, la yanqui de nacimiento más porteña que conocí en mi vida.
Por buena voluntad de los clientes, que dejaban abultadas propinas, o buena visión de Emeterio para los negocios o vaya a saber qué, la cuestión es que para la familia, las cosas comenzaron a mejorar y la situación a acomodarse un poco. Y unos años después, los teníamos instalados en este bendito país, ya dueños de un video juegos al mejor estilo Sacoa por la zona de Almagro, y de un tenedor libre muy concurrido durante el verano en Mar del Plata.
Y poco a poco, los negocios fueron creciendo. Pero eso ya forma parte de otra historia.
A la edad de 6 años, a Zorana le caen con un novedón de aquellos: “vas a tener un hermanito”. No la conocía en esa época, así que no estuve presente, pero imagino su mueca de desagrado: se acababa el reinado para una!
Así fue que nació Omar, 6 años menor que mi amiga, y el único argentino de ley.
La conocí a Zor a los 9 años, cuando ambas cursábamos juntas el 3° grado del colegio Sagrado Corazón. Inmediatamente nos hicimos amigas, -aún no me explico cómo- y muy a menudo venía ella a mi casa o yo a la suya. Recuerdo que cuando iba a su casa, amaba comer el arroz con pollo que nos preparaba la cubana, tanto como sufría cuando a Zor se le ocurría la fantástica idea de jugar a la “guerrita” con Omar. El, 6 años menor, era, claro, el que acababa llorando. Pero después de las persecuciones de rigor que incluían encerradas de mi amiga en el baño, y sacadas del mismo a como de lugar, era Zorana la que terminaba llorando por la mano de Emeterio, que, lo aseguro, era mucho más doloroso.
Qué decir de Zor? En principio, que me he reído lo indecible en su compañía. No sólo por las ocurrencias que tiene, sino por su modo de contar las cosas, vivir la vida y divertirse en forma, (no sin un precio, como todo en la vida, pero también forma parte de otra historia).
Por eso, hace unas semanas atrás, si bien no esperaba encontrarme con el pedido que me encontré, una vez leída la solicitud, no me pareció en lo más mínimo extraño…
La cuestión era la siguiente: Mica, mi ahijadita, la hija de Zor, cumplía 4 años. Su mamá se lo iba a festejar en un pelotero, como el año pasado, con los amiguitos del jardín, la familia y nosotros, los grandes que, desde chicos, venimos acompañando a su mamá y ahora la acompañamos a su pequeña también.
Para la ocasión, la nena, había solicitado la presencia, en su cumpleaños, de las Princesas de Disney. Pero al parecer, dicha concurrencia cuesta unos dinerillos importantes que mi amiga no estaba en condiciones de desembolsar. Y he aquí la ocurrencia: pedirle a sus amigas de toda la vida que se disfrazaran de las princesas para el evento!
Repito, no me extrañó el pedido, lo que no significa que no me causara un poquito de escozor. Pero bueno, la niña quería a las princesas, y su mamá quería cumplirle el sueño, y las amigas de la mamá queríamos hacer lo propio con la madre y con la hija!
Frente a la insistencia de Mica, lo que le respondió Zorana, fue que, de todas las princesas, había logrado hablar con la Bella Durmiente y con Blanca Nieves, (las dos preferidas de la niña), con las demás no se había podido comunicar, o estaban de vacaciones o tenían mucha tarea para entregar. Pero le aseguró la presencia de sus preferidas. Por su parte, Zorana se iba a disfrazar de Hada Madrina, iba a disfrazar a su hija de otra de las Princesas, y a la cuenta de 3, le iba a cumplir el deseo, y ahí era cuando Vicky y yo haríamos acto de presencia enfundadas en los vestidos de las heroínas de la historia.
Ese era el plan. Como se llevó a cabo, fue lo divertido.
Durante todo el cumple, mientras los niños correteaban por todo el pelotero, estuvimos palpitando, temiendo, el momento del disfraz. Zor me había advertido que el que me tocaba tenía mangas largas, así que el calor sería importante, pero sin dudas, la que llevaba la peor parte era Vicky, que como le tocaba corporizarse en Blanca Nieves, era inevitable la peluca carré. Advertida de semejante atuendo, no veía el modo de zafarse del trance y, efectivamente, no zafó, je!
A la hora señalada, nos acorralamos las 3 en el cuartito, y comenzó el operativo disfraz. Claro que era divertido vernos enfundadas en esos trajes, pero todas las carcajadas se las llevó la peluca de Blanca Nieves, o, como la llamaba Vicky, la peluca del pibe chorro. Lo que parecía! Por suerte hay fotos que atestiguan los hechos! En más de una oportunidad, creí que iba a tener que salir corriendo, enfundada en el vestido y todo, hacia el baño, para no sumar más vergüenzas al momento! Es que del ataque de risa, que me agarró al verla con peluca capita y panza al aire por ser la casaquita demasiado corta, además de llorar de risa, casi me hago encima!
Yo no estaba mucho mejor, obvio, pero por lo menos no tenía una peluca tiesa que parecía recién sacada de un lavaplatos.
Pero llegó la hora de cortar la torta, así que Zor nos dejó, se fue con su hija, que para ese entonces también estaba vestida de Princesa, y como había prometido, a la cuenta de 3 le cumplió el sueño a Mica y ahí aparecimos nosotras, las pseudo Princesas de los cuentos.
Aún no se qué efecto provocó esta aparición en la niña. Espero no conlleve daños colaterales demasiados tremendos!!! Al resto de los chicos, pareció gustarle, pasábamos y nos tocaban el vestido y se nos quedaban mirando con los ojos grandes y sorprendidos. Pero Mica, claro, nos conoce, por más peluca y vestido que nos pusiéramos, éramos la madrina y la tía Vicky. Así que, desde su desconcierto, no se si la pequeña entendió algo, si se pensaba que le estábamos tomando el pelo o si no sabía muy bien qué pensar. Por otra parte, en sus escasos 4 años, supongo que ya sabe que de su madre puede esperar cualquier cosa, y no debe sorprenderse si de pronto una de las tías aparece caracterizada de Princesa de Disney a la cuenta de tres de su madre que, desde su disfraz de Hada Madrina promete cumplirle el deseo.
Mientras estábamos en el cuartito, con Vicky pasamos por todos los estados. Además de que vinieran todos los que trabajaban en el pelotero, se asomaran para reirse a carcajadas en nuestras caras y luego seguieran su rumbo, todos los grandes que asistieron al cumpleaños obraron de igual manera, entre ellos, calavera, claro! Nos sacaban fotos y se alejaban con el souvenir tan preciado. Pero además de tolerar semejante humillación, (de todos modos, a esa altura ya estábamos jugadas y no nos importaba nada), nos preocupaba la reacción de la niña. Yo temía que todos se pusieran a llorar, Vicky que todos se pusieran a reir, y ambas que le arruináramos el cumpleaños a la nena o, lo que es peor aún, que no nos quisiera más!
Por suerte, nuestros más sombríos pronósticos no se cumplieron y todo resultó bastante bien, los niños no lloraron ni se rieron, más bien, sorprendidos nos miraban extasiados, los grandes si, claro, todos rieron mostrando bien los dientes, pero ése es un dato menor, y Mica, bueno, Mica aún no se cómo lo habrá tomado, pero seguramente, algún día, cuando sea más grande, se dará cuenta de que su mamá era capaz de hacer cualquier cosa con tal de verla feliz… y de que contaba con un séquito de amigas que también harían cualquier cosa por ver feliz a la madre y a la hija!!!
FELICES 4 AÑITOS MICA!!!!!!!!!!
Todo comenzó hace unas semanas atrás, cuando, desde un mail, mi amiga me hace el convite al cumpleaños de su hijita, mi ahijada, sin olvidar mencionar el pedido especial.
Aunque en realidad, todo comenzó mucho antes, allá por mayo de 1977 en las Américas de Norte.
No suelo poner nombres a la gente que cito, por nada en especial, simplemente, lo prefiero así. Pero en este caso en particular, me parece que vale la pena.
Zor nació, como decía, un 8 de mayo de 1977 en Estados Unidos.
Su papá, español de origen, había llegado a EE.UU escapando de Franco, (o, muy al contrario, había llegado con su padre, que era franquista, escapando de los que vinieron después, no recuerdo cuál de las versiones es la real, a los efectos, tampoco importa, y de todos modos, tanto una como otra podrían ser ciertas). Emeterio, así se llamaba, trabajaba de mozo en un bar de Nueva York, y es ahí donde conoce a Violeta, la mamá de Zorana, cubana de nacimiento, pero que no se llevaba muy bien con la ideología reinante y, así no más, vía balsa, se cruzó el océano para llegar a las costas de Miami y, vaya uno a saber por qué vueltas de la vida, terminar trabajando como mesera en el mismo bar en que igual función desempeñaba Emeterio.
No se si fue la tonada caribeña o el desparpajo propio de las zonas tropicales, pero la cubana le llegó al corazón al oriundo de la madre patria, y un buen día, concibieron a Zorana, la yanqui de nacimiento más porteña que conocí en mi vida.
Por buena voluntad de los clientes, que dejaban abultadas propinas, o buena visión de Emeterio para los negocios o vaya a saber qué, la cuestión es que para la familia, las cosas comenzaron a mejorar y la situación a acomodarse un poco. Y unos años después, los teníamos instalados en este bendito país, ya dueños de un video juegos al mejor estilo Sacoa por la zona de Almagro, y de un tenedor libre muy concurrido durante el verano en Mar del Plata.
Y poco a poco, los negocios fueron creciendo. Pero eso ya forma parte de otra historia.
A la edad de 6 años, a Zorana le caen con un novedón de aquellos: “vas a tener un hermanito”. No la conocía en esa época, así que no estuve presente, pero imagino su mueca de desagrado: se acababa el reinado para una!
Así fue que nació Omar, 6 años menor que mi amiga, y el único argentino de ley.
La conocí a Zor a los 9 años, cuando ambas cursábamos juntas el 3° grado del colegio Sagrado Corazón. Inmediatamente nos hicimos amigas, -aún no me explico cómo- y muy a menudo venía ella a mi casa o yo a la suya. Recuerdo que cuando iba a su casa, amaba comer el arroz con pollo que nos preparaba la cubana, tanto como sufría cuando a Zor se le ocurría la fantástica idea de jugar a la “guerrita” con Omar. El, 6 años menor, era, claro, el que acababa llorando. Pero después de las persecuciones de rigor que incluían encerradas de mi amiga en el baño, y sacadas del mismo a como de lugar, era Zorana la que terminaba llorando por la mano de Emeterio, que, lo aseguro, era mucho más doloroso.
Qué decir de Zor? En principio, que me he reído lo indecible en su compañía. No sólo por las ocurrencias que tiene, sino por su modo de contar las cosas, vivir la vida y divertirse en forma, (no sin un precio, como todo en la vida, pero también forma parte de otra historia).
Por eso, hace unas semanas atrás, si bien no esperaba encontrarme con el pedido que me encontré, una vez leída la solicitud, no me pareció en lo más mínimo extraño…
La cuestión era la siguiente: Mica, mi ahijadita, la hija de Zor, cumplía 4 años. Su mamá se lo iba a festejar en un pelotero, como el año pasado, con los amiguitos del jardín, la familia y nosotros, los grandes que, desde chicos, venimos acompañando a su mamá y ahora la acompañamos a su pequeña también.
Para la ocasión, la nena, había solicitado la presencia, en su cumpleaños, de las Princesas de Disney. Pero al parecer, dicha concurrencia cuesta unos dinerillos importantes que mi amiga no estaba en condiciones de desembolsar. Y he aquí la ocurrencia: pedirle a sus amigas de toda la vida que se disfrazaran de las princesas para el evento!
Repito, no me extrañó el pedido, lo que no significa que no me causara un poquito de escozor. Pero bueno, la niña quería a las princesas, y su mamá quería cumplirle el sueño, y las amigas de la mamá queríamos hacer lo propio con la madre y con la hija!
Frente a la insistencia de Mica, lo que le respondió Zorana, fue que, de todas las princesas, había logrado hablar con la Bella Durmiente y con Blanca Nieves, (las dos preferidas de la niña), con las demás no se había podido comunicar, o estaban de vacaciones o tenían mucha tarea para entregar. Pero le aseguró la presencia de sus preferidas. Por su parte, Zorana se iba a disfrazar de Hada Madrina, iba a disfrazar a su hija de otra de las Princesas, y a la cuenta de 3, le iba a cumplir el deseo, y ahí era cuando Vicky y yo haríamos acto de presencia enfundadas en los vestidos de las heroínas de la historia.
Ese era el plan. Como se llevó a cabo, fue lo divertido.
Durante todo el cumple, mientras los niños correteaban por todo el pelotero, estuvimos palpitando, temiendo, el momento del disfraz. Zor me había advertido que el que me tocaba tenía mangas largas, así que el calor sería importante, pero sin dudas, la que llevaba la peor parte era Vicky, que como le tocaba corporizarse en Blanca Nieves, era inevitable la peluca carré. Advertida de semejante atuendo, no veía el modo de zafarse del trance y, efectivamente, no zafó, je!
A la hora señalada, nos acorralamos las 3 en el cuartito, y comenzó el operativo disfraz. Claro que era divertido vernos enfundadas en esos trajes, pero todas las carcajadas se las llevó la peluca de Blanca Nieves, o, como la llamaba Vicky, la peluca del pibe chorro. Lo que parecía! Por suerte hay fotos que atestiguan los hechos! En más de una oportunidad, creí que iba a tener que salir corriendo, enfundada en el vestido y todo, hacia el baño, para no sumar más vergüenzas al momento! Es que del ataque de risa, que me agarró al verla con peluca capita y panza al aire por ser la casaquita demasiado corta, además de llorar de risa, casi me hago encima!
Yo no estaba mucho mejor, obvio, pero por lo menos no tenía una peluca tiesa que parecía recién sacada de un lavaplatos.
Pero llegó la hora de cortar la torta, así que Zor nos dejó, se fue con su hija, que para ese entonces también estaba vestida de Princesa, y como había prometido, a la cuenta de 3 le cumplió el sueño a Mica y ahí aparecimos nosotras, las pseudo Princesas de los cuentos.
Aún no se qué efecto provocó esta aparición en la niña. Espero no conlleve daños colaterales demasiados tremendos!!! Al resto de los chicos, pareció gustarle, pasábamos y nos tocaban el vestido y se nos quedaban mirando con los ojos grandes y sorprendidos. Pero Mica, claro, nos conoce, por más peluca y vestido que nos pusiéramos, éramos la madrina y la tía Vicky. Así que, desde su desconcierto, no se si la pequeña entendió algo, si se pensaba que le estábamos tomando el pelo o si no sabía muy bien qué pensar. Por otra parte, en sus escasos 4 años, supongo que ya sabe que de su madre puede esperar cualquier cosa, y no debe sorprenderse si de pronto una de las tías aparece caracterizada de Princesa de Disney a la cuenta de tres de su madre que, desde su disfraz de Hada Madrina promete cumplirle el deseo.
Mientras estábamos en el cuartito, con Vicky pasamos por todos los estados. Además de que vinieran todos los que trabajaban en el pelotero, se asomaran para reirse a carcajadas en nuestras caras y luego seguieran su rumbo, todos los grandes que asistieron al cumpleaños obraron de igual manera, entre ellos, calavera, claro! Nos sacaban fotos y se alejaban con el souvenir tan preciado. Pero además de tolerar semejante humillación, (de todos modos, a esa altura ya estábamos jugadas y no nos importaba nada), nos preocupaba la reacción de la niña. Yo temía que todos se pusieran a llorar, Vicky que todos se pusieran a reir, y ambas que le arruináramos el cumpleaños a la nena o, lo que es peor aún, que no nos quisiera más!
Por suerte, nuestros más sombríos pronósticos no se cumplieron y todo resultó bastante bien, los niños no lloraron ni se rieron, más bien, sorprendidos nos miraban extasiados, los grandes si, claro, todos rieron mostrando bien los dientes, pero ése es un dato menor, y Mica, bueno, Mica aún no se cómo lo habrá tomado, pero seguramente, algún día, cuando sea más grande, se dará cuenta de que su mamá era capaz de hacer cualquier cosa con tal de verla feliz… y de que contaba con un séquito de amigas que también harían cualquier cosa por ver feliz a la madre y a la hija!!!
FELICES 4 AÑITOS MICA!!!!!!!!!!
miércoles, 20 de enero de 2010
Las vacaciones de la psicóloga
Me lo veía venir. Sabía, que más tarde o más temprano, finalmente sucedería. Siempre, al llegar esta época, un poco más temprano en el tiempo o un poco más tarde, debo enfrentar el hecho: mi psicóloga se toma vacaciones.
Como digo, ya sabía que esto ocurriría en algún momento, es más, sabía que no podía demorarse demasiado más, enero iba a ser el mes, enero siempre es el mes elegido. Sólo me faltaba escuchar la confirmación, que agazapada esperaba detrás del diván para saltarme encima en cualquier momento.
Y no se hizo esperar mucho más, finalmente, la confirmación llegaría, hace dos miércoles atrás. Pacientemente escuché la noticia con estoica aceptación justo antes de abandonar el consultorio. Para volver el miércoles siguiente y con una sonrisa fingida, al terminar la que sería nuestra última sesión hasta su regreso, la despedí con un beso y un deseo de felices vacaciones y que descanses. Pero el saludo se volvió eterno, sin pensarlo me aferré a ella sin dientes pero con uñas y no podía soltarla. Actuando delicadeza, logró separar mis garras de su estructura, alejar un poco mi cuerpo del suyo, y con una sonrisa tranquilizadora, mientras me acariciaba la cabeza como a un cachorro fiel, me aseguró que todo iba a andar bien. Yo, desde mis ojos húmedos de cordero degollado, quise creer.
No me animé a contárselo a nadie en cuanto me enteré. Mejor dejar pasar algunos días, decidí. Se lo que provoca esta noticia en los que me rodean: PANICO, y preferí aplazar la agonía del resto lo más posible, el camino al cadalso ya estaba siendo transitado por mi, y al menos por una semana más podía demorar que el resto se me uniera como un séquito en el espinoso camino.
Pero después del miércoles pasado, después de la última sesión hasta su retorno, la confesión se volvía inevitable…
La semana pasada, cuando se lo revelé a calavera, inmediatamente me recordó una situación que habíamos vivido en la última ausencia de mi psicóloga, la escena incluía gritos y llantos en medio de la calle. Me hizo prometer que esta vez me controlaría, yo le retruqué que intentaría controlarme, pero la modalidad condicional con que conjugué el verbo no lo convenció, y ante su insistencia, no me quedó otra más que cruzar los dedos detrás de la espalda mientras mi boca escupía desvergonzada la promesa. Mi mentira, sin él saberlo, pareció tranquilizarlo, y el tema quedó ahí.
“Todo va a andar bien” me repito para mis adentros como un mantra sanador, “Todo va a andar bien…”
Esta mañana, antes de salir de casa, en el resumen diario que nos hacemos con calavera para saber por dónde andará cada uno, me preguntó, incrédulo: “Hoy vas a lo de tu psico, no?” “No, está de vacaciones, te acordás?” se le había olvidado el detalle, como si se negara a aceptar la realidad, “Ah, cierto”, agregó enseguida, y vi cómo una mueca de dolor se le dibujaba en el rostro. Tiene miedo, decididamente, calavera tiene miedo.
Y cómo no tenerlo? Yo también lo tengo!
Ahora que lo pienso, el único que no temía estas ausencias, el único que más bien las festejaba, era chico malo que vestía sólo de negro. Chico malo odiaba a la psicóloga, la responsabilizaba por nuestras peleas. Supongo que ella se olía mucho antes que yo que chico que vestía sólo de negro era, además, chico malo, y quizás intentó hacermelo notar más de una vez, sin lograr un éxito completo. La verdad me saltaría a la cara de todos modos, en el momento menos oportuno, justo cuando mi psico estaba de vacaciones, es que a chico malo que vestía sólo de negro le encantaba hacer estas cosas, tenía un humor negro, chico malo un humor muy muy negro…
La cuestión es que debo enfrentar el hecho de que por 3 semanas tengo un “alta” obligada, no deseada y mucho menos buscada, pero no me queda otra más que atravesar estas 3 semanas del mejor modo posible.
Pensé en diferentes alternativas: tomar la pócima que tomo Julieta y esperar entre sueños que las 3 semanas pasen sin pena ni gloria. Pero temo que me den por muerta y, además de hacer sufrir a mi familia, me despierte un día enterrada 3 metros bajo tierra. Otras opciones que se me ocurrieron fueron recluirme en un monasterio, hacer una cura de sueño, un pacto de silencio, vender el alma al diablo, inventarme algún trabajo en el Amazonas o unirme a los cascos azules, pero todas me parecieron demasiado extremas y no se si estoy lo suficientemente entrenada para lograr ninguna de las metas.
No, Jimena Luján, no queda otra más que atravesar heroicamente las tres semanas.
Siempre, absolutamente siempre que mi psicóloga se va de vacaciones, me da el teléfono de una colega a quien llamar en caso de urgencia, acto que en si mismo me llena de tranquilidad. Nunca utilicé el recurso de la colega, pero siempre me tranquilizó saber que tenía el teléfono al alcance de mi mano para hacer uso en cuanto lo precisara. Pero esta vez no, esta vez no me dejó ni teléfono ni fax ni dirección de mail ni nada de nada de ningún colega suyo. No me di cuenta hasta hace unos pocos días, y para ese entonces, la suerte ya estaba echada. En cuanto caí en la cuenta de la ausencia total de profesional en sanamiento mental a la que debía enfrentarme, el pánico se apoderó de mi. Pero al instante, y haciendo uso del más despierto de los raciocinios, consideré la posibilidad de que en realidad anduviera incluso mejor de lo que yo misma imaginaba, y que el no darme un teléfono no había sido producto de una distracción, sino una decisión evaluada concienzudamente por tan buena profesional. Pero de pronto, el más despierto de los raciocinios pareció echarse a dormir, y en cuestión de segundos nuevamente toda yo era invadida por el más espantoso de los pánicos, adicionando el síndrome de la abstinencia psicoanalística: no había sido una decisión tomada a conciencia, no, había sido un olvido producto del cansancio que pasientes de la talla de la que suscribe le acarreamos durante todo el año, un horrible, horrible olvido…
Sin embargo, y apelando a la promesa de calavera que aseguró que me iba a ayudar, (me pregunto si mientras lo hacía, también él cruzó los dedos), opté por que el pánico no ayudaba en nada a pasar estas tres semanas que me quedan por delante, y haciendo uso y abuso de mis escasos conocimientos de TAI-CHI, apelando a la respiración vuelta conciencia, a llevar la energía al centro, al OMMM y a la buena voluntad de los astros que no me van a tirar un balde de agua hirviendo desde los cielos, -al menos no durante estas 3 semanas- he decidido quedarme tranquilita pensando que, efectivamente, todo va a andar bien…
Hoy es el primer miércoles que no voy a tener sesión, y lo único raro que noté hasta ahora, es que todas las mañanas, al despertar, me acuerdo de los sueños que tuve. Yo nunca sueño, o mejor dicho, nunca recuerdo lo que soñé, (dicen, los que saben, que todos soñamos siempre cuando dormimos, y en colores! pero a mi sólo me pasaba despierta!), cosa que solía frustrar a mi psicóloga. Ahora que ella no está, me acuerdo perfecto lo que sueño la noche anterior. Pensándolo bien, supongo que hasta puede ser tomado como un avance, no? Es decir, lo que antes no recordaba por reprimirlo, ahora que lo recuerdo ya no lo estoy reprimiendo!!!
El último sueño que tuve corresponde a anoche. Soñé que le comentaba a calavera que quería comprar un auto y, acto seguido, lo compraba. Suele pasarme en la vida que comento que tengo ganas de algo, y media hora después lo estoy haciendo. Mi amiga Maru siempre me recuerda que una mañana le comenté como al pasar que me quería hacer un tatuaje, y esa misma noche, cuando nos encontramos para ir a bailar, le mostré el que me había hecho. Esto no demuestra más que una clara ansiedad y que hay cosas que no pienso dos veces. Y si bien, repito, suelo comportarme así en la vida, nunca me pasó con un auto! Claro, la imposibilidad monetaria me lo impide desde el vamos, y para eso están los sueños! Pero no termina ahí. El auto que compraba no era cualquier auto, era un Mercedes, (cabe aclarar que no se nada de autos, pero si conozco los mercedes, je!), y se me había ocurrido amputarle el asiento del conductor y en su lugar poner un silloncito de mi abuela, excelente idea, no? mucho más cómodo que el asiento original seguro, no se si tan práctico… Otro detalle no menor es que en mi sueño, como en la vida misma, no se manejar… Dato no menor pero que no me desalentó a la hora de subirme, en el sueño, al flamante automóvil con silloncito de la abuela incluido. Ahí estaba yo, montada a mi Mercedes, que al darle el giro de arranque comenzó, de manera asombrosa a volar. Cosa que me pareció muy normal y que además me solucionaba el temita ese de no saber manejar. Lo que ocurrió después si fue un poco más novedoso. El autito, comenzó a tomar formas extrañas hasta, finalmente, cobrar la forma de mi abuela de cuerpo entero. Y ya no era yo la que manejaba, sino una especie de justiciera, como si fuese una súper heroína al volante, pero bastante personal, es decir iba yo, montada a caballito de mi abuela, por los aires, ajusticiando a todo aquel que me la había hecho pasar mal…
No me pareció tan raro, después de todo, montar a caballito a su nieto y castigar a todo aquel que lo haya hecho sufrir, puede ser el sueño de cualquier abuela, no? En este caso, es cierto, lo soñó la nieta, lo admito, pero estoy segura que, de haber podido, mi abuela lo hubiese soñado también. El sueño prosiguió con los actos de ajusticiamiento. No creo que deba preocuparme por ninguno en particular. En definitiva, el chico malo que se vestía todo de negro, se lo merecía, aquel curandero ciego que tuve la mala suerte que cruzarme alguna vez, también obtuvo su merecido, y ni hablar de aquella insulsa actriz que tan mal me la hizo pasar una temporada! su pelo largo hasta la cintura bien pagó el mal trato al que me sometió durante tantas funciones…
Ahora que lo pienso, el hecho de que recuerde los sueños, es, sin dudas, un adelanto importantísimo en mi análisis, mi psicóloga se va a sentir muy orgullosa de lo que progresé en estas semanas!
Si, si, si! Si sigo soñando así, y recordando todo con tanto detalle, seguramente podré superar exitosamente estas 3 semanas!
Todo va a andar bien, todo va a andar bien…
Como digo, ya sabía que esto ocurriría en algún momento, es más, sabía que no podía demorarse demasiado más, enero iba a ser el mes, enero siempre es el mes elegido. Sólo me faltaba escuchar la confirmación, que agazapada esperaba detrás del diván para saltarme encima en cualquier momento.
Y no se hizo esperar mucho más, finalmente, la confirmación llegaría, hace dos miércoles atrás. Pacientemente escuché la noticia con estoica aceptación justo antes de abandonar el consultorio. Para volver el miércoles siguiente y con una sonrisa fingida, al terminar la que sería nuestra última sesión hasta su regreso, la despedí con un beso y un deseo de felices vacaciones y que descanses. Pero el saludo se volvió eterno, sin pensarlo me aferré a ella sin dientes pero con uñas y no podía soltarla. Actuando delicadeza, logró separar mis garras de su estructura, alejar un poco mi cuerpo del suyo, y con una sonrisa tranquilizadora, mientras me acariciaba la cabeza como a un cachorro fiel, me aseguró que todo iba a andar bien. Yo, desde mis ojos húmedos de cordero degollado, quise creer.
No me animé a contárselo a nadie en cuanto me enteré. Mejor dejar pasar algunos días, decidí. Se lo que provoca esta noticia en los que me rodean: PANICO, y preferí aplazar la agonía del resto lo más posible, el camino al cadalso ya estaba siendo transitado por mi, y al menos por una semana más podía demorar que el resto se me uniera como un séquito en el espinoso camino.
Pero después del miércoles pasado, después de la última sesión hasta su retorno, la confesión se volvía inevitable…
La semana pasada, cuando se lo revelé a calavera, inmediatamente me recordó una situación que habíamos vivido en la última ausencia de mi psicóloga, la escena incluía gritos y llantos en medio de la calle. Me hizo prometer que esta vez me controlaría, yo le retruqué que intentaría controlarme, pero la modalidad condicional con que conjugué el verbo no lo convenció, y ante su insistencia, no me quedó otra más que cruzar los dedos detrás de la espalda mientras mi boca escupía desvergonzada la promesa. Mi mentira, sin él saberlo, pareció tranquilizarlo, y el tema quedó ahí.
“Todo va a andar bien” me repito para mis adentros como un mantra sanador, “Todo va a andar bien…”
Esta mañana, antes de salir de casa, en el resumen diario que nos hacemos con calavera para saber por dónde andará cada uno, me preguntó, incrédulo: “Hoy vas a lo de tu psico, no?” “No, está de vacaciones, te acordás?” se le había olvidado el detalle, como si se negara a aceptar la realidad, “Ah, cierto”, agregó enseguida, y vi cómo una mueca de dolor se le dibujaba en el rostro. Tiene miedo, decididamente, calavera tiene miedo.
Y cómo no tenerlo? Yo también lo tengo!
Ahora que lo pienso, el único que no temía estas ausencias, el único que más bien las festejaba, era chico malo que vestía sólo de negro. Chico malo odiaba a la psicóloga, la responsabilizaba por nuestras peleas. Supongo que ella se olía mucho antes que yo que chico que vestía sólo de negro era, además, chico malo, y quizás intentó hacermelo notar más de una vez, sin lograr un éxito completo. La verdad me saltaría a la cara de todos modos, en el momento menos oportuno, justo cuando mi psico estaba de vacaciones, es que a chico malo que vestía sólo de negro le encantaba hacer estas cosas, tenía un humor negro, chico malo un humor muy muy negro…
La cuestión es que debo enfrentar el hecho de que por 3 semanas tengo un “alta” obligada, no deseada y mucho menos buscada, pero no me queda otra más que atravesar estas 3 semanas del mejor modo posible.
Pensé en diferentes alternativas: tomar la pócima que tomo Julieta y esperar entre sueños que las 3 semanas pasen sin pena ni gloria. Pero temo que me den por muerta y, además de hacer sufrir a mi familia, me despierte un día enterrada 3 metros bajo tierra. Otras opciones que se me ocurrieron fueron recluirme en un monasterio, hacer una cura de sueño, un pacto de silencio, vender el alma al diablo, inventarme algún trabajo en el Amazonas o unirme a los cascos azules, pero todas me parecieron demasiado extremas y no se si estoy lo suficientemente entrenada para lograr ninguna de las metas.
No, Jimena Luján, no queda otra más que atravesar heroicamente las tres semanas.
Siempre, absolutamente siempre que mi psicóloga se va de vacaciones, me da el teléfono de una colega a quien llamar en caso de urgencia, acto que en si mismo me llena de tranquilidad. Nunca utilicé el recurso de la colega, pero siempre me tranquilizó saber que tenía el teléfono al alcance de mi mano para hacer uso en cuanto lo precisara. Pero esta vez no, esta vez no me dejó ni teléfono ni fax ni dirección de mail ni nada de nada de ningún colega suyo. No me di cuenta hasta hace unos pocos días, y para ese entonces, la suerte ya estaba echada. En cuanto caí en la cuenta de la ausencia total de profesional en sanamiento mental a la que debía enfrentarme, el pánico se apoderó de mi. Pero al instante, y haciendo uso del más despierto de los raciocinios, consideré la posibilidad de que en realidad anduviera incluso mejor de lo que yo misma imaginaba, y que el no darme un teléfono no había sido producto de una distracción, sino una decisión evaluada concienzudamente por tan buena profesional. Pero de pronto, el más despierto de los raciocinios pareció echarse a dormir, y en cuestión de segundos nuevamente toda yo era invadida por el más espantoso de los pánicos, adicionando el síndrome de la abstinencia psicoanalística: no había sido una decisión tomada a conciencia, no, había sido un olvido producto del cansancio que pasientes de la talla de la que suscribe le acarreamos durante todo el año, un horrible, horrible olvido…
Sin embargo, y apelando a la promesa de calavera que aseguró que me iba a ayudar, (me pregunto si mientras lo hacía, también él cruzó los dedos), opté por que el pánico no ayudaba en nada a pasar estas tres semanas que me quedan por delante, y haciendo uso y abuso de mis escasos conocimientos de TAI-CHI, apelando a la respiración vuelta conciencia, a llevar la energía al centro, al OMMM y a la buena voluntad de los astros que no me van a tirar un balde de agua hirviendo desde los cielos, -al menos no durante estas 3 semanas- he decidido quedarme tranquilita pensando que, efectivamente, todo va a andar bien…
Hoy es el primer miércoles que no voy a tener sesión, y lo único raro que noté hasta ahora, es que todas las mañanas, al despertar, me acuerdo de los sueños que tuve. Yo nunca sueño, o mejor dicho, nunca recuerdo lo que soñé, (dicen, los que saben, que todos soñamos siempre cuando dormimos, y en colores! pero a mi sólo me pasaba despierta!), cosa que solía frustrar a mi psicóloga. Ahora que ella no está, me acuerdo perfecto lo que sueño la noche anterior. Pensándolo bien, supongo que hasta puede ser tomado como un avance, no? Es decir, lo que antes no recordaba por reprimirlo, ahora que lo recuerdo ya no lo estoy reprimiendo!!!
El último sueño que tuve corresponde a anoche. Soñé que le comentaba a calavera que quería comprar un auto y, acto seguido, lo compraba. Suele pasarme en la vida que comento que tengo ganas de algo, y media hora después lo estoy haciendo. Mi amiga Maru siempre me recuerda que una mañana le comenté como al pasar que me quería hacer un tatuaje, y esa misma noche, cuando nos encontramos para ir a bailar, le mostré el que me había hecho. Esto no demuestra más que una clara ansiedad y que hay cosas que no pienso dos veces. Y si bien, repito, suelo comportarme así en la vida, nunca me pasó con un auto! Claro, la imposibilidad monetaria me lo impide desde el vamos, y para eso están los sueños! Pero no termina ahí. El auto que compraba no era cualquier auto, era un Mercedes, (cabe aclarar que no se nada de autos, pero si conozco los mercedes, je!), y se me había ocurrido amputarle el asiento del conductor y en su lugar poner un silloncito de mi abuela, excelente idea, no? mucho más cómodo que el asiento original seguro, no se si tan práctico… Otro detalle no menor es que en mi sueño, como en la vida misma, no se manejar… Dato no menor pero que no me desalentó a la hora de subirme, en el sueño, al flamante automóvil con silloncito de la abuela incluido. Ahí estaba yo, montada a mi Mercedes, que al darle el giro de arranque comenzó, de manera asombrosa a volar. Cosa que me pareció muy normal y que además me solucionaba el temita ese de no saber manejar. Lo que ocurrió después si fue un poco más novedoso. El autito, comenzó a tomar formas extrañas hasta, finalmente, cobrar la forma de mi abuela de cuerpo entero. Y ya no era yo la que manejaba, sino una especie de justiciera, como si fuese una súper heroína al volante, pero bastante personal, es decir iba yo, montada a caballito de mi abuela, por los aires, ajusticiando a todo aquel que me la había hecho pasar mal…
No me pareció tan raro, después de todo, montar a caballito a su nieto y castigar a todo aquel que lo haya hecho sufrir, puede ser el sueño de cualquier abuela, no? En este caso, es cierto, lo soñó la nieta, lo admito, pero estoy segura que, de haber podido, mi abuela lo hubiese soñado también. El sueño prosiguió con los actos de ajusticiamiento. No creo que deba preocuparme por ninguno en particular. En definitiva, el chico malo que se vestía todo de negro, se lo merecía, aquel curandero ciego que tuve la mala suerte que cruzarme alguna vez, también obtuvo su merecido, y ni hablar de aquella insulsa actriz que tan mal me la hizo pasar una temporada! su pelo largo hasta la cintura bien pagó el mal trato al que me sometió durante tantas funciones…
Ahora que lo pienso, el hecho de que recuerde los sueños, es, sin dudas, un adelanto importantísimo en mi análisis, mi psicóloga se va a sentir muy orgullosa de lo que progresé en estas semanas!
Si, si, si! Si sigo soñando así, y recordando todo con tanto detalle, seguramente podré superar exitosamente estas 3 semanas!
Todo va a andar bien, todo va a andar bien…
martes, 19 de enero de 2010
La casa de las 3 p
“Dale, Jim, apurate, antes de que te agarre la lluvia” me aconsejaba mi amiga desde el otro lado del teléfono. “Si, si, ya me pedí un taxi” la tranquilicé.
Al ratito, no más, calavera me avisaba que el taxi esperaba en la puerta. Mientras atravesaba todo lo largo del pasillo, que me lleva de mi casa a la calle, el viento ya anunciaba que la tormenta, ésa que los noticieros habían sabido adelantar con alertas meteorológicos de todos los colores, no tardaría mucho más en descargar su furia. Tuve tiempo, aún, de subirme al taxi y ahí, si, la furiosa tormenta se despachó a su antojo.
El viaje resultó bastante largo. Era lejos, pero además, había que ir con cuidado. La lluvia se había adueñado por completo de las calles, por donde pasábamos, levantábamos olas hacia los costados, unos chinos, indignados, no dejaban de sacar el agua a escobazos de adentro del mercado, que se empeñaba en volver a entrar con cada auto que pasaba, la gente corría intentando taparse con lo que fuese, o se acomodaba resignada debajo de algún techo, el viento hacía volar toda clase de cosas por el aire: papeles, bolsas, paraguas, ramas… gente no, al menos yo no vi gente volando, se ve que se agarraban fuerte…
“parece que esperó a que subieras”, dijo el tachero, en un claro intento por comenzar una charla y hacer más ameno el viaje. Lo intentó, pero no lo logró, soy especialista en hacer desistir a los tacheros de su intento de volver más ameno el viaje. Pero efectivamente, parecía que la lluvia, había aguardado a que me subiera al taxi para desmoronarse desde el cielo, muy educada la sra. lluvia.
Los mensajitos me llegaban uno detrás del otro
venís?
estás en camino?
por dónde andás?
No me tenían confianza. Ya creían que la lluvia me había ahuyentado. Pero no, ahí estaba yo, estoica en plena marcha hacia la reunión.
Habíamos quedado en encontrarnos con mis compañeros de dramaturgia, en la casa de uno de ellos, que nos había prometido las 3 p: pileta, parrilla y ping-pong. Yo estaba ansiosa por ir a la casa de las 3p!!!
Llegué poco antes de las 21 a una puerta verde de lata, que de afuera no decía nada, pero desde adentro, decía de todo!!!
La casa de las 3 p resultó ser de lo más bonita y acogedora, y su dueño, un anfitrión de primera, como uno de las chicas lo definió: todo un dandy.
En cuanto pasabas por la puerta, te esperaba con un trago recién preparado. Ni se qué era, tenía un color entre naranja y amarillo, pero era riquísimo. Con semejante recibimiento, la noche se presentaba muy prometedora…
Fui la última en llegar. Como siempre, alguno avisó durante el día su imposibilidad de asistir, y luego la tormenta se ve que hizo desistir a otros. Cuestión que el anfitrión resultó el único masculino entre 4 féminas, un lujazo! –para el anfitrión, obvio!-
La tormenta, que se desató feroz, y parecía no tener fin, fue rabiosa, pero sólo por un momento. Un ratito después de haber llegado a destino, ya la furia había amainado, y al rato, volvimos a decidirnos por la primera de todas las opciones, que por cuestiones climáticas, ya habíamos echado por tierra: la parrilla. Si, finalmente una de las 3 p prometidas, se cumplía!
Como la lluvia había cesado por completo, el anfitrión nos acompañó en recorrida por el jardín, que, muy cuidado, -el mismito se encarga-, nos amortiguaba las pisadas con pastito bien mojado. Y ahí, al final del jardín, casi al lado de la medianera que lo separa del vecino, estaba la vedette de la casa, con uds. la señora pileta! Linda, la pile, claro! Lindo tener una pile en el fondo de tu casa, eh! Y como a pesar de la lluvia, el calor no había aflojado, el anfitrión con dos de las chicas que obraron como cómplices, se le animaron a la pile y a la cuenta de tres, piletazo con clavado de por medio! Vaya coraje! Yo desde temprano, había desistido de la pile, así que, no había ido preparada para la ocasión, y andar improvisando “piletas nudistas” no era la onda. De todos modos, imaginaba un frasquete posterior a la mojada que tampoco me animaba demasiado, así que mientras uno chapuceaban como niños, yo conversaba con mi amiga, que detrás de su enorme panza de 8 meses, se mostraba radiante. Pero más allá de eso, y contra todo pronóstico, ya íbamos por la segunda p cumplida!
La mesa de ping-pong estaba, en un rincón, plegada, pero estaba. Y ahí quedó, la pobre, olvidada… Y bueno, 2 p de 3 no está mal, no está nada mal…
Después del chapuzón, después del trago riquísimo, después de charlar con todos un rato, de admirar la casa y el jardín, llegó, finalmente la hora de comer! El menú: trucha y salmón a la parrilla, rociados con exquisita salsa compuesta por crema, hongos, alcaparras y puerro… una exquisitez! Todo acompañado con ensaladas… Y con el salero a mano para echar a gusto!
Fue difícil negarse a un trozo más y a otro y a otro, fue difícil ver cómo, retazos del manjar, quedaban olvidados en una fuente que, estrepitosamente, fue a parar al fondo de la heladera… si fue duro. Pero en algún momento había que decir BASTA, ya el estómago se había extendido todo lo posible.
Con la digestión en marcha, decidimos que era hora de entrar a la casa, la noche había comenzado a refrescar.
Ahí vino la charla esa divina que tanto me gusta con el grupo de dramaturgia, de series y de pelis, y de teatro, y de qué hay para ver y qué está bueno, mechada con la otra, qué van a hacer en las vacaciones, qué es de tu vida, en qué andás… en fin, charloteamos de lo lindo.
“comemos la torta” propuso una de las chicas.
Y para bajar el budín, qué mejor que un te?
Resultó que el anfitrión nos agasajó con un te blanco que se extrae de una flor del mismo color que nace sólo dos veces al año en China, UNA PAQUETERÍA!!! Y sabrosísimo!!! Un aroma! Un sabor! Ni azúcar, ni edulcorante, ni miel, nada, no había que endulzarlo con nada, el gusto era perfecto así como estaba. Claro que tenía un secreto: las hierbas debían quedar reposando durante 8 minutos en el agua, antes de servir el te.
Toda la velada fue muy bien acompañada por música que, delicadamente, había sido seleccionada por el anfitrión, así había temas musicales de los más diversos, pero que juntos lograban una combinación exquisita. Ese fue el souvenir que nos llevamos, cada una, un cd con la música especialmente seleccionada para la ocasión!
Nos quedamos hasta pasadas las 2, prometiendo volver y tomar revancha con la mesa de ping-pong… La casa que prometía las 3 p estaba quedando en deuda con 1, así que pactamos volver a saldar la deuda…
La noche toda fue sublime, pero de todo, lo que más me sorprendió fue el triciclo colgando del techo. Veníamos del jardín y lo descubrí a la distancia, desde el techo yacía el pequeño vehículo. Sostenido por unos cables, flotaba el viejo triciclo del anfitrión, ahí solito, de pronto, entre tanto glamour tanto estilo y tanto coolismo, un triciclo nos mandaba una bocanada de pasado, de infancia, de ternura de juego…
Todo fue un enorme placer, pero, de todo, elijo el triciclo… aunque más no sea para dar un vuelta… una vueltita, un viajecito al país del nunca jamás, y vuelvo…
Al ratito, no más, calavera me avisaba que el taxi esperaba en la puerta. Mientras atravesaba todo lo largo del pasillo, que me lleva de mi casa a la calle, el viento ya anunciaba que la tormenta, ésa que los noticieros habían sabido adelantar con alertas meteorológicos de todos los colores, no tardaría mucho más en descargar su furia. Tuve tiempo, aún, de subirme al taxi y ahí, si, la furiosa tormenta se despachó a su antojo.
El viaje resultó bastante largo. Era lejos, pero además, había que ir con cuidado. La lluvia se había adueñado por completo de las calles, por donde pasábamos, levantábamos olas hacia los costados, unos chinos, indignados, no dejaban de sacar el agua a escobazos de adentro del mercado, que se empeñaba en volver a entrar con cada auto que pasaba, la gente corría intentando taparse con lo que fuese, o se acomodaba resignada debajo de algún techo, el viento hacía volar toda clase de cosas por el aire: papeles, bolsas, paraguas, ramas… gente no, al menos yo no vi gente volando, se ve que se agarraban fuerte…
“parece que esperó a que subieras”, dijo el tachero, en un claro intento por comenzar una charla y hacer más ameno el viaje. Lo intentó, pero no lo logró, soy especialista en hacer desistir a los tacheros de su intento de volver más ameno el viaje. Pero efectivamente, parecía que la lluvia, había aguardado a que me subiera al taxi para desmoronarse desde el cielo, muy educada la sra. lluvia.
Los mensajitos me llegaban uno detrás del otro
venís?
estás en camino?
por dónde andás?
No me tenían confianza. Ya creían que la lluvia me había ahuyentado. Pero no, ahí estaba yo, estoica en plena marcha hacia la reunión.
Habíamos quedado en encontrarnos con mis compañeros de dramaturgia, en la casa de uno de ellos, que nos había prometido las 3 p: pileta, parrilla y ping-pong. Yo estaba ansiosa por ir a la casa de las 3p!!!
Llegué poco antes de las 21 a una puerta verde de lata, que de afuera no decía nada, pero desde adentro, decía de todo!!!
La casa de las 3 p resultó ser de lo más bonita y acogedora, y su dueño, un anfitrión de primera, como uno de las chicas lo definió: todo un dandy.
En cuanto pasabas por la puerta, te esperaba con un trago recién preparado. Ni se qué era, tenía un color entre naranja y amarillo, pero era riquísimo. Con semejante recibimiento, la noche se presentaba muy prometedora…
Fui la última en llegar. Como siempre, alguno avisó durante el día su imposibilidad de asistir, y luego la tormenta se ve que hizo desistir a otros. Cuestión que el anfitrión resultó el único masculino entre 4 féminas, un lujazo! –para el anfitrión, obvio!-
La tormenta, que se desató feroz, y parecía no tener fin, fue rabiosa, pero sólo por un momento. Un ratito después de haber llegado a destino, ya la furia había amainado, y al rato, volvimos a decidirnos por la primera de todas las opciones, que por cuestiones climáticas, ya habíamos echado por tierra: la parrilla. Si, finalmente una de las 3 p prometidas, se cumplía!
Como la lluvia había cesado por completo, el anfitrión nos acompañó en recorrida por el jardín, que, muy cuidado, -el mismito se encarga-, nos amortiguaba las pisadas con pastito bien mojado. Y ahí, al final del jardín, casi al lado de la medianera que lo separa del vecino, estaba la vedette de la casa, con uds. la señora pileta! Linda, la pile, claro! Lindo tener una pile en el fondo de tu casa, eh! Y como a pesar de la lluvia, el calor no había aflojado, el anfitrión con dos de las chicas que obraron como cómplices, se le animaron a la pile y a la cuenta de tres, piletazo con clavado de por medio! Vaya coraje! Yo desde temprano, había desistido de la pile, así que, no había ido preparada para la ocasión, y andar improvisando “piletas nudistas” no era la onda. De todos modos, imaginaba un frasquete posterior a la mojada que tampoco me animaba demasiado, así que mientras uno chapuceaban como niños, yo conversaba con mi amiga, que detrás de su enorme panza de 8 meses, se mostraba radiante. Pero más allá de eso, y contra todo pronóstico, ya íbamos por la segunda p cumplida!
La mesa de ping-pong estaba, en un rincón, plegada, pero estaba. Y ahí quedó, la pobre, olvidada… Y bueno, 2 p de 3 no está mal, no está nada mal…
Después del chapuzón, después del trago riquísimo, después de charlar con todos un rato, de admirar la casa y el jardín, llegó, finalmente la hora de comer! El menú: trucha y salmón a la parrilla, rociados con exquisita salsa compuesta por crema, hongos, alcaparras y puerro… una exquisitez! Todo acompañado con ensaladas… Y con el salero a mano para echar a gusto!
Fue difícil negarse a un trozo más y a otro y a otro, fue difícil ver cómo, retazos del manjar, quedaban olvidados en una fuente que, estrepitosamente, fue a parar al fondo de la heladera… si fue duro. Pero en algún momento había que decir BASTA, ya el estómago se había extendido todo lo posible.
Con la digestión en marcha, decidimos que era hora de entrar a la casa, la noche había comenzado a refrescar.
Ahí vino la charla esa divina que tanto me gusta con el grupo de dramaturgia, de series y de pelis, y de teatro, y de qué hay para ver y qué está bueno, mechada con la otra, qué van a hacer en las vacaciones, qué es de tu vida, en qué andás… en fin, charloteamos de lo lindo.
“comemos la torta” propuso una de las chicas.
Y para bajar el budín, qué mejor que un te?
Resultó que el anfitrión nos agasajó con un te blanco que se extrae de una flor del mismo color que nace sólo dos veces al año en China, UNA PAQUETERÍA!!! Y sabrosísimo!!! Un aroma! Un sabor! Ni azúcar, ni edulcorante, ni miel, nada, no había que endulzarlo con nada, el gusto era perfecto así como estaba. Claro que tenía un secreto: las hierbas debían quedar reposando durante 8 minutos en el agua, antes de servir el te.
Toda la velada fue muy bien acompañada por música que, delicadamente, había sido seleccionada por el anfitrión, así había temas musicales de los más diversos, pero que juntos lograban una combinación exquisita. Ese fue el souvenir que nos llevamos, cada una, un cd con la música especialmente seleccionada para la ocasión!
Nos quedamos hasta pasadas las 2, prometiendo volver y tomar revancha con la mesa de ping-pong… La casa que prometía las 3 p estaba quedando en deuda con 1, así que pactamos volver a saldar la deuda…
La noche toda fue sublime, pero de todo, lo que más me sorprendió fue el triciclo colgando del techo. Veníamos del jardín y lo descubrí a la distancia, desde el techo yacía el pequeño vehículo. Sostenido por unos cables, flotaba el viejo triciclo del anfitrión, ahí solito, de pronto, entre tanto glamour tanto estilo y tanto coolismo, un triciclo nos mandaba una bocanada de pasado, de infancia, de ternura de juego…
Todo fue un enorme placer, pero, de todo, elijo el triciclo… aunque más no sea para dar un vuelta… una vueltita, un viajecito al país del nunca jamás, y vuelvo…
sábado, 16 de enero de 2010
ordenador
Por lo menos, la situación era bizarra.
Tres amigas, mirando hipnotizadas, la pantalla de una computadora, opinando a voz en cuello y con ademanes grandilocuentes, frente a cada cosa que aparecía en la pantalla, y aconsejando frente a cada cosa que una de las tres, debía contestar.
Así estuvimos un rato, (claro, una de las amigas era yo -je!): opinando y aconsejando frente a una pantalla, devanándonos los sesos y pensando minuciosamente cada contestación… hasta que de repente leemos…
-me voy a comer
…e inmediatamente después, el silencio…
Por primera vez en mucho tiempo, cerramos la boca… para, al ratito, volver a abrirla en una expresión que incluía mandíbula por el piso, cuello levemente inclinado hacia adelante, lengua un poquito más extendida que lo aconsejable y ojos exageradamente abiertos, y nos miramos incrédulas…
Por suerte, recuperamos el habla sin dificultad
-se va a comer?
-si, dijo que se iba a comer
-pero cómo a comer, no entiendo
-y si a comer… se fue a comer
-no lo puedo creer!
-a comer?
-y si a comer
Así comenzó nuestro peregrinaje por los escarpados caminos del tratar de comprender, dilucidar, desmenuzar y analizar, qué se escondía detrás de la sorprendente frase.
Por su puesto, luego de un rato de concienzudas interpretaciones, llegamos a la sabia conclusión de que, por más que nos esmeráramos en las teorías, jamás de los jamases íbamos a descubrir qué se escondía detrás de aquella frase, porque no podíamos adivinar qué había dentro de la cabeza de aquél que la había pergeñado… todo esto, siempre y cuando, resultase que efectivamente había algo escondido detrás de aquella frase, (o algo dentro de la cabeza de su creador), y no simplemente ganas de comer, cosa bastante probable también.
Nos rescató del sorprendente mundo de las especulaciones, donde todo es posible, nuevamente, una frase que saltó desde la pantalla de la computadora, (los españoles la llaman “ordenador”, me encanta! me gusta la idea de “ordenador” lástima que no ordene las ideas!!!)
-hola, estás?
-Ahí está! Volvió!
Efectivamente, el hambriento había vuelto, justo cuando comenzábamos a pensar que además de ir a comer, se había ido a echar una siestita también.
Una vez más nos miramos con igual expresión que antes, y dos de nosotras le gritamos a la tercera
-Siii!!! Decile que estás!
Ante semejante orden, sólo cabía una respuesta
-si, estoy
Y otra vez al rito del asombro a mandíbula por el piso, ademanes por doquier y reflexiones filosóficas, sobre cada comentario de uno y otro.
Supongo que en la era de las comunicaciones y de los vínculos líquidos, (qué moderno esto de los vínculos líquidos), el romanticismo tiende a desaparecer… y con el romanticismo, por la misma alcantarilla, parecen haberse ido las flores, las cartas y, claro! los llamados a los teléfonos de linea.
Antes podíamos cómodamente pasarnos horas frente a un teléfono, mirándolo concentradamente, casi sin pestañear, con la esperanza de que, con el simple acto de mirarlo, lográramos hacerlo sonar. Sólo distraíamos la mirada para levantar el tubo y acercarlo a la oreja para corroborar que tuviera tono… Bueno, supongo que hoy día bien vale, entonces, que nos quedemos petrificadas frente a la pantalla, también con el ambicioso objetivo de, con ese gesto, conseguir la conexión deseada, ansiada, esperada…
No hay nada que hacerle, pasan las épocas, los usos, las modas, se globaliza el mundo y las comunicaciones, pero las mujeres siempre nos las ingeniamos para, de un modo u otro, lograr frente a un aparato, el estado de congelamiento cual esquimal fuera de su iglú, sin tener que viajar a la Antártida.
Será parte de la sal de la época??? Será que en la éra líquida, un buen acompañamiento debe estar, como mínimo, bien sazonado???
Y quién mejor para sazonar, que una mujer que no pierde el romanticismo, aún en la era que indica que todo se nos puede escurrir de entre los dedos de un momento a otro?!
Tres amigas, mirando hipnotizadas, la pantalla de una computadora, opinando a voz en cuello y con ademanes grandilocuentes, frente a cada cosa que aparecía en la pantalla, y aconsejando frente a cada cosa que una de las tres, debía contestar.
Así estuvimos un rato, (claro, una de las amigas era yo -je!): opinando y aconsejando frente a una pantalla, devanándonos los sesos y pensando minuciosamente cada contestación… hasta que de repente leemos…
-me voy a comer
…e inmediatamente después, el silencio…
Por primera vez en mucho tiempo, cerramos la boca… para, al ratito, volver a abrirla en una expresión que incluía mandíbula por el piso, cuello levemente inclinado hacia adelante, lengua un poquito más extendida que lo aconsejable y ojos exageradamente abiertos, y nos miramos incrédulas…
Por suerte, recuperamos el habla sin dificultad
-se va a comer?
-si, dijo que se iba a comer
-pero cómo a comer, no entiendo
-y si a comer… se fue a comer
-no lo puedo creer!
-a comer?
-y si a comer
Así comenzó nuestro peregrinaje por los escarpados caminos del tratar de comprender, dilucidar, desmenuzar y analizar, qué se escondía detrás de la sorprendente frase.
Por su puesto, luego de un rato de concienzudas interpretaciones, llegamos a la sabia conclusión de que, por más que nos esmeráramos en las teorías, jamás de los jamases íbamos a descubrir qué se escondía detrás de aquella frase, porque no podíamos adivinar qué había dentro de la cabeza de aquél que la había pergeñado… todo esto, siempre y cuando, resultase que efectivamente había algo escondido detrás de aquella frase, (o algo dentro de la cabeza de su creador), y no simplemente ganas de comer, cosa bastante probable también.
Nos rescató del sorprendente mundo de las especulaciones, donde todo es posible, nuevamente, una frase que saltó desde la pantalla de la computadora, (los españoles la llaman “ordenador”, me encanta! me gusta la idea de “ordenador” lástima que no ordene las ideas!!!)
-hola, estás?
-Ahí está! Volvió!
Efectivamente, el hambriento había vuelto, justo cuando comenzábamos a pensar que además de ir a comer, se había ido a echar una siestita también.
Una vez más nos miramos con igual expresión que antes, y dos de nosotras le gritamos a la tercera
-Siii!!! Decile que estás!
Ante semejante orden, sólo cabía una respuesta
-si, estoy
Y otra vez al rito del asombro a mandíbula por el piso, ademanes por doquier y reflexiones filosóficas, sobre cada comentario de uno y otro.
Supongo que en la era de las comunicaciones y de los vínculos líquidos, (qué moderno esto de los vínculos líquidos), el romanticismo tiende a desaparecer… y con el romanticismo, por la misma alcantarilla, parecen haberse ido las flores, las cartas y, claro! los llamados a los teléfonos de linea.
Antes podíamos cómodamente pasarnos horas frente a un teléfono, mirándolo concentradamente, casi sin pestañear, con la esperanza de que, con el simple acto de mirarlo, lográramos hacerlo sonar. Sólo distraíamos la mirada para levantar el tubo y acercarlo a la oreja para corroborar que tuviera tono… Bueno, supongo que hoy día bien vale, entonces, que nos quedemos petrificadas frente a la pantalla, también con el ambicioso objetivo de, con ese gesto, conseguir la conexión deseada, ansiada, esperada…
No hay nada que hacerle, pasan las épocas, los usos, las modas, se globaliza el mundo y las comunicaciones, pero las mujeres siempre nos las ingeniamos para, de un modo u otro, lograr frente a un aparato, el estado de congelamiento cual esquimal fuera de su iglú, sin tener que viajar a la Antártida.
Será parte de la sal de la época??? Será que en la éra líquida, un buen acompañamiento debe estar, como mínimo, bien sazonado???
Y quién mejor para sazonar, que una mujer que no pierde el romanticismo, aún en la era que indica que todo se nos puede escurrir de entre los dedos de un momento a otro?!
jueves, 14 de enero de 2010
COMPULSIÓN???
Ayer fui de compras con mi sobrina mayor. Y si, su primera década ameritaba una salida de shopping con la tía, sólo ella y yo…
Cuando era chiquita, y entrábamos en algún lugar y justo veía algo que le gustaba, me pedía que se lo comprara, no sin antes advertirme, precio en mano: “si los numeritos no te alcanzan no, eh”! Siempre me enterneció eso! Y sin saberlo ella, ése ha sido su pase secreto para conseguir todo de mi, y algunas cosas, con bastante esfuerzo, debo admitir.
Por suerte, de más grandecita, es una costumbre que no ha perdido. Así que ayer, cada cosa que le gustaba y podía ser parte de su regalo, ella solita se fijaba el precio y, anunciándomelo, me decía, “si es muy caro no importa, Pipi, elijo otra cosa”. Es que está tan acostumbrada a que todo se le censure con la frasesita esa de “no que es carísimo” o “es un disparate lo que cuesta”, que bueno, comienza a funcionar la auto-censura.
Me parece bien, me parece muy bien. Los chicos tienen que tener conciencia de que las cosas cuestan, de que las cosas tienen un valor, -no siempre representado en el precio-, que significan un esfuerzo y todo ese blablabla… Si, está muy bien que tenga conciencia de todo eso. Pero yo soy la tía!!! Y mi función, además de acompañarla en todo lo que pueda, es mal criarla, no? cosa que no-no-no deben hacer los padres, nada más insoportable que un niño mal criado, pero que si-si-si debemos hacer los tíos!
Por eso, con toda la voluntad de cumplir con mi función de malcriadoradesobrina, ayer nos fuimos juntitas de shopping!
Lo primero que le llamó la atención, fue una pollerita negra, llena de boladitos, una preciosura! Pero no tenían la negra en su talle, y la blanca no le gustó cómo le quedó. Así que, muy concienzudamente, desistió de la pollerita. En su lugar, optó por un shortcito muy lindo, de gabardina, en color crudo. Y le quedaba pintado! Preciosa mi sobrina! –y lo digo desde la más absoluta objetividad, claro!-. Seguimos recorriendo locales y eligiendo posibles opciones que completaran el regalo de su primera década de vida. Finalmente, se quedó con el short, un par de zapatillas rosas, -y bue!-, y un libro de la colección de Gaturro. Si, parece que es fanática del gato ese. En mi época leíamos Mafalda, che! Y bueno, como dice mi hermana, “por lo menos lee algo!” Y para terminar con el día de compras, como toda buena compradora que se precie hace, nos sentamos a tomar ella un helado y yo una lágrima, (y no como consecuencia de la plata gastada, que muy felizmente gasté y volvería a gastar!).
Al terminar el descansito post-compra, todavía nos quedaba un ratito hasta que se cumpliera el horario en que tenía que hacer la posta con el padre para que la llevara al médico, así que, qué podíamos hacer? SEGUIR COMPRANDO!!! Le pedí que me acompañara a elegirle algo a su hermanita, que pobrecita, nunca es la más beneficiada en la repartija. Pero frente a cada cosa que elegía, mi respuesta era la misma: “pero esto lo elegiste para vos!” Así que terminé eligiendo yo una pizarra de un sapo, muy simpática, que venía con un marcadorcito, una pavadez, bah! Después mi hermana me contó que le encantó la pizarra a la pequeñita… y bueno, tantas bolsas para la hermana, como que cualquier cosita para ella la iba a contentar.
Pero en este último lugar tardamos un montón! A la China fueron a buscar la bendita pizarra! Así que yo, la reina de la puntualidad, me encontré a las 16.28 corriendo por la Av. Santa Fe, cargada de bolsas y con mi sobrinita flameando de un brazo, pobrecita, de lo que la hice correr. Es que llegar tarde yo! A encontrarme con el papá de la nena! Justo cuando le tengo que dejar YO a la nena a EL! Y para que la lleve al médico! MAL, MUY MAL, JIMENA LUJAN, MUY PÉSIMAMENTE MAL!!! Igual, no fue tan grave, a las 16.32, y con las disculpas a flor de labio, entregué a la criatura de casi una década en manos de su progenitor, pasando así la posta… Listo! Misión cumplida!
Era miércoles, así que tenía psicóloga. Pero aún me quedaban un par de horas libres. Qué hacer? Qué hacer?
Seguir de compras fue lo único que se me ocurrió. Tendré que anotarlo como una posible compulsión? Será que debería prestarle un poquito más de atención a esto de las “compritas”. SERE UNA ADICTA A LAS COMPRAS???!!! UPS!!!
La cuestión es que me encanta hacer compras. Y no sólo cosas para mi, (que desde ya, el rubro “compras para mi” es el que más me gusta de todos). Pero también me encanta comprarle cosas a mis sobris, o a calavera, o a mis amigas, o hacer los regalos de Navidad. A mi mamá, lo confieso, me cuesta un poco más, pero porque es muy complicada. Igual, cada vez me lo presento como un nuevo desafío: “qué comprarle a mamá que no obtenga como respuesta una mueca desaprobatoria???” Y lo vengo logrando, eh! En los últimos regalos, lo vengo logrando!
Es que me pone de buen humor! Cuando estoy triste, o hinchada las pelotas, si me compro algo, por más que sea una pavada, me cambia el humor! Es así, de verdad, me cambia el humor! El problemita es la tarjeta, ejem. Me salva que tengo un límite que no me permite zarparme. Y nunca, jamás, me zarpé a nivel de decir: “UPS! ESTOY EN PROBLEMAS!” Tengo un cierto control, che! Así que…
Pero bueno, la cuestión fue que me quedaban esas dos horitas, y estaba cerca de mi psico para un lado y cerca del shopping para el otro. Y bueno, combo! Y volví al shopping, no más!
Pero estuve discreta.
Como me encanta mirar, no necesito siempre comprarme algo, pero cómo explicarlo, si miro, miro, miro, todo bien, me alcanza, pero si además compro una cosita, aunque sea una cositilla pequeñita, UHHH! llego al climax!!!
Y desde hacía tiempo que le tenía ganas a un aromatizador que está buenísimo! Es una botellita que viene con esencias, uno elige la que más le gusta. Y trae 12 barillas que, al ponerlas en la esencia, expanden el aroma. Y cada 2 días, más o menos, hay que dar vuelta las barillas. Aproximadamente, el aroma, dura unos 2 meses.
Lo venía viendo, lo venía viendo, y ayer dije: “ma si, me lo compro!” Y me lo compré, no más! Y con el 10% de descuento y en 3 pagos!!! (nada, nada me hace más feliz que los descuentos!!!)
Y ahora, casita de calavera y pipi está toda aromatizada con esencia de coco, si señor! Y final feliz para todos!!!
Cuando era chiquita, y entrábamos en algún lugar y justo veía algo que le gustaba, me pedía que se lo comprara, no sin antes advertirme, precio en mano: “si los numeritos no te alcanzan no, eh”! Siempre me enterneció eso! Y sin saberlo ella, ése ha sido su pase secreto para conseguir todo de mi, y algunas cosas, con bastante esfuerzo, debo admitir.
Por suerte, de más grandecita, es una costumbre que no ha perdido. Así que ayer, cada cosa que le gustaba y podía ser parte de su regalo, ella solita se fijaba el precio y, anunciándomelo, me decía, “si es muy caro no importa, Pipi, elijo otra cosa”. Es que está tan acostumbrada a que todo se le censure con la frasesita esa de “no que es carísimo” o “es un disparate lo que cuesta”, que bueno, comienza a funcionar la auto-censura.
Me parece bien, me parece muy bien. Los chicos tienen que tener conciencia de que las cosas cuestan, de que las cosas tienen un valor, -no siempre representado en el precio-, que significan un esfuerzo y todo ese blablabla… Si, está muy bien que tenga conciencia de todo eso. Pero yo soy la tía!!! Y mi función, además de acompañarla en todo lo que pueda, es mal criarla, no? cosa que no-no-no deben hacer los padres, nada más insoportable que un niño mal criado, pero que si-si-si debemos hacer los tíos!
Por eso, con toda la voluntad de cumplir con mi función de malcriadoradesobrina, ayer nos fuimos juntitas de shopping!
Lo primero que le llamó la atención, fue una pollerita negra, llena de boladitos, una preciosura! Pero no tenían la negra en su talle, y la blanca no le gustó cómo le quedó. Así que, muy concienzudamente, desistió de la pollerita. En su lugar, optó por un shortcito muy lindo, de gabardina, en color crudo. Y le quedaba pintado! Preciosa mi sobrina! –y lo digo desde la más absoluta objetividad, claro!-. Seguimos recorriendo locales y eligiendo posibles opciones que completaran el regalo de su primera década de vida. Finalmente, se quedó con el short, un par de zapatillas rosas, -y bue!-, y un libro de la colección de Gaturro. Si, parece que es fanática del gato ese. En mi época leíamos Mafalda, che! Y bueno, como dice mi hermana, “por lo menos lee algo!” Y para terminar con el día de compras, como toda buena compradora que se precie hace, nos sentamos a tomar ella un helado y yo una lágrima, (y no como consecuencia de la plata gastada, que muy felizmente gasté y volvería a gastar!).
Al terminar el descansito post-compra, todavía nos quedaba un ratito hasta que se cumpliera el horario en que tenía que hacer la posta con el padre para que la llevara al médico, así que, qué podíamos hacer? SEGUIR COMPRANDO!!! Le pedí que me acompañara a elegirle algo a su hermanita, que pobrecita, nunca es la más beneficiada en la repartija. Pero frente a cada cosa que elegía, mi respuesta era la misma: “pero esto lo elegiste para vos!” Así que terminé eligiendo yo una pizarra de un sapo, muy simpática, que venía con un marcadorcito, una pavadez, bah! Después mi hermana me contó que le encantó la pizarra a la pequeñita… y bueno, tantas bolsas para la hermana, como que cualquier cosita para ella la iba a contentar.
Pero en este último lugar tardamos un montón! A la China fueron a buscar la bendita pizarra! Así que yo, la reina de la puntualidad, me encontré a las 16.28 corriendo por la Av. Santa Fe, cargada de bolsas y con mi sobrinita flameando de un brazo, pobrecita, de lo que la hice correr. Es que llegar tarde yo! A encontrarme con el papá de la nena! Justo cuando le tengo que dejar YO a la nena a EL! Y para que la lleve al médico! MAL, MUY MAL, JIMENA LUJAN, MUY PÉSIMAMENTE MAL!!! Igual, no fue tan grave, a las 16.32, y con las disculpas a flor de labio, entregué a la criatura de casi una década en manos de su progenitor, pasando así la posta… Listo! Misión cumplida!
Era miércoles, así que tenía psicóloga. Pero aún me quedaban un par de horas libres. Qué hacer? Qué hacer?
Seguir de compras fue lo único que se me ocurrió. Tendré que anotarlo como una posible compulsión? Será que debería prestarle un poquito más de atención a esto de las “compritas”. SERE UNA ADICTA A LAS COMPRAS???!!! UPS!!!
La cuestión es que me encanta hacer compras. Y no sólo cosas para mi, (que desde ya, el rubro “compras para mi” es el que más me gusta de todos). Pero también me encanta comprarle cosas a mis sobris, o a calavera, o a mis amigas, o hacer los regalos de Navidad. A mi mamá, lo confieso, me cuesta un poco más, pero porque es muy complicada. Igual, cada vez me lo presento como un nuevo desafío: “qué comprarle a mamá que no obtenga como respuesta una mueca desaprobatoria???” Y lo vengo logrando, eh! En los últimos regalos, lo vengo logrando!
Es que me pone de buen humor! Cuando estoy triste, o hinchada las pelotas, si me compro algo, por más que sea una pavada, me cambia el humor! Es así, de verdad, me cambia el humor! El problemita es la tarjeta, ejem. Me salva que tengo un límite que no me permite zarparme. Y nunca, jamás, me zarpé a nivel de decir: “UPS! ESTOY EN PROBLEMAS!” Tengo un cierto control, che! Así que…
Pero bueno, la cuestión fue que me quedaban esas dos horitas, y estaba cerca de mi psico para un lado y cerca del shopping para el otro. Y bueno, combo! Y volví al shopping, no más!
Pero estuve discreta.
Como me encanta mirar, no necesito siempre comprarme algo, pero cómo explicarlo, si miro, miro, miro, todo bien, me alcanza, pero si además compro una cosita, aunque sea una cositilla pequeñita, UHHH! llego al climax!!!
Y desde hacía tiempo que le tenía ganas a un aromatizador que está buenísimo! Es una botellita que viene con esencias, uno elige la que más le gusta. Y trae 12 barillas que, al ponerlas en la esencia, expanden el aroma. Y cada 2 días, más o menos, hay que dar vuelta las barillas. Aproximadamente, el aroma, dura unos 2 meses.
Lo venía viendo, lo venía viendo, y ayer dije: “ma si, me lo compro!” Y me lo compré, no más! Y con el 10% de descuento y en 3 pagos!!! (nada, nada me hace más feliz que los descuentos!!!)
Y ahora, casita de calavera y pipi está toda aromatizada con esencia de coco, si señor! Y final feliz para todos!!!
martes, 12 de enero de 2010
El paraguas de la abuela
Mi abuela materna se murió el 11 de julio de 2008. Ya era muy viejita, y si bien hasta el último día gozó de absoluta lucidez, hacía unas cuantas semanas que estaba internada y todo parecía indicar, como de hecho sucedió, que esta vez era en serio…
La vi por última vez el feriado del 9 de julio, un día después de mi cumple, que la fui a visitar a la clínica. Y se murió 2 días después, el viernes 11 de julio, un día antes de que festeje mi cumpleaños n° 32.
Para colmo de males, por aquella época, yo andaba penando con las heridas del “a mi no me pasa”, así que, en definitiva, no fue una buena época. Pero, tras la insistencia de mi madre, mi hermana y amigos, el cumple lo festejé igual y agradecí mucho a todos los presentes.
De mi abuela conservo los mejores recuerdos, (y si, siempre es mejor recordar los mejores recuerdos, para recordar los otros, yo prefiero directamente olvidar a la persona), sus historias, su bondad y, sobre todo, la época de nuestra niñez cuando íbamos mi hermana y yo los viernes a dormir a su casa, ERA LA GLORIA!!!
Un tiempo antes de esta última internación de mi abuela, unos meses antes, yo estaba en su casa de visita. La había ido a visitar a ese especie de museo repleto de cosas que me anclaban una y otra vez en mi infancia, en la vieja casa de Piedras al 700, en las horas de siesta llenas de juegos, escondidas, manchas y sándwiches con pan de figaza.
Esa tarde, en que como otras, nos hicimos mutua compañía y me contó por milésima vez viejas historias de ella cuando era chica, que yo conocía de memoria pero que me encantaba que me volviera a contar, esa tarde, se largó a llover. Pero con una furia! Se largó una tormenta de esas que te paraliza. Y yo de cuerpito gentil, sin piloto, sin paraguas, sin nada. Cuando llegó la hora de retirarme, mi abuela le pidió a Rosa que me prestara uno de sus viejos pero impecables paraguas. Rosa era la señora que por aquella época y hasta el último día de mi abuela, vivía con ella en su casa. Era una señora que la cuidaba y se quedaba con ella, así que por eso le estoy muy agradecida, pero sinceramente, yo no la quería. Y creo que se me notaba y también creo que ella tampoco me quería a mi, es decir, la simpatía era mutua, je!
Pero aquella tarde, Rosa fue en busca del paraguas, me lo dio, y en ese mismo acto mi abuela sentenció: “Y quedatelo, nena, si total tenemos otro... y más para qué queremos, si ni salimos” Era cierto, en la última época, ni salía de su casa mi abuela. Y yo tomé ese regalo como una ofrenda en vida. Era el paraguas de mi abuela, a lo largo de toda mi vida, la había visto cientos de veces con ese paraguas, a ella y a mi tía, era el paraguas de la abuela.
Así que me fui con el paraguas, uno de esos viejos y buenos paraguas, fuertes, que no se doblan con el primer viento. Y llegué sequita a casa, cubierta por el halo protector del paraguas de la abuela...
En una de las veces que la fui a visitar a mi abuela a la clínica, en aquella última internación, llovía, y por tanto, fui con el paraguas. Había ido con mi mamá y estuvimos un rato juntas, con mi abuela, acompañándola. También estaba Rosa, claro.
Esa tarde, cuando terminó el horario de visita, mi mamá y yo salimos juntas de la clínica, ya no llovía. Caminamos una cuadra, y al llegar a la esquina, descubro, con estupor, que me había olvidado el paraguas. Corriendo volví a la clínica, a zancadas subí las escaleras hasta llegar al piso donde se encontraba mi abuela, y en el lugar donde recordaba haber dejado el paraguas por última vez, su ausencia me informó lo peor: alguien se lo había llevado.
Con la esperanza esa que queda cuando ya no queda nada, fui al sector donde van a parar los objetos perdidos, olvidados, desdeñados, y había paraguas de todos los colores y tamaños, pero no estaba el paraguas de la abuela.
Cabizbaja, salí de la clínica a encontrarme con mi mamá, que continuaba en la esquina esperándome. Desde que me vió se dio cuenta, antes por mi expresión que por la ausencia del mismo, de que lo había perdido. Cuando di por cierta su sospecha, la nube que se adueñó de su rostro me informó que su desilusión era aún mayor que la mía. De todos modos, soltó una frase alentadora “no era más que un paraguas”, aunque las dos sabíamos que si era más, era mucho más que un simple paraguas.
Esa fue la primera vez que perdería el paraguas de la abuela. La primera, de muchas…
Al día siguiente del día de la pérdida, mi mamá nuevamente fue a visitar a mi abuela a la clínica, y ahí se encontró con Rosa que mostraba como un trofeo el paraguas de la abuela: “se lo olvidó ayer, Jimena, lo dejó en el pasillo” “si, volvió corriendo a buscarlo y ya no estaba”, le contestó mi madre. Por la noche, además de contarme que el paraguas había aparecido, también me dijo que había vuelto a las manos de su dueña, (¿?), aseveración por la que monté en cólera argumentando que MI abuela me lo había regalado y que la vieja bruja de Rosa estaba mintiendo. Y como soy la pequeña de mi mamá, al día siguiente, nuevamente en su visita a la clínica, se sacó la duda, confirmó mi versión de boca de mi abuela, Rosa se metió sus palabras ahí, donde no le da el sol y esa noche recuperé el paraguas de la discordia.
Esa fue la primera vez que lo recuperaría. La primera, de muchas…
Lo que siguieron, fueron olvidos en casas de amigos, en bares, en negocios, todos acompañados el momento “parálisis con estupor” y el mágico reencuentro con el bendito paraguas.
Pero ayer, sucedió lo que estaba cantado y me negaba a aceptar.
A la mañana, salí de casa armada con mi paraguas, el pronóstico anunciaba con alarma que llovería toda la tarde, ALERTA METEOROLÓGICA, avisaban desde los noticieros. Pero no, no llovió en toda la tarde, no llovió hasta bien entrada la noche. Claro que, a la mañana, no podía saberlo, así que estuve todo el día con el paraguas acuestas. Al finalizar mi día laboral, me fui rauda a tomar el 5 para llegar a mi clase de pilates. Los lunes normalmente no tomo la clase, pero sabía que hoy no podría ir, así que quise adelantarla. Crucé corriendo la Av. Córdoba porque ahí, paradito, estaba el 5 aguardándome. Compré el boleto abajo, al sr. que normalmente los expende, trepé los altos escalones y me dirigí a los asientos del fondo. Quedaba libre el del lado de la puerta, justo el de la ventanilla, así que hice todo el recorrido sentada en ese rincón. Al llegar a mi parada, bajé corriendo una vez más, y así crucé Av. Rivadavia para llegar a tiempo a la clase de las 18. Al llegar me anunciaron que estaban todos los lugares ocupados, que no había llamado nadie para cancelar, pero aún faltaban llegar dos de las chicas, y como la esperanza es lo último que se pierde, me cambié con la ilusión de que la fiaca venciera a alguna de las dos chicas que faltaban, y así poder tomar la clase. Pero llegaron, las dos, así que, a sabiendas de que había hecho todo lo posible y de que ya no quedaba más por hacer, con la tranquilidad de conciencia que sólo da haber agotado todas las posibilidades, volví a casa.
En casa tenía cosas que hacer, le había prometido a calavera un peceto a la mostaza, así que puse manos a la obra en el asunto. Y me bañé, y escuché la radio, y puse las sábanas a lavar, y luego las colgué y estuve con la compu, y escribí… Al rato, al rato largo, recién, me di cuenta, con terror, de lo ocurrido: no sólo no tenía el paraguas, sino que no tenía ni la menor idea dónde podría haberlo dejado.
No tengo un registro claro de cuándo fue que tuve el paraguas conmigo por última vez. Se que lo tuve todo el día colgando de mi silla de la oficina, custodiando mis espaldas. Se que al irme del trabajo lo tomé. Pero justo a la salida del laburo me encontré con gente, me quedé charlando, y luego comenzó la carrera que siguió hasta llegar a pilates, así que no se si se me cayó en la calle, si lo olvidé en el 5 o si me lo dejé en pilates.
Mañana tengo que volver a pilates, entonces me enteraré de la verdad. No me animé a llamar, porque no quiero corroborar que lo perdí: si no está en pilates, no creo que vaya a recuperarlo. Así que un poco alargando la agonía, otro poco alargando la esperanza, aún no me atrevo a enfrentar la verdad... Como si escribir esto sirviera para exorcizar el demonio de la pérdida, como si el ruego lanzado al espacio, a la galaxia, a las estrellas, pudiera ser escuchado y el paraguas apareciera como por arte de magia, como tantas otras veces que volvió a mi como el arco al puño de Ulises.
No se, ojalá, ojalá recupere el paraguas. Quizás sea un modo de dejar ir a mi abuela??? Ahoa se me ocurre, no lo se…
Lo que si es evidente, es que ésta ha sido una semana abuelística, una semana melancólica, una semana de añoranza de abuelas, de tenerlas presentes y recordarlas y nombrarlas…
Besos abuelas! Besos enormes a las dos! Se que deben de estar divirtiendose allá arriba, disfrutando del reencuentro con tanta gente, con los abuelos, volviendo por estos lares de vez en cuando, a festejar algún cumpleaños de alguna nieta… y si es que en el cielo llueve, posiblemente, cubriéndose con MI paraguas!!!
La vi por última vez el feriado del 9 de julio, un día después de mi cumple, que la fui a visitar a la clínica. Y se murió 2 días después, el viernes 11 de julio, un día antes de que festeje mi cumpleaños n° 32.
Para colmo de males, por aquella época, yo andaba penando con las heridas del “a mi no me pasa”, así que, en definitiva, no fue una buena época. Pero, tras la insistencia de mi madre, mi hermana y amigos, el cumple lo festejé igual y agradecí mucho a todos los presentes.
De mi abuela conservo los mejores recuerdos, (y si, siempre es mejor recordar los mejores recuerdos, para recordar los otros, yo prefiero directamente olvidar a la persona), sus historias, su bondad y, sobre todo, la época de nuestra niñez cuando íbamos mi hermana y yo los viernes a dormir a su casa, ERA LA GLORIA!!!
Un tiempo antes de esta última internación de mi abuela, unos meses antes, yo estaba en su casa de visita. La había ido a visitar a ese especie de museo repleto de cosas que me anclaban una y otra vez en mi infancia, en la vieja casa de Piedras al 700, en las horas de siesta llenas de juegos, escondidas, manchas y sándwiches con pan de figaza.
Esa tarde, en que como otras, nos hicimos mutua compañía y me contó por milésima vez viejas historias de ella cuando era chica, que yo conocía de memoria pero que me encantaba que me volviera a contar, esa tarde, se largó a llover. Pero con una furia! Se largó una tormenta de esas que te paraliza. Y yo de cuerpito gentil, sin piloto, sin paraguas, sin nada. Cuando llegó la hora de retirarme, mi abuela le pidió a Rosa que me prestara uno de sus viejos pero impecables paraguas. Rosa era la señora que por aquella época y hasta el último día de mi abuela, vivía con ella en su casa. Era una señora que la cuidaba y se quedaba con ella, así que por eso le estoy muy agradecida, pero sinceramente, yo no la quería. Y creo que se me notaba y también creo que ella tampoco me quería a mi, es decir, la simpatía era mutua, je!
Pero aquella tarde, Rosa fue en busca del paraguas, me lo dio, y en ese mismo acto mi abuela sentenció: “Y quedatelo, nena, si total tenemos otro... y más para qué queremos, si ni salimos” Era cierto, en la última época, ni salía de su casa mi abuela. Y yo tomé ese regalo como una ofrenda en vida. Era el paraguas de mi abuela, a lo largo de toda mi vida, la había visto cientos de veces con ese paraguas, a ella y a mi tía, era el paraguas de la abuela.
Así que me fui con el paraguas, uno de esos viejos y buenos paraguas, fuertes, que no se doblan con el primer viento. Y llegué sequita a casa, cubierta por el halo protector del paraguas de la abuela...
En una de las veces que la fui a visitar a mi abuela a la clínica, en aquella última internación, llovía, y por tanto, fui con el paraguas. Había ido con mi mamá y estuvimos un rato juntas, con mi abuela, acompañándola. También estaba Rosa, claro.
Esa tarde, cuando terminó el horario de visita, mi mamá y yo salimos juntas de la clínica, ya no llovía. Caminamos una cuadra, y al llegar a la esquina, descubro, con estupor, que me había olvidado el paraguas. Corriendo volví a la clínica, a zancadas subí las escaleras hasta llegar al piso donde se encontraba mi abuela, y en el lugar donde recordaba haber dejado el paraguas por última vez, su ausencia me informó lo peor: alguien se lo había llevado.
Con la esperanza esa que queda cuando ya no queda nada, fui al sector donde van a parar los objetos perdidos, olvidados, desdeñados, y había paraguas de todos los colores y tamaños, pero no estaba el paraguas de la abuela.
Cabizbaja, salí de la clínica a encontrarme con mi mamá, que continuaba en la esquina esperándome. Desde que me vió se dio cuenta, antes por mi expresión que por la ausencia del mismo, de que lo había perdido. Cuando di por cierta su sospecha, la nube que se adueñó de su rostro me informó que su desilusión era aún mayor que la mía. De todos modos, soltó una frase alentadora “no era más que un paraguas”, aunque las dos sabíamos que si era más, era mucho más que un simple paraguas.
Esa fue la primera vez que perdería el paraguas de la abuela. La primera, de muchas…
Al día siguiente del día de la pérdida, mi mamá nuevamente fue a visitar a mi abuela a la clínica, y ahí se encontró con Rosa que mostraba como un trofeo el paraguas de la abuela: “se lo olvidó ayer, Jimena, lo dejó en el pasillo” “si, volvió corriendo a buscarlo y ya no estaba”, le contestó mi madre. Por la noche, además de contarme que el paraguas había aparecido, también me dijo que había vuelto a las manos de su dueña, (¿?), aseveración por la que monté en cólera argumentando que MI abuela me lo había regalado y que la vieja bruja de Rosa estaba mintiendo. Y como soy la pequeña de mi mamá, al día siguiente, nuevamente en su visita a la clínica, se sacó la duda, confirmó mi versión de boca de mi abuela, Rosa se metió sus palabras ahí, donde no le da el sol y esa noche recuperé el paraguas de la discordia.
Esa fue la primera vez que lo recuperaría. La primera, de muchas…
Lo que siguieron, fueron olvidos en casas de amigos, en bares, en negocios, todos acompañados el momento “parálisis con estupor” y el mágico reencuentro con el bendito paraguas.
Pero ayer, sucedió lo que estaba cantado y me negaba a aceptar.
A la mañana, salí de casa armada con mi paraguas, el pronóstico anunciaba con alarma que llovería toda la tarde, ALERTA METEOROLÓGICA, avisaban desde los noticieros. Pero no, no llovió en toda la tarde, no llovió hasta bien entrada la noche. Claro que, a la mañana, no podía saberlo, así que estuve todo el día con el paraguas acuestas. Al finalizar mi día laboral, me fui rauda a tomar el 5 para llegar a mi clase de pilates. Los lunes normalmente no tomo la clase, pero sabía que hoy no podría ir, así que quise adelantarla. Crucé corriendo la Av. Córdoba porque ahí, paradito, estaba el 5 aguardándome. Compré el boleto abajo, al sr. que normalmente los expende, trepé los altos escalones y me dirigí a los asientos del fondo. Quedaba libre el del lado de la puerta, justo el de la ventanilla, así que hice todo el recorrido sentada en ese rincón. Al llegar a mi parada, bajé corriendo una vez más, y así crucé Av. Rivadavia para llegar a tiempo a la clase de las 18. Al llegar me anunciaron que estaban todos los lugares ocupados, que no había llamado nadie para cancelar, pero aún faltaban llegar dos de las chicas, y como la esperanza es lo último que se pierde, me cambié con la ilusión de que la fiaca venciera a alguna de las dos chicas que faltaban, y así poder tomar la clase. Pero llegaron, las dos, así que, a sabiendas de que había hecho todo lo posible y de que ya no quedaba más por hacer, con la tranquilidad de conciencia que sólo da haber agotado todas las posibilidades, volví a casa.
En casa tenía cosas que hacer, le había prometido a calavera un peceto a la mostaza, así que puse manos a la obra en el asunto. Y me bañé, y escuché la radio, y puse las sábanas a lavar, y luego las colgué y estuve con la compu, y escribí… Al rato, al rato largo, recién, me di cuenta, con terror, de lo ocurrido: no sólo no tenía el paraguas, sino que no tenía ni la menor idea dónde podría haberlo dejado.
No tengo un registro claro de cuándo fue que tuve el paraguas conmigo por última vez. Se que lo tuve todo el día colgando de mi silla de la oficina, custodiando mis espaldas. Se que al irme del trabajo lo tomé. Pero justo a la salida del laburo me encontré con gente, me quedé charlando, y luego comenzó la carrera que siguió hasta llegar a pilates, así que no se si se me cayó en la calle, si lo olvidé en el 5 o si me lo dejé en pilates.
Mañana tengo que volver a pilates, entonces me enteraré de la verdad. No me animé a llamar, porque no quiero corroborar que lo perdí: si no está en pilates, no creo que vaya a recuperarlo. Así que un poco alargando la agonía, otro poco alargando la esperanza, aún no me atrevo a enfrentar la verdad... Como si escribir esto sirviera para exorcizar el demonio de la pérdida, como si el ruego lanzado al espacio, a la galaxia, a las estrellas, pudiera ser escuchado y el paraguas apareciera como por arte de magia, como tantas otras veces que volvió a mi como el arco al puño de Ulises.
No se, ojalá, ojalá recupere el paraguas. Quizás sea un modo de dejar ir a mi abuela??? Ahoa se me ocurre, no lo se…
Lo que si es evidente, es que ésta ha sido una semana abuelística, una semana melancólica, una semana de añoranza de abuelas, de tenerlas presentes y recordarlas y nombrarlas…
Besos abuelas! Besos enormes a las dos! Se que deben de estar divirtiendose allá arriba, disfrutando del reencuentro con tanta gente, con los abuelos, volviendo por estos lares de vez en cuando, a festejar algún cumpleaños de alguna nieta… y si es que en el cielo llueve, posiblemente, cubriéndose con MI paraguas!!!
lunes, 11 de enero de 2010
MISTERIOSA...
El sábado tomé un tour que se llama Buenos Aires Misteriosa II, (lo que implica, claro, un Buenos Aires Misteriosa I, que se hace los viernes). El tour consiste en una recorrida por distintos lugares de Buenos Aires en los que se sucedieron hechos de lo más escabrosos, asesinatos, desapariciones y, lo que es peor aún, apariciones! Así se recorren algunas zonas de la ciudad, y la guía, además de ofrecernos un cacho de cultura y de historia de la ciudad, -que nunca está de más- como es narradora, oficia de buena cuentista a la hora de poner en palabras esas misteriosas historias. El tour es súper recomendable, además de ser una buena forma de recorrer nuestra ciudad por la noche que, dicho sea de paso, es preciosa.
Así nos refirió distintas historias, algunas leyendas urbanas, que no se sabe si son ciertas o no, pero que se fueron haciendo famosas pasando de boca en boca; y otras, absolutamente ciertas, hechos reales, sangrientos y truculentos, que cuentan con su respectivo archivo policial y todo, (y en algunos casos, también expediente psicológico).
Tanta historia negra y fantasmagórica, me hizo traer a la memoria, un suceso que dormitaba por allí, en los confines de mi mente.
Todo el mundo conoce, al menos todo el mundo que vive en Caballito, al fantasma que recorre el Parque Rivadavia. Antiguamente, el parque Rivadavia era una casa quinta que pertenecía a la familia de Ambrosio Lezica, y justo donde hoy está el gran ombú era donde estaba la servidumbre. Cuenta la leyenda que una morena, al parecer muy amigable, solía recibir por las noches a sus amantes. Pero una noche, a uno de sus amigos, que era muy celoso, no quiso recibirlo. Aparentemente, esto no le habría gustado al muchacho que dicen que la mató a puñalada limpia. Otra versión refiere que la morena habría sido degollada al descubrirse que recibía estas visitas por las noches. La cuestión es que hay más de uno que dice haberla visto pasearse por el parque, plancha al rojo vivo en mano, y otros aseguran haber escuchado sus quejidos. Lo que si es seguro es que, los que vivimos por el Parque Rivadavia, no tenemos por costumbre acortar camino cruzando el parque… al menos no de noche.
Pero no era esta la historia que recordé. Sólo me sirve como introducción, para adentrarme en el mundo fantasmal de Caballito.
Seguramente, cada barrio tendrá su historia, su hecho escabroso, su fantasma. Seguramente si, yo no lo se. Lo que se es que Caballito si lo tiene, y si tiene un fantasma, puede tener más de uno… o no???
Todo sucedió una noche. Era mi cumpleaños n° 25. Yo cumplo años el 8 de julio, pleno invierno, por eso, los 26° que hicieron durante todo el día lo volvieron, al menos, un 8 de julio particular. De todos modos, vivido con gran alegría: “es mi cumpleaños y me puedo poner una musculosa, HUIJAAA!!!” Es que, realmente, los atuendos de verano siempre son mucho más prometedores que los de invierno.
Para la ocasión, se me había ocurrido festejar mi cumple invitando a mis amigos a cenar a mi casa. Todavía vivía con mis padres, pero pacté con ellos que ese sábado saldrían por la noche, y no volverían a dormir, se fueron a un hotel o algo así, otro hecho escabroso del que prefiero no enterarme los detalles.
Le pedí ayuda a mi mejor amiga, y juntas preparamos varias salsas para acompañar un montón de ñoquis que había encargado. Mi amiga, una santa, vino ese sábado por la tarde, y se clavo conmigo en la cocina a poner todo a punto.
A la hora señalada, comenzaron a venir los invitados. Así llegaron mis amigas de la secundaria, mis amigas de la vida y mis amigos de teatro, (grupo al que correspondía mi amiga Maru), todos con sus respectivos.
Parece que las salsas no estaban nada mal, porque en general, todos quisieron probar todas: la filetto, la mixta, la parisienne… Y comimos como bestias, casi no sobró nada. También hubo postre seguramente, no recuerdo con exactitud, pero me atrevería a aseverar que mi amiga Maru me había preparado una torta, como suele hacer para mis cumples, por otra parte.
La cosa es que así pasó la velada. Comimos, charlamos, tomamos, cortamos la torta, volvimos a comer y así… Pasaron las horas, y el festejo llegó a su fin.
Todos se fueron retirando, de a poco. Todos, menos Maru. Amigas como estas hay una en un millón, y Santa Marina se quedó conmigo y me ayudó a poner todo en orden. Había, primero, que levantar la mesa, repleta de platos, vasos y cubiertos, lavar todo lo que se había ensuciado, y luego ordenar un poco para que no pareciera Sarajevo al día siguiente cuando llegaran mis padres.
El departamento es grande, es bastante grande, pero el living-comedor, que fue donde se desarrolló todo el evento, está separado de la cocina por un pasillo largo y angosto, lo que significa que, para llevar todo del comedor a la cocina, había que atravesar ese largo pasillo, cada vez.
Y eso hicimos con mi amiga. En cuanto se fue el último de los comensales, mientras hablábamos de cómo la habíamos pasado, mientras chismeábamos sobre cosas de la reunión, emprendimos la faena de levantar la mesa, recorrida de pasillo incluida. Pero nuestra charla, que venía siendo muy fluída y risueña, siempre con algún condimento malicioso y gracioso de esos que no pueden faltar, de pronto, esta charla tan amena y entretenida, comenzó a menguar… Fue de a poco, y no sabría explicar bien cómo, pero las dos comenzamos, de a poco, a quedarnos calladas, los comentarios cada vez eran más escuetos, y nuestras risotadas también comenzaban a flaquear. Hasta que el silencio y la seriedad, se adueñaron por completo del momento. Y así seguimos, levantando la mesa en silencio y con actitud seria.
Hasta que se me ocurrió la buena idea de quedarme en la cocina lavando, ya tenía varias cosas para lavar, así que, para ir adelantando, yo me quedaba en la cocina lavando, mientras Maru continuaba trayendo el resto de las cosas desde el comedor. Se lo propuse y, sin dar un salto de alegría aceptó. Y así lo hizo, una vez más. Pero cuando volvió de esa última vez, ya no pudo soportarlo más y lo soltó:
-Ay, Jim, te lo tengo que decir, no quiero ir más al comedor sola, estoy viendo a un montón de gente!
-Vos también?!
-Cómo yo también?! Vos también los ves?
-Si, hay un montón, son miles! Pero no son gente….
-Son fantasmas!!! (gritamos las dos, al unísono)
-Si, son fantasmas, yo no lo quería decir, pero si…
-Me estaban volviendo loca! Creí que yo sóla los veía, y están todos ahí, en el comedor, cada tanto veo a uno por acá, ay! acaba de pasar, lo viste? Por eso te decía que siguieras vos levantando, no sabía que los veías también
-Si, los veo están por todas partes, parece que estuvieran de fiesta, no?
Esta doble confesión, un poco nos tranquilizó. En el caso de estar locas, era algo más que compartíamos. Y decidimos tratar de tranquilizarnos.
En principio, llegamos a esa conclusión, que estaban de fiesta. Para mi, eran mi abuela Tere y sus amigos. Mi abuela había vivido en mi casa con nosotros hasta que se murió, cuando yo tenía 7 años. Y en más de una oportunidad me pareció verla, haciendo el mismo camino que siempre hacía cuando se iba a dormir y que yo, desde mi cama, podía ver noche tras noche. Después de muerta, cada vez que la vi, sentí paz, nunca miedo, era mi abuela! Pero esto era otra cosa, era un desfile de apariciones!!! Había un montón, y el punto de reunión parecía ser el comedor, como lo había sido para mis amigos y para mi hasta hacía un rato no más, pero cada tanto se veía alguno rezagado vagando por allí, quizás algun sediento yendo a la cocina a buscar algo con qué saciar su sed.
La segunda conclusión a la que llegamos, fue que eran amigables. No estaban moviendo cosas, ni golpeando nada contra las paredes, ni nos hacían cosas raras ni nada, simplemente, estaban ahí. Y como yo había visto a mi abuela en otras oportunidades y esa era, en definitiva su casa y yo su nieta y ése día era mi cumpleaños, pues bueno, que mi abuela había decidido venir a mi cumpleaños n° 25… acompañada por sus amigos del cielo!!!
Finalmente, tomamos coraje, y entre las dos terminamos de hacer el resto de viajes que faltaban del comedor a la cocina levantando las últimas cosas, del modo más rápido posible, y luego nos encerramos en la cocina a lavar, secar y guardar todo. Una vez terminada la tarea, volvimos a tomar coraje para atravesar una vez más el largo pasillo y el living-comedor, y llegar al pasillito que desembocaba en mi dormitorio, (hoy, dormitorio de mis sobrinitas). Así que, juntitas y agarradas de las manos, emprendimos la odisea. Juramos no mirar, juramos mantener nuestra vista al piso, pero la tentación era grande… Maru asegura que los vio fumar, yo aseguro que los vi jugar al poker, pero también es posible que a esa altura, el cansancio y la sugestión se estuvieran dando una panzada con nuestras cabecitas. Lo que si es seguro, es que estaban ahí, que eran muchos y que la estaban pasando bárbaro…
No se si la temperatura, por demás calurosa para la época debió habernos alertado sobre los sucesos posteriores, no se si es que, desde que murió mi abuela la cocina no es lugar donde se asen manjares y la excepción llamó la atención de mi abuela y decidió convocar a festejantes al convite, o si eran las ganas que tenía de festejar conmigo mi aniversario o si el cuarto de siglo trae consigo una energía propia de otro mundo… lo que si se es que, esa noche, en mi casa, a Maru y a mi se nos aparecieron un montón de, -valga la redundancia- “apariciones”, y que compartieron con nosotras un buen rato…
Hay quién dice que estas presencias conviven todo el tiempo con nosotros, pero que sólo algunos pueden percibirlas.
Yo no se si es cierto, y la verdad, prefiero no enterarme tampoco. Si se que ese día con mi amiga, forjamos una amistad que va más allá del ámbito de lo terrenal, a partir de ese momento, además de todo, somos “amigas de apariciones”, eso es así, lo crea ud. o no…
Así nos refirió distintas historias, algunas leyendas urbanas, que no se sabe si son ciertas o no, pero que se fueron haciendo famosas pasando de boca en boca; y otras, absolutamente ciertas, hechos reales, sangrientos y truculentos, que cuentan con su respectivo archivo policial y todo, (y en algunos casos, también expediente psicológico).
Tanta historia negra y fantasmagórica, me hizo traer a la memoria, un suceso que dormitaba por allí, en los confines de mi mente.
Todo el mundo conoce, al menos todo el mundo que vive en Caballito, al fantasma que recorre el Parque Rivadavia. Antiguamente, el parque Rivadavia era una casa quinta que pertenecía a la familia de Ambrosio Lezica, y justo donde hoy está el gran ombú era donde estaba la servidumbre. Cuenta la leyenda que una morena, al parecer muy amigable, solía recibir por las noches a sus amantes. Pero una noche, a uno de sus amigos, que era muy celoso, no quiso recibirlo. Aparentemente, esto no le habría gustado al muchacho que dicen que la mató a puñalada limpia. Otra versión refiere que la morena habría sido degollada al descubrirse que recibía estas visitas por las noches. La cuestión es que hay más de uno que dice haberla visto pasearse por el parque, plancha al rojo vivo en mano, y otros aseguran haber escuchado sus quejidos. Lo que si es seguro es que, los que vivimos por el Parque Rivadavia, no tenemos por costumbre acortar camino cruzando el parque… al menos no de noche.
Pero no era esta la historia que recordé. Sólo me sirve como introducción, para adentrarme en el mundo fantasmal de Caballito.
Seguramente, cada barrio tendrá su historia, su hecho escabroso, su fantasma. Seguramente si, yo no lo se. Lo que se es que Caballito si lo tiene, y si tiene un fantasma, puede tener más de uno… o no???
Todo sucedió una noche. Era mi cumpleaños n° 25. Yo cumplo años el 8 de julio, pleno invierno, por eso, los 26° que hicieron durante todo el día lo volvieron, al menos, un 8 de julio particular. De todos modos, vivido con gran alegría: “es mi cumpleaños y me puedo poner una musculosa, HUIJAAA!!!” Es que, realmente, los atuendos de verano siempre son mucho más prometedores que los de invierno.
Para la ocasión, se me había ocurrido festejar mi cumple invitando a mis amigos a cenar a mi casa. Todavía vivía con mis padres, pero pacté con ellos que ese sábado saldrían por la noche, y no volverían a dormir, se fueron a un hotel o algo así, otro hecho escabroso del que prefiero no enterarme los detalles.
Le pedí ayuda a mi mejor amiga, y juntas preparamos varias salsas para acompañar un montón de ñoquis que había encargado. Mi amiga, una santa, vino ese sábado por la tarde, y se clavo conmigo en la cocina a poner todo a punto.
A la hora señalada, comenzaron a venir los invitados. Así llegaron mis amigas de la secundaria, mis amigas de la vida y mis amigos de teatro, (grupo al que correspondía mi amiga Maru), todos con sus respectivos.
Parece que las salsas no estaban nada mal, porque en general, todos quisieron probar todas: la filetto, la mixta, la parisienne… Y comimos como bestias, casi no sobró nada. También hubo postre seguramente, no recuerdo con exactitud, pero me atrevería a aseverar que mi amiga Maru me había preparado una torta, como suele hacer para mis cumples, por otra parte.
La cosa es que así pasó la velada. Comimos, charlamos, tomamos, cortamos la torta, volvimos a comer y así… Pasaron las horas, y el festejo llegó a su fin.
Todos se fueron retirando, de a poco. Todos, menos Maru. Amigas como estas hay una en un millón, y Santa Marina se quedó conmigo y me ayudó a poner todo en orden. Había, primero, que levantar la mesa, repleta de platos, vasos y cubiertos, lavar todo lo que se había ensuciado, y luego ordenar un poco para que no pareciera Sarajevo al día siguiente cuando llegaran mis padres.
El departamento es grande, es bastante grande, pero el living-comedor, que fue donde se desarrolló todo el evento, está separado de la cocina por un pasillo largo y angosto, lo que significa que, para llevar todo del comedor a la cocina, había que atravesar ese largo pasillo, cada vez.
Y eso hicimos con mi amiga. En cuanto se fue el último de los comensales, mientras hablábamos de cómo la habíamos pasado, mientras chismeábamos sobre cosas de la reunión, emprendimos la faena de levantar la mesa, recorrida de pasillo incluida. Pero nuestra charla, que venía siendo muy fluída y risueña, siempre con algún condimento malicioso y gracioso de esos que no pueden faltar, de pronto, esta charla tan amena y entretenida, comenzó a menguar… Fue de a poco, y no sabría explicar bien cómo, pero las dos comenzamos, de a poco, a quedarnos calladas, los comentarios cada vez eran más escuetos, y nuestras risotadas también comenzaban a flaquear. Hasta que el silencio y la seriedad, se adueñaron por completo del momento. Y así seguimos, levantando la mesa en silencio y con actitud seria.
Hasta que se me ocurrió la buena idea de quedarme en la cocina lavando, ya tenía varias cosas para lavar, así que, para ir adelantando, yo me quedaba en la cocina lavando, mientras Maru continuaba trayendo el resto de las cosas desde el comedor. Se lo propuse y, sin dar un salto de alegría aceptó. Y así lo hizo, una vez más. Pero cuando volvió de esa última vez, ya no pudo soportarlo más y lo soltó:
-Ay, Jim, te lo tengo que decir, no quiero ir más al comedor sola, estoy viendo a un montón de gente!
-Vos también?!
-Cómo yo también?! Vos también los ves?
-Si, hay un montón, son miles! Pero no son gente….
-Son fantasmas!!! (gritamos las dos, al unísono)
-Si, son fantasmas, yo no lo quería decir, pero si…
-Me estaban volviendo loca! Creí que yo sóla los veía, y están todos ahí, en el comedor, cada tanto veo a uno por acá, ay! acaba de pasar, lo viste? Por eso te decía que siguieras vos levantando, no sabía que los veías también
-Si, los veo están por todas partes, parece que estuvieran de fiesta, no?
Esta doble confesión, un poco nos tranquilizó. En el caso de estar locas, era algo más que compartíamos. Y decidimos tratar de tranquilizarnos.
En principio, llegamos a esa conclusión, que estaban de fiesta. Para mi, eran mi abuela Tere y sus amigos. Mi abuela había vivido en mi casa con nosotros hasta que se murió, cuando yo tenía 7 años. Y en más de una oportunidad me pareció verla, haciendo el mismo camino que siempre hacía cuando se iba a dormir y que yo, desde mi cama, podía ver noche tras noche. Después de muerta, cada vez que la vi, sentí paz, nunca miedo, era mi abuela! Pero esto era otra cosa, era un desfile de apariciones!!! Había un montón, y el punto de reunión parecía ser el comedor, como lo había sido para mis amigos y para mi hasta hacía un rato no más, pero cada tanto se veía alguno rezagado vagando por allí, quizás algun sediento yendo a la cocina a buscar algo con qué saciar su sed.
La segunda conclusión a la que llegamos, fue que eran amigables. No estaban moviendo cosas, ni golpeando nada contra las paredes, ni nos hacían cosas raras ni nada, simplemente, estaban ahí. Y como yo había visto a mi abuela en otras oportunidades y esa era, en definitiva su casa y yo su nieta y ése día era mi cumpleaños, pues bueno, que mi abuela había decidido venir a mi cumpleaños n° 25… acompañada por sus amigos del cielo!!!
Finalmente, tomamos coraje, y entre las dos terminamos de hacer el resto de viajes que faltaban del comedor a la cocina levantando las últimas cosas, del modo más rápido posible, y luego nos encerramos en la cocina a lavar, secar y guardar todo. Una vez terminada la tarea, volvimos a tomar coraje para atravesar una vez más el largo pasillo y el living-comedor, y llegar al pasillito que desembocaba en mi dormitorio, (hoy, dormitorio de mis sobrinitas). Así que, juntitas y agarradas de las manos, emprendimos la odisea. Juramos no mirar, juramos mantener nuestra vista al piso, pero la tentación era grande… Maru asegura que los vio fumar, yo aseguro que los vi jugar al poker, pero también es posible que a esa altura, el cansancio y la sugestión se estuvieran dando una panzada con nuestras cabecitas. Lo que si es seguro, es que estaban ahí, que eran muchos y que la estaban pasando bárbaro…
No se si la temperatura, por demás calurosa para la época debió habernos alertado sobre los sucesos posteriores, no se si es que, desde que murió mi abuela la cocina no es lugar donde se asen manjares y la excepción llamó la atención de mi abuela y decidió convocar a festejantes al convite, o si eran las ganas que tenía de festejar conmigo mi aniversario o si el cuarto de siglo trae consigo una energía propia de otro mundo… lo que si se es que, esa noche, en mi casa, a Maru y a mi se nos aparecieron un montón de, -valga la redundancia- “apariciones”, y que compartieron con nosotras un buen rato…
Hay quién dice que estas presencias conviven todo el tiempo con nosotros, pero que sólo algunos pueden percibirlas.
Yo no se si es cierto, y la verdad, prefiero no enterarme tampoco. Si se que ese día con mi amiga, forjamos una amistad que va más allá del ámbito de lo terrenal, a partir de ese momento, además de todo, somos “amigas de apariciones”, eso es así, lo crea ud. o no…
jueves, 7 de enero de 2010
Se largó no más
Pasó Navidad, pasó año nuevo, pasó Reyes... Ahora si, arrancamos el 2010 con todo!
La pregunta del millón, cuándo pasará enero???
Qué largo se me hace enero! Es un mes completo, está ahí, todo limpito, arranca el calendario, todo, todo, está por venir... tiene 31 días, ningún feriado... UFFF! ETERNO!
Para colmo, mis amiguísimas están de vacaciones, en el laburo no pasa naranja, así que las horas tampoco pasan...
Por suerte Buenos Aires es una ciudad increíble y siempre hay miles de cosas para hacer:
-Reunirme con amigas, (bueno, cuando vuelvan)
-Ir al cine, (carísimo! sólo voy con el descuento del 2x1, me niego a pagar ese disparate... y el descuento lo tengo en el village, y en el que está cerca de casa no hay nada... ejem!)
-Ir al teatro, (cuando retomen la temporada, claro!)
Está bien, es siempre mi primera opción, ver el vaso medio vacío...
Pero siempre, siempre, hay más de una opción... vamos por el segundo intento, entonces...
-Además de mis amiguísimas, hay otros amigos. Y mañana, por ejemplo, voy con calavera a cenar a la casa de mi hermana, (mi sobrinita menor no es la única que pegó onda con calavera, parece que mi cuñado también... es así, calavera te atrae, je!)
-Por qué tengo que ir al cine que queda cerca de casa? Eh? Hay otros en los que tengo el descuento también... eso es de vieja, Jimena Luján!!!
-Creo que a partir del 8 ya se renueva la cartelera teatral, y eso es AHORA!
-Los otros días entré en la página del Konex y vi que a partir de este finde, comenzaban un montón de actividades piolas, será cuestión de ver qué onda
-Ir al Parque de la Costa! En la revistita de cable también hay un cupón del 2x1, es re-buen plan! Divertido! Tengo ganas de estar cabeza abajo un rato!
-Ir a alguna pileta. Con este calor, una remojada para los que nos quedamos a disfrutar del cemento porteño en pleno enero, nunca viene mal!
-Tengo parrillita, hacer un asadete con amigos! Tomar cerveza, escuchar música... eso, pasar el tiempo con cosas ricas y divertidas
-Ir al casino! Se le ocurrió a calavera, hace bastante que lo tenemos pendiente, será cuestión de concretar, no más!!!
-Ir al Tigre. Es hermoso Tigre, a mi me encanta, y pasás un día genial!
-Ir a recitales. No se si hay demasiado, seguramente estará más enterado calavera, pero siempre alguno aparece tocando por ahí...
-Aprovechar todas las propuestas gratuitas que ofrece el Gobierno de la Ciudad, (y bueno, algo tiene que ofrecer, no??? EJEM!!!) Entre esas cosas, recitales al aire libre cerca de la Reserva Ecológica, o proyección de pelis en pantalla gigante en Parque Centenario
-Ir al auto-cine! Qué lindo! Me encantaría! Me falta el auto, no más...
-Ir a pasar un día a alguna de esas casonas en las afueras de Bs. As. a las que te llevan y te hacen hacer un recorrido y comer un asado y todo eso
-Volvieron los descuentos del súper miércoles shopping con la tarjeta del Banco Río!!! así que, tomarse un miércoles para hacer shopping!!! (mi sobrinita mayor cumple 10 el 28/01, y antes de que se vaya de vaca, quedamos en que vamos a salir de compras, así elige su regalo... ya se qué voy a hacer el miércoles que viene...)
Y bueno, así, de a poquito y con calor, se va a ir pasando enero...
Después llegará febrero, que es más cortito, (y ojalá se conserven los feriados de carnaval!!!), y finalmente llegará marzo, y con el mes 3, mis vacaciones!!! (si Dios quiere y todo marcha viento en popa, y logramos ahorrar algunos manguitos)
Gran ciudad, Buenos Aires, gran, gran ciudad!!!
Je t´aime Buenos Aires
La pregunta del millón, cuándo pasará enero???
Qué largo se me hace enero! Es un mes completo, está ahí, todo limpito, arranca el calendario, todo, todo, está por venir... tiene 31 días, ningún feriado... UFFF! ETERNO!
Para colmo, mis amiguísimas están de vacaciones, en el laburo no pasa naranja, así que las horas tampoco pasan...
Por suerte Buenos Aires es una ciudad increíble y siempre hay miles de cosas para hacer:
-Reunirme con amigas, (bueno, cuando vuelvan)
-Ir al cine, (carísimo! sólo voy con el descuento del 2x1, me niego a pagar ese disparate... y el descuento lo tengo en el village, y en el que está cerca de casa no hay nada... ejem!)
-Ir al teatro, (cuando retomen la temporada, claro!)
Está bien, es siempre mi primera opción, ver el vaso medio vacío...
Pero siempre, siempre, hay más de una opción... vamos por el segundo intento, entonces...
-Además de mis amiguísimas, hay otros amigos. Y mañana, por ejemplo, voy con calavera a cenar a la casa de mi hermana, (mi sobrinita menor no es la única que pegó onda con calavera, parece que mi cuñado también... es así, calavera te atrae, je!)
-Por qué tengo que ir al cine que queda cerca de casa? Eh? Hay otros en los que tengo el descuento también... eso es de vieja, Jimena Luján!!!
-Creo que a partir del 8 ya se renueva la cartelera teatral, y eso es AHORA!
-Los otros días entré en la página del Konex y vi que a partir de este finde, comenzaban un montón de actividades piolas, será cuestión de ver qué onda
-Ir al Parque de la Costa! En la revistita de cable también hay un cupón del 2x1, es re-buen plan! Divertido! Tengo ganas de estar cabeza abajo un rato!
-Ir a alguna pileta. Con este calor, una remojada para los que nos quedamos a disfrutar del cemento porteño en pleno enero, nunca viene mal!
-Tengo parrillita, hacer un asadete con amigos! Tomar cerveza, escuchar música... eso, pasar el tiempo con cosas ricas y divertidas
-Ir al casino! Se le ocurrió a calavera, hace bastante que lo tenemos pendiente, será cuestión de concretar, no más!!!
-Ir al Tigre. Es hermoso Tigre, a mi me encanta, y pasás un día genial!
-Ir a recitales. No se si hay demasiado, seguramente estará más enterado calavera, pero siempre alguno aparece tocando por ahí...
-Aprovechar todas las propuestas gratuitas que ofrece el Gobierno de la Ciudad, (y bueno, algo tiene que ofrecer, no??? EJEM!!!) Entre esas cosas, recitales al aire libre cerca de la Reserva Ecológica, o proyección de pelis en pantalla gigante en Parque Centenario
-Ir al auto-cine! Qué lindo! Me encantaría! Me falta el auto, no más...
-Ir a pasar un día a alguna de esas casonas en las afueras de Bs. As. a las que te llevan y te hacen hacer un recorrido y comer un asado y todo eso
-Volvieron los descuentos del súper miércoles shopping con la tarjeta del Banco Río!!! así que, tomarse un miércoles para hacer shopping!!! (mi sobrinita mayor cumple 10 el 28/01, y antes de que se vaya de vaca, quedamos en que vamos a salir de compras, así elige su regalo... ya se qué voy a hacer el miércoles que viene...)
Y bueno, así, de a poquito y con calor, se va a ir pasando enero...
Después llegará febrero, que es más cortito, (y ojalá se conserven los feriados de carnaval!!!), y finalmente llegará marzo, y con el mes 3, mis vacaciones!!! (si Dios quiere y todo marcha viento en popa, y logramos ahorrar algunos manguitos)
Gran ciudad, Buenos Aires, gran, gran ciudad!!!
Je t´aime Buenos Aires
miércoles, 6 de enero de 2010
Zapatitos
De chiquita, la idea de los 3 Reyes Magos, me encantaba. Eso de que los 3, subidos a sus camellos y siguiendo la huella de una estrella en lo alto del cielo, dieran con el pesebre en que había nacido el niño Jesús, (eso de "niño Jesús" también me encantaba), me parecía fabuloso, es, realmente, una buena historia. Y que finalmente llegaran a destino, y se encontraran con el carpintero José y la Virgen María, y le dejaran al niño las ofrendas... simplemente una historia sin fisuras. Desde ya que me intrigaba y me provocaba más emoción esta historia que la de Papá Noel. Lo que tenía de bueno la Navidad, en todo caso, era que tenía más regalos. Como que Reyes es más íntimo.
Pero también tenía otro preparativo.
Al menos en mi caso, Navidad era esperar a las 12 y abrir los regalos, no había más emoción para mi, nunca nadie se disfrazó de Papá Noel ni nos hicieron toda la pantomima de que llegaba por un lado para, en cuanto nos fuéramos, poner los paquetitos alrededor del árbol.
En Reyes, en cambio, la noche anterior, con mi hermana, sabíamos que teníamos que dejar los zapatitos al pie del árbol. Hoy pienso en eso y me da mucha ternuna, recuerdo que elegía el par de zapatitos que tenía para pasear, y los lustraba, les pasaba un cepillito o una franela, para que quedaran impecables. También les dejábamos un recipiente con agua para los camellos, más pastito, si es que habíamos juntado, o, en su defecto, un poco de lechuga o alguna zanahoria. Todo esto, claro, avalado por mis viejos, detalle que hoy también me da mucha ternura. Así que, si bien los regalitos eran más bien humildes y menos que en Navidad, toda la ceremonia que se armaba alrededor me entusiasmaba mucho más.
Y cada vez, a pesar de las adventencias de mis papás, que me alertaban sobre la posibilidad de que los camellos se asustaran y se fueran sin dejar que los pobres Melchor, Gaspar y Baltazar dejaran los paquetes, cada vez intentaba no quedarme dormida para pescarlos justo en pleno acto. Es que, más allá de los regalitos, que por supuesto esperaba con ansias, estaba esto otro de ver a los 3 Reyes Magos que le habían dejado las ofrendas al niñito Jesús...
Bueno, ayer no dejé los zapatitos. De hecho, no tenía tampoco dónde dejarlos porque tampoco tengo arbolito. Pero los Reyes pasaron igual por casa. Si, y dejaron paquetitos para mis sobrinitas. Así que hoy, voy a cenar a lo de mis viejos como de costumbre, pero además va mi hermana con su prole, para festejar el día de los Reyes. Y se que, en cuanto ponga la llave en la cerradura, van a saltar como resorte e ir corriendo a recibirme, esperando, claro, los paquetitos que seguramente, estos distraídos Reyes Magos les habrán dejado en mi casa por equivocación. Y si, son regalitos más humildes, pero todo el folclore con que vienen acompañados los vuelven, al menos para mi, en súper esperados y auspiciosos. Desde ya contaré cómo uno de los camellos, sin darse cuenta, seguramente, se comió un cacho de alguna planta creyendo que era alimento, y cómo Melchor se excusó en una nota muy correcta. Que me dejaron huellas de barro por las escaleras que bajan de la terraza, y que encima, se equivocaron y me dejaron a mi los regalos de las nenas!
Si, hoy es día de contentura, el 6 de enero, es un día mágico. Siempre lo fue, y mientras sea posible, intentaré conservarle la magia a mis sobris también, alimentándola a base de ilusión y fantasía.
Y a poner los zapatitos con fe, que los Reyes vienen, en camello o a pata, pero vienen... Sólo hay que dejarles un poquito de pasto para comer y un poquito de agua para beber.
Pero también tenía otro preparativo.
Al menos en mi caso, Navidad era esperar a las 12 y abrir los regalos, no había más emoción para mi, nunca nadie se disfrazó de Papá Noel ni nos hicieron toda la pantomima de que llegaba por un lado para, en cuanto nos fuéramos, poner los paquetitos alrededor del árbol.
En Reyes, en cambio, la noche anterior, con mi hermana, sabíamos que teníamos que dejar los zapatitos al pie del árbol. Hoy pienso en eso y me da mucha ternuna, recuerdo que elegía el par de zapatitos que tenía para pasear, y los lustraba, les pasaba un cepillito o una franela, para que quedaran impecables. También les dejábamos un recipiente con agua para los camellos, más pastito, si es que habíamos juntado, o, en su defecto, un poco de lechuga o alguna zanahoria. Todo esto, claro, avalado por mis viejos, detalle que hoy también me da mucha ternura. Así que, si bien los regalitos eran más bien humildes y menos que en Navidad, toda la ceremonia que se armaba alrededor me entusiasmaba mucho más.
Y cada vez, a pesar de las adventencias de mis papás, que me alertaban sobre la posibilidad de que los camellos se asustaran y se fueran sin dejar que los pobres Melchor, Gaspar y Baltazar dejaran los paquetes, cada vez intentaba no quedarme dormida para pescarlos justo en pleno acto. Es que, más allá de los regalitos, que por supuesto esperaba con ansias, estaba esto otro de ver a los 3 Reyes Magos que le habían dejado las ofrendas al niñito Jesús...
Bueno, ayer no dejé los zapatitos. De hecho, no tenía tampoco dónde dejarlos porque tampoco tengo arbolito. Pero los Reyes pasaron igual por casa. Si, y dejaron paquetitos para mis sobrinitas. Así que hoy, voy a cenar a lo de mis viejos como de costumbre, pero además va mi hermana con su prole, para festejar el día de los Reyes. Y se que, en cuanto ponga la llave en la cerradura, van a saltar como resorte e ir corriendo a recibirme, esperando, claro, los paquetitos que seguramente, estos distraídos Reyes Magos les habrán dejado en mi casa por equivocación. Y si, son regalitos más humildes, pero todo el folclore con que vienen acompañados los vuelven, al menos para mi, en súper esperados y auspiciosos. Desde ya contaré cómo uno de los camellos, sin darse cuenta, seguramente, se comió un cacho de alguna planta creyendo que era alimento, y cómo Melchor se excusó en una nota muy correcta. Que me dejaron huellas de barro por las escaleras que bajan de la terraza, y que encima, se equivocaron y me dejaron a mi los regalos de las nenas!
Si, hoy es día de contentura, el 6 de enero, es un día mágico. Siempre lo fue, y mientras sea posible, intentaré conservarle la magia a mis sobris también, alimentándola a base de ilusión y fantasía.
Y a poner los zapatitos con fe, que los Reyes vienen, en camello o a pata, pero vienen... Sólo hay que dejarles un poquito de pasto para comer y un poquito de agua para beber.
martes, 5 de enero de 2010
De cómo conocieron la casa del bebé
Ayer la mamá del bebé conoció la casa del bebé.
Si, ayer vino a cenar a casa la mamá de calavera, y a conocer la casa. Vino con su hermana, la tía de calavera, que hoy se vuelve para Corrientes.
Para la ocasión, habíamos pasado por la carnicería, previa averiguación de antecedentes:
-Che, Luci, cuál es la mejor carnicería del barrio?
-La de Rojas y Avellaneda, (lo dijo así, eh, sin dudar!)
-La de la esquina? La que vende comida?
-Si. Andá con paciencia, como todo el barrio sabe que es la mejor carnicería, siempre hay gente… decile que sos el sobrino de Rosa, cualquier cosa, así te dan lo mejor, (vale aclarar que Rosa es la mamá de Luciano, no?)
Así que hacia allí fuimos, después del laburo, hacia Rojas y Avellaneda, en la esquina, la mejor carnicería del barrio… Por suerte, o todo Caballito está de vacaciones o bien hay una clara decisión de depurar la zona estomacal después de las fiestas, porque no había tanta gente, apenas dos personas adelante.
1 kg de entraña, otro de asado y dos chorizos. Buena pinta… veremos, veremos, después lo sabremos…
Como la adicción esclaviza, llegamos a casa y antes de cualquier otra cosa, calavera propuso: y si nos miramos un capitulito de 24? Uno solo…
Con esto de uno solo, ya nos vimos las primeras 17 hs de un día en la vida de Jack Bauer… Sólo nos faltan 7 horas, 7 horas más y se termina el día, 7 horas más y se termina la primera temporada… Estamos a sólo 7 horas del inicio de la segunda temporada, y así…
Pero a las 20, tocamos campana de largada y cada uno puso manos a la obra.
Calavera se fue para arriba, a comenzar el fueguito, y yo me quedé abajo, preparando las ensaladas, una de lechuga y tomate, y otra de radicheta y zanahoria.
A las 21 pasadas, llegaron madre y tía de calavera, presentaciones de rigor:
-madre de calavera, tía de calavera, el living, el comedor, el dormitorio, el baño, la cocina, la parrilla, fundamental!…
Y el comentario infaltable:
-Viste qué bien que quedó el sillón rojo?
-Es verdad! Quedó pintado, como si estuviera hecho para acá…
Y no podía faltar el chiste de rigor, (no me lo iba a perder!)
-Desde que lo conocí, siempre quise ese sillón… y bueno, me tengo que bancar al chico que viene con el sillón, me lo banco, qué se le va a hacer!
Y las risas de rigor, obvio!
-JA JA JA!!!
-Ya se va haciendo el fueguito, vamos picando un poquito de salamín y un quesito?
Y nos pusimos a cortar salamín y quesito. Y luego a comer salamín y quesito… hasta que no quedó nada, ni de salamín ni de quesito
Cada vez que calavera se iba para arriba, a ver el fuego, o la carne o a hacer el asado o sea lo que sea que hace el asador al lado de la parrilla, yo me quedaba hablando con su mamá y su tía… y lo logré! Si, hablé y todo! De cómo les había ido en el viaje, (habían estado juntas en Brasil, estaban recién llegadas!), de la casa, de la rodilla, del calor, de las fiestas, de cómo mi sobrinita de 4 se enamoró de calavera, de cómo esa misma sobrinita se empecinaba en llamarlo Fernando (??), y de calavera, claro!… y de Sandro
-Se murió Sandró, no más
-De verdad?! Cuándo?
-Si, hace un rato
-Uy! No sabía… Qué pena!
Y así me enteré de la muerte de Sandro. Y me dio pena, de verdad… Y bueno, que descanses, Sandro. Y gracias, gracias... totalesss !!!
Y en eso desciende calavera con los manjares como una aparición divina.
Quién quiere chorizo?
Yo no, gracias, yo voy directo a la carne. Lo primero que salió fue la entraña, que es lo que tarda menos en asarse, RICOR!!! Tierna, riquisima! Y después, la tira de asado que tampoco se hizo esperar. Otro ricor, qué saborso que estaba ese asado!!!
Y el acompañamiento, ricor también, che! Mérito mío las ensaladas
-Uy! Cuánta ensalada, nena, es un montón!
-Pero la ensalada se come mucho con el asado
Y así fue, comimos mucha ensalada… Bue, comimos mucho, dejemoslo ahí…
A las 0.30 hs. fue el momento indicado para partir
-Uh! Mirá la hora, ya las 12.30… y ustedes mañana tienen que madrugar…
Y se fueron
-Estuvo bien, no?
-Si, muy bien
-Cómo la pasaste?
-La pasé muy bien, y vos?
-Re bien. Cómo la habrá pasado tu mamá? Yo creo que la pasaron bien, no?
-Si, estaba choca
Y así transcurrió la velada. Esta fue la crónica de cómo la mamá y la tía de calavera, conocieron la casa del bebé… y chin - pun
Si, ayer vino a cenar a casa la mamá de calavera, y a conocer la casa. Vino con su hermana, la tía de calavera, que hoy se vuelve para Corrientes.
Para la ocasión, habíamos pasado por la carnicería, previa averiguación de antecedentes:
-Che, Luci, cuál es la mejor carnicería del barrio?
-La de Rojas y Avellaneda, (lo dijo así, eh, sin dudar!)
-La de la esquina? La que vende comida?
-Si. Andá con paciencia, como todo el barrio sabe que es la mejor carnicería, siempre hay gente… decile que sos el sobrino de Rosa, cualquier cosa, así te dan lo mejor, (vale aclarar que Rosa es la mamá de Luciano, no?)
Así que hacia allí fuimos, después del laburo, hacia Rojas y Avellaneda, en la esquina, la mejor carnicería del barrio… Por suerte, o todo Caballito está de vacaciones o bien hay una clara decisión de depurar la zona estomacal después de las fiestas, porque no había tanta gente, apenas dos personas adelante.
1 kg de entraña, otro de asado y dos chorizos. Buena pinta… veremos, veremos, después lo sabremos…
Como la adicción esclaviza, llegamos a casa y antes de cualquier otra cosa, calavera propuso: y si nos miramos un capitulito de 24? Uno solo…
Con esto de uno solo, ya nos vimos las primeras 17 hs de un día en la vida de Jack Bauer… Sólo nos faltan 7 horas, 7 horas más y se termina el día, 7 horas más y se termina la primera temporada… Estamos a sólo 7 horas del inicio de la segunda temporada, y así…
Pero a las 20, tocamos campana de largada y cada uno puso manos a la obra.
Calavera se fue para arriba, a comenzar el fueguito, y yo me quedé abajo, preparando las ensaladas, una de lechuga y tomate, y otra de radicheta y zanahoria.
A las 21 pasadas, llegaron madre y tía de calavera, presentaciones de rigor:
-madre de calavera, tía de calavera, el living, el comedor, el dormitorio, el baño, la cocina, la parrilla, fundamental!…
Y el comentario infaltable:
-Viste qué bien que quedó el sillón rojo?
-Es verdad! Quedó pintado, como si estuviera hecho para acá…
Y no podía faltar el chiste de rigor, (no me lo iba a perder!)
-Desde que lo conocí, siempre quise ese sillón… y bueno, me tengo que bancar al chico que viene con el sillón, me lo banco, qué se le va a hacer!
Y las risas de rigor, obvio!
-JA JA JA!!!
-Ya se va haciendo el fueguito, vamos picando un poquito de salamín y un quesito?
Y nos pusimos a cortar salamín y quesito. Y luego a comer salamín y quesito… hasta que no quedó nada, ni de salamín ni de quesito
Cada vez que calavera se iba para arriba, a ver el fuego, o la carne o a hacer el asado o sea lo que sea que hace el asador al lado de la parrilla, yo me quedaba hablando con su mamá y su tía… y lo logré! Si, hablé y todo! De cómo les había ido en el viaje, (habían estado juntas en Brasil, estaban recién llegadas!), de la casa, de la rodilla, del calor, de las fiestas, de cómo mi sobrinita de 4 se enamoró de calavera, de cómo esa misma sobrinita se empecinaba en llamarlo Fernando (??), y de calavera, claro!… y de Sandro
-Se murió Sandró, no más
-De verdad?! Cuándo?
-Si, hace un rato
-Uy! No sabía… Qué pena!
Y así me enteré de la muerte de Sandro. Y me dio pena, de verdad… Y bueno, que descanses, Sandro. Y gracias, gracias... totalesss !!!
Y en eso desciende calavera con los manjares como una aparición divina.
Quién quiere chorizo?
Yo no, gracias, yo voy directo a la carne. Lo primero que salió fue la entraña, que es lo que tarda menos en asarse, RICOR!!! Tierna, riquisima! Y después, la tira de asado que tampoco se hizo esperar. Otro ricor, qué saborso que estaba ese asado!!!
Y el acompañamiento, ricor también, che! Mérito mío las ensaladas
-Uy! Cuánta ensalada, nena, es un montón!
-Pero la ensalada se come mucho con el asado
Y así fue, comimos mucha ensalada… Bue, comimos mucho, dejemoslo ahí…
A las 0.30 hs. fue el momento indicado para partir
-Uh! Mirá la hora, ya las 12.30… y ustedes mañana tienen que madrugar…
Y se fueron
-Estuvo bien, no?
-Si, muy bien
-Cómo la pasaste?
-La pasé muy bien, y vos?
-Re bien. Cómo la habrá pasado tu mamá? Yo creo que la pasaron bien, no?
-Si, estaba choca
Y así transcurrió la velada. Esta fue la crónica de cómo la mamá y la tía de calavera, conocieron la casa del bebé… y chin - pun
lunes, 4 de enero de 2010
Lo relativo
Me quedé dormida. No se qué ocurrió, supongo que el despertador debe haber sonado, como siempre, y simplemente lo apagué, entre sueños, sin darme cuenta de qué estaba haciendo.
Cuando abrí un ojo, sólo había una nota al lado mío: "Voy antes al laburo, tengo que hacer horas extras. Que descanses"
Se fue. Se puso el despertador, y se fue. Y me dejó durmiendo, total, que me cure lola! Fue lo primero que pensé. Para corroborarlo, miro el reloj y no, estaba como lo dejo yo cada noche. Claro, si calavera para todo utiliza su celular, para hablar, para mandar mensajes, pero también para despertarse, para escuchar música, para sacar cuentas...
Así que volví a la primera conclusión: sonó y simplemente, no lo escuché, o lo apagué. Todo esto, que pareciera tomar unos cuantos minutos, en realidad fue procesado muy velozmente en mi cabeza, sólo me tomó unos segundos saltar de una teoría a la otra, culpar a calavera, y luego desdecirme para concluir en la teoría inicial. Evidentemente, en unos pocos segundos, mi cerebro hace estragos. Cuando me detengo a reflexionar sobre estas cosas, sobre el tiempo, siempre, ineludiblemente, viene a mi mente un cuento de Cortazar, si no me equivoco es El Perseguidor, en el que el protagonista hace todo un recuento de acontecimientos que en tiempo real podrían traducirse en años, pero que en concreto dura un cortísimo viaje en subte. Recuerdo que cuando lo leí me impresionó mucho, y ahí comprendí, al menos en cierta forma, algo de lo relativo del tiempo, de la teoría de la relatividad. Todo es relativo...
Pero no nos alejemos de la cuestión en si. Aquí la cosa es que, el despertador no sonó, me desperté sola, tarde, y a mi lado, sólo una nota...
Lo primero, después de vaciar mi cabeza de teorías, fue saltar como un resorte de la cama. Ir al baño en estado de shok, y ponerme un poco en condiciones del modo más veloz posible. Cuando uno se despierta de este modo, al menos es lo que me pasa a mi, las cosas tardan un poco en acomodarse, hay algo del arranque al que uno está acostumbrado que falló y el cerebro debe acomodarse a esta nueva realidad, y eso, demora un tiempo...
En eso estaba cuando, de pronto, suena el timbre
¡¿?!
Y eso? El timbre? A esta hora? Quién será?
La verdad es que no tengo la costumbre de atender el timbre. Por mi barrio hay mucho rin-raje, así que con el tiempo me he vuelto toda una experta en ignorar el sonido ese que indica que el exterior está haciendo denodados intentos de entrar en algún tipo de relación con uno. Y desde que descubrí las bondades de esta ignorancia, el portero electríco, se ha convertido en un objeto obsoleto, casi decorativo. Es que eso de las visitas sorpresas, no me va. Si me visitás, lo quiero saber de ante mano, así que conmigo eso de "justo pasaba por acá, y te toqué un timbre haber si estabas" conmigo no va, en todo caso, podrás tocar un timbre y dos y tres también, yo no voy a atender...
La otra opción es que sean los bomberos en la búsqueda de la buena retribución de los vecinos por los servicios prestados, algún vendedor ambulante o "afiladooor, tiene algo para afilarrr?", o de Metrogas, que vienen a tomar el medidor, o de la Iglesia Universal de Dios... en fin, las opciones son de las más variadas, y ninguna tan auspiciosa como para que me distraigan ni por un segundo de aquello que estoy haciendo en pos de atender un timbre que, muy posiblemente, 2 minutos después esté arrepentida de haber atendido.
Pero esta mañana tan inusual, inesperada y abrupta, el llamado del timbre me desconcertó aún más, y sin siquiera pensarlo, atendí:
-Buenos días, se encontraría Jimena Luján?
-De parte?
-Necesitamos hablar con ella, se encuentra?
-De parte de quién? Repregunté, ya a un triz de perder por completo la paciencia
-Somos la CSS
-Qué!?
-La Comisión de Seguridad Secreta. Somos un Organismo Gubernamental, que investigamos la existencia de realidades paralelas
O.K. Debo admitirlo, se me frunció todo. Que un Organismo Gubernamental me toque el timbre, ya es raro, que encima me esté buscando a mi, (cuando todo indicaría que, en todo caso, lo busque a calavera, je), ya me parece muy raro, pero que encima este organismo se dedique a las realidades paralelas, es rarísimoooo!!!
Pero como perdido por perdido, ya llegaba tarde al laburo, y además me debo a mi país, decidí abrirles. Si otra realidad es posible, al menos quiero saberlo!
Los señores, no tenían aspecto, precisamente, de empleados gubernamentales. No sabía qué esperar, de hecho, creo que ni me lo plantee, pero cuando los ví, vaya que me llevé una sorpresa. El más grande, tenía una melena blanca como hasta los hombros, recogida en una colita, barba cana también, una nariz prominente, (no se por qué, pero me hizo acordar a mi papá), un atuendo más bien hippie y fumaba en pipa. El otro el más jóven, al rato recién, me di cuenta de que era una mujer. Es que se mantenía muy por detrás del primero, el cuerpo escondido en un oberol azul, y el pelo recogido dentro de una gorra. Y también fumaba en pipa. Desde ya que el cuadro me sorprendió, pero supuse que de haber otras realidades paralelas a esta, qué puede sorprendernos realmente???
Gentilmente los invité a pasar, y gentilmente accedieron. En el trayecto que hay de la puerta de entrada a mi casa, creo que ya lo dije, hay un pasillo largo, larguísimo, y en todo ese camino tuve tiempo de hacer un recuento de cómo estaba la casa: la noche anterior había venido a cenar un amigo de calavera, nos acostamos tarde, así que los platos descansaban en la pileta de la cocina, la idea era lavarlos esta mañana, antes de ir a trabajar, pero esta mañana ya todo había cambiado. El resto de la casa, y bueno, seguramente habría cosas tiradas, alguna ropa sin guardar, desde ya la cama deshecha y seguramente no estaría reluciente... Y bueno, así las cosas, qué más da...
Entramos a casa e instintivamente eché un vistazo a la cocina. Supongo que lo hice para saber qué impresión se llevaría la gente que venía conmigo. Pero milagrosamente, la pileta estaba vacía. No sólo estaba todo limpio, sino que ya estaba guardada cada cosa es su lugar. Inmediatamente me sonreí por dentro y pensé: "calavera, estuviste bien!" Pero luego, el paneo general por el resto de la casa, me hizo, de pronto, temblar: no había cosas tiradas por ahí, de hecho, algunos muebles, no estaban donde comunmente están, de hecho ocupaban lugares que les quedaban mejor...
No terminé de entender qué estaba ocurriendo cuando escucho a la chica que me dice:
-Imagino que ya se habrá dado cuenta de por qué estamos acá...
¡¿?!
Me di vuelta y se ve que la expresión en mi rostro les hizo notar que no, que no sabía por qué estaban ahí
Entonces, el más viejo, con toda la parsimonia que sólo dan los años, buscando con la vista mi aprobación para tomar asiento en algún lugar, comenzó:
-Nos hemos percatado de que, en el mundo, existe cierta filtración, ciertas rajaduras a niveles espaciales casi invisibles, por los cuales, cada tanto, se filtran realidades paralelas. Todo es relativo, claro, pero en cuanto uno llega a este mundo, tácitamente firma el contrato de que es en esta realidad en la que permanecerá y a la que le deberá respeto y obligación. De hecho, nadie se plantea esta disyuntiva, lo relativo de esta realidad ni siquiera es puesto en tela de juicio, y todos simplemente la vivimos como si se tratara de la única que existe. Pero no lo es... Y nosotros estamos aquí para conservar la paz y buena relación entre ambas realidades, permitiendo esporadicamente la existencia de estos pasajes. Pero estas rajaduras, por llamarlas de algún modo, son de dudosa procedencia e inseguros criterios. Están en el universo, en tanto están en las mentes de seres que habitan este universo. A primera instancia, son inofensivas, hasta necesarias, y mientras las tengamos controladas, las permitimos. Eso es así cuando, quien se balancea entre ambas realidades, no se da cuenta de que está ocurriendo eso, y su vida sigue igual, por ejemplo, yendo en el colectivo a la mañana al trabajo como cualquier otro día, puede llegar a suceder este pasaje, pero dura apenas unos minutos, segundos a veces, y el pasaje es de similar realidad... apenas puede llegar a percibirse alguna sensación física diferente a las normales, pero como dura escasamente un instantte, hacemos lo que con más frecuencia hacemos con nuestras sensaciones: la tapamos. La dejamos ahí como algo que pasó, que no nos tomamos el trabajo de reconocer y que dejamos escondido en los albores del inconciente para que sea devorado por la conciencia que nos mantiene despiertos. Pero hay ciertos casos en que estos pasajes comienzan a preocuparnos sobremanera. En su caso, concretamente, este pasaje, además de estar volviéndose más frecuente, está comenzando a traer consecuencias en la realidad esta en la que nos movemos a diario. Y por tanto, hemos venido a advertirle que, de mantenerse en esta tecitura, nos veremos obligados a prohibirle el regreso la próxima vez que decida probar suerte en la realidad paralela, y quiera Dios que en la otra realidad le permitan la estadía de modo indefinido, sino, su sino no será otro más que el de vagar de modo constante en una nebulosa donde quedan apresadas las almas fantasiosas que no han decidido volcarse de lleno a ninguna realidad. Como ud. sabrá, la vida es sueño, está en uno decidir que éste sea más bien dulce o amargo, y con cuánta sal esté dispuesto a sazonarla. Habiendo dicho esto, se levantó y se fue, seguido por la chica que estuvo todo el tiempo tomando fotos rarísimas, de las plantas, de las telas de arañas que cuelgan de ciertos lugares a los que me es imposible llegar, de una vaquita de san antonio que estaba posada en un posavaso que estaba sobre la mesita...
De más está decir que no entendí nada. Sin embargo, los dejé ir así, sin más, sin preguntarles nada, como si la sola advertencia me hubiese bastado.
Por supuesto que niego haberme manejado durante todo este tiempo en realidades paralelas. Por supuesto que niego haberme dado cuenta de esta posibilidad en un viaje en tren que hice una vez volviendo de Padua. Claro que desconozco que sea posible esto de la existencia de realidades paralelas, y mucho menos que uno pueda movilizarse de una en otra, y muchísimo menos haber notado cambios, consecuencias en una realidad por estos usos, lo niego rotundamente.
Como me gusta escribir, y me gusta fantasear, y por qué no, viajar, y puede ser que a veces esté un poco aburrida, es posible, que A VECES haga algo así como una realidad paralela en mi cabeza... pero de ahí a que este pasaje se produzca efectivamente, por favor!!!
Por las dudas, tomé el celular y lo llamé a calavera, quería confirmar que estuviera bien y que estos de la CSS no le hubieran hecho nada
-Si, todo bien, me fui porque quería hacer unas horas en el laburo, y te vi tan dormida que no te quise ni despertar, por?
-No, nada, como no te vi, fue raro... sabés que me quedé dormida?
-De verdad? Mirá que el reloj estaba puesto
-Si, lo debo de haber apagado...
-Estarías muy cansada... ayer te acostaste tarde, capaz por eso
-Si, seguro... Bueno, ya voy para allá
-Dale
-Ah, otra cosita, vos lavaste los platos?
-Uy! Los platos! Es todo un quilombo, no? Bueno, dejá, no te preocupes, ahora vení para el laburo, cuando vuelvo los lavo
-------------------------------
O.K. Por las dudas, y sólo por las dudas, voy a dedicarme a, cuando esté aburrida, escribir más y pensar menos... que unos platos aparezcan lavados no es nada malo, pero quién sabe qué otras cosas puede llegar a tramar mi mente... en esta realidad o en alguna paralela...
Cuando abrí un ojo, sólo había una nota al lado mío: "Voy antes al laburo, tengo que hacer horas extras. Que descanses"
Se fue. Se puso el despertador, y se fue. Y me dejó durmiendo, total, que me cure lola! Fue lo primero que pensé. Para corroborarlo, miro el reloj y no, estaba como lo dejo yo cada noche. Claro, si calavera para todo utiliza su celular, para hablar, para mandar mensajes, pero también para despertarse, para escuchar música, para sacar cuentas...
Así que volví a la primera conclusión: sonó y simplemente, no lo escuché, o lo apagué. Todo esto, que pareciera tomar unos cuantos minutos, en realidad fue procesado muy velozmente en mi cabeza, sólo me tomó unos segundos saltar de una teoría a la otra, culpar a calavera, y luego desdecirme para concluir en la teoría inicial. Evidentemente, en unos pocos segundos, mi cerebro hace estragos. Cuando me detengo a reflexionar sobre estas cosas, sobre el tiempo, siempre, ineludiblemente, viene a mi mente un cuento de Cortazar, si no me equivoco es El Perseguidor, en el que el protagonista hace todo un recuento de acontecimientos que en tiempo real podrían traducirse en años, pero que en concreto dura un cortísimo viaje en subte. Recuerdo que cuando lo leí me impresionó mucho, y ahí comprendí, al menos en cierta forma, algo de lo relativo del tiempo, de la teoría de la relatividad. Todo es relativo...
Pero no nos alejemos de la cuestión en si. Aquí la cosa es que, el despertador no sonó, me desperté sola, tarde, y a mi lado, sólo una nota...
Lo primero, después de vaciar mi cabeza de teorías, fue saltar como un resorte de la cama. Ir al baño en estado de shok, y ponerme un poco en condiciones del modo más veloz posible. Cuando uno se despierta de este modo, al menos es lo que me pasa a mi, las cosas tardan un poco en acomodarse, hay algo del arranque al que uno está acostumbrado que falló y el cerebro debe acomodarse a esta nueva realidad, y eso, demora un tiempo...
En eso estaba cuando, de pronto, suena el timbre
¡¿?!
Y eso? El timbre? A esta hora? Quién será?
La verdad es que no tengo la costumbre de atender el timbre. Por mi barrio hay mucho rin-raje, así que con el tiempo me he vuelto toda una experta en ignorar el sonido ese que indica que el exterior está haciendo denodados intentos de entrar en algún tipo de relación con uno. Y desde que descubrí las bondades de esta ignorancia, el portero electríco, se ha convertido en un objeto obsoleto, casi decorativo. Es que eso de las visitas sorpresas, no me va. Si me visitás, lo quiero saber de ante mano, así que conmigo eso de "justo pasaba por acá, y te toqué un timbre haber si estabas" conmigo no va, en todo caso, podrás tocar un timbre y dos y tres también, yo no voy a atender...
La otra opción es que sean los bomberos en la búsqueda de la buena retribución de los vecinos por los servicios prestados, algún vendedor ambulante o "afiladooor, tiene algo para afilarrr?", o de Metrogas, que vienen a tomar el medidor, o de la Iglesia Universal de Dios... en fin, las opciones son de las más variadas, y ninguna tan auspiciosa como para que me distraigan ni por un segundo de aquello que estoy haciendo en pos de atender un timbre que, muy posiblemente, 2 minutos después esté arrepentida de haber atendido.
Pero esta mañana tan inusual, inesperada y abrupta, el llamado del timbre me desconcertó aún más, y sin siquiera pensarlo, atendí:
-Buenos días, se encontraría Jimena Luján?
-De parte?
-Necesitamos hablar con ella, se encuentra?
-De parte de quién? Repregunté, ya a un triz de perder por completo la paciencia
-Somos la CSS
-Qué!?
-La Comisión de Seguridad Secreta. Somos un Organismo Gubernamental, que investigamos la existencia de realidades paralelas
O.K. Debo admitirlo, se me frunció todo. Que un Organismo Gubernamental me toque el timbre, ya es raro, que encima me esté buscando a mi, (cuando todo indicaría que, en todo caso, lo busque a calavera, je), ya me parece muy raro, pero que encima este organismo se dedique a las realidades paralelas, es rarísimoooo!!!
Pero como perdido por perdido, ya llegaba tarde al laburo, y además me debo a mi país, decidí abrirles. Si otra realidad es posible, al menos quiero saberlo!
Los señores, no tenían aspecto, precisamente, de empleados gubernamentales. No sabía qué esperar, de hecho, creo que ni me lo plantee, pero cuando los ví, vaya que me llevé una sorpresa. El más grande, tenía una melena blanca como hasta los hombros, recogida en una colita, barba cana también, una nariz prominente, (no se por qué, pero me hizo acordar a mi papá), un atuendo más bien hippie y fumaba en pipa. El otro el más jóven, al rato recién, me di cuenta de que era una mujer. Es que se mantenía muy por detrás del primero, el cuerpo escondido en un oberol azul, y el pelo recogido dentro de una gorra. Y también fumaba en pipa. Desde ya que el cuadro me sorprendió, pero supuse que de haber otras realidades paralelas a esta, qué puede sorprendernos realmente???
Gentilmente los invité a pasar, y gentilmente accedieron. En el trayecto que hay de la puerta de entrada a mi casa, creo que ya lo dije, hay un pasillo largo, larguísimo, y en todo ese camino tuve tiempo de hacer un recuento de cómo estaba la casa: la noche anterior había venido a cenar un amigo de calavera, nos acostamos tarde, así que los platos descansaban en la pileta de la cocina, la idea era lavarlos esta mañana, antes de ir a trabajar, pero esta mañana ya todo había cambiado. El resto de la casa, y bueno, seguramente habría cosas tiradas, alguna ropa sin guardar, desde ya la cama deshecha y seguramente no estaría reluciente... Y bueno, así las cosas, qué más da...
Entramos a casa e instintivamente eché un vistazo a la cocina. Supongo que lo hice para saber qué impresión se llevaría la gente que venía conmigo. Pero milagrosamente, la pileta estaba vacía. No sólo estaba todo limpio, sino que ya estaba guardada cada cosa es su lugar. Inmediatamente me sonreí por dentro y pensé: "calavera, estuviste bien!" Pero luego, el paneo general por el resto de la casa, me hizo, de pronto, temblar: no había cosas tiradas por ahí, de hecho, algunos muebles, no estaban donde comunmente están, de hecho ocupaban lugares que les quedaban mejor...
No terminé de entender qué estaba ocurriendo cuando escucho a la chica que me dice:
-Imagino que ya se habrá dado cuenta de por qué estamos acá...
¡¿?!
Me di vuelta y se ve que la expresión en mi rostro les hizo notar que no, que no sabía por qué estaban ahí
Entonces, el más viejo, con toda la parsimonia que sólo dan los años, buscando con la vista mi aprobación para tomar asiento en algún lugar, comenzó:
-Nos hemos percatado de que, en el mundo, existe cierta filtración, ciertas rajaduras a niveles espaciales casi invisibles, por los cuales, cada tanto, se filtran realidades paralelas. Todo es relativo, claro, pero en cuanto uno llega a este mundo, tácitamente firma el contrato de que es en esta realidad en la que permanecerá y a la que le deberá respeto y obligación. De hecho, nadie se plantea esta disyuntiva, lo relativo de esta realidad ni siquiera es puesto en tela de juicio, y todos simplemente la vivimos como si se tratara de la única que existe. Pero no lo es... Y nosotros estamos aquí para conservar la paz y buena relación entre ambas realidades, permitiendo esporadicamente la existencia de estos pasajes. Pero estas rajaduras, por llamarlas de algún modo, son de dudosa procedencia e inseguros criterios. Están en el universo, en tanto están en las mentes de seres que habitan este universo. A primera instancia, son inofensivas, hasta necesarias, y mientras las tengamos controladas, las permitimos. Eso es así cuando, quien se balancea entre ambas realidades, no se da cuenta de que está ocurriendo eso, y su vida sigue igual, por ejemplo, yendo en el colectivo a la mañana al trabajo como cualquier otro día, puede llegar a suceder este pasaje, pero dura apenas unos minutos, segundos a veces, y el pasaje es de similar realidad... apenas puede llegar a percibirse alguna sensación física diferente a las normales, pero como dura escasamente un instantte, hacemos lo que con más frecuencia hacemos con nuestras sensaciones: la tapamos. La dejamos ahí como algo que pasó, que no nos tomamos el trabajo de reconocer y que dejamos escondido en los albores del inconciente para que sea devorado por la conciencia que nos mantiene despiertos. Pero hay ciertos casos en que estos pasajes comienzan a preocuparnos sobremanera. En su caso, concretamente, este pasaje, además de estar volviéndose más frecuente, está comenzando a traer consecuencias en la realidad esta en la que nos movemos a diario. Y por tanto, hemos venido a advertirle que, de mantenerse en esta tecitura, nos veremos obligados a prohibirle el regreso la próxima vez que decida probar suerte en la realidad paralela, y quiera Dios que en la otra realidad le permitan la estadía de modo indefinido, sino, su sino no será otro más que el de vagar de modo constante en una nebulosa donde quedan apresadas las almas fantasiosas que no han decidido volcarse de lleno a ninguna realidad. Como ud. sabrá, la vida es sueño, está en uno decidir que éste sea más bien dulce o amargo, y con cuánta sal esté dispuesto a sazonarla. Habiendo dicho esto, se levantó y se fue, seguido por la chica que estuvo todo el tiempo tomando fotos rarísimas, de las plantas, de las telas de arañas que cuelgan de ciertos lugares a los que me es imposible llegar, de una vaquita de san antonio que estaba posada en un posavaso que estaba sobre la mesita...
De más está decir que no entendí nada. Sin embargo, los dejé ir así, sin más, sin preguntarles nada, como si la sola advertencia me hubiese bastado.
Por supuesto que niego haberme manejado durante todo este tiempo en realidades paralelas. Por supuesto que niego haberme dado cuenta de esta posibilidad en un viaje en tren que hice una vez volviendo de Padua. Claro que desconozco que sea posible esto de la existencia de realidades paralelas, y mucho menos que uno pueda movilizarse de una en otra, y muchísimo menos haber notado cambios, consecuencias en una realidad por estos usos, lo niego rotundamente.
Como me gusta escribir, y me gusta fantasear, y por qué no, viajar, y puede ser que a veces esté un poco aburrida, es posible, que A VECES haga algo así como una realidad paralela en mi cabeza... pero de ahí a que este pasaje se produzca efectivamente, por favor!!!
Por las dudas, tomé el celular y lo llamé a calavera, quería confirmar que estuviera bien y que estos de la CSS no le hubieran hecho nada
-Si, todo bien, me fui porque quería hacer unas horas en el laburo, y te vi tan dormida que no te quise ni despertar, por?
-No, nada, como no te vi, fue raro... sabés que me quedé dormida?
-De verdad? Mirá que el reloj estaba puesto
-Si, lo debo de haber apagado...
-Estarías muy cansada... ayer te acostaste tarde, capaz por eso
-Si, seguro... Bueno, ya voy para allá
-Dale
-Ah, otra cosita, vos lavaste los platos?
-Uy! Los platos! Es todo un quilombo, no? Bueno, dejá, no te preocupes, ahora vení para el laburo, cuando vuelvo los lavo
-------------------------------
O.K. Por las dudas, y sólo por las dudas, voy a dedicarme a, cuando esté aburrida, escribir más y pensar menos... que unos platos aparezcan lavados no es nada malo, pero quién sabe qué otras cosas puede llegar a tramar mi mente... en esta realidad o en alguna paralela...
domingo, 3 de enero de 2010
2010
Pasó el 1...
Pasó el 2...
Listo! Arrancamos, no más!!!
Ya 3 de enero! de 2010!
Qué me propongo este ano??? Cumplir algo de lo que me vengo proponiendo hace anosss!!! Je!
En dónde radicará la linea esa delgada entre lo que uno puede hacer por fuerza de voluntad y aquello en lo que uno no tiene posibilidad de decisión??? Se entiende? No importa, es casi inacible... Se puede a partir de ciertos factores o esos factores se deben a lo que UNO pueda??? Estoy pensando en voz alta, (o bueno, en dedo en tecla).
Lo más importante, igual, siempre, es que uno se proponga, se proponga cosas, objetivos, como un motor, cosas que funcionen como un motor... que no gane la pachorra! ESO! Que no nos gane la pachorra!!! Me propongo eso! Me propongo que no me gane la pachorra!!! Eso! Si senor!
Bueno, ahora si, habiendo concluído la enunciación de mi propuesta para el ano 2010, me retiro a mis aposentos... a pachorrear un rato...
Calavera fue a visistar a su mamá, que acaba de volver de sus vacas, así que voy a aprovechar para ver el último capítulo de LOST que me queda hasta la próxima temporada... Qué rara mezcla de sensaciones... por un lado, estoy ansiosa, feliz, voy a ver LOST!!! Pero por otro lado, me siento rara, casi vacía, creo que en cualquier momento, puedo comenzar a llorar... es que me voy a quedar sin LOST!!! Eso es lo que tiene de bueno 24, ya hay un montón de temporadas para ver, hasta que me ponga al día, me falta un montón! En cambio con LOST estoy al día! Voy a tener que esperar! Y bueno, se viene el período de abstinencia... ojalá cuente con un buen equipo que me sepa contener... ojalá calavera tenga MUCHA paciencia...
Y BUEN 2010 PARA TUTTI!!!
Pasó el 2...
Listo! Arrancamos, no más!!!
Ya 3 de enero! de 2010!
Qué me propongo este ano??? Cumplir algo de lo que me vengo proponiendo hace anosss!!! Je!
En dónde radicará la linea esa delgada entre lo que uno puede hacer por fuerza de voluntad y aquello en lo que uno no tiene posibilidad de decisión??? Se entiende? No importa, es casi inacible... Se puede a partir de ciertos factores o esos factores se deben a lo que UNO pueda??? Estoy pensando en voz alta, (o bueno, en dedo en tecla).
Lo más importante, igual, siempre, es que uno se proponga, se proponga cosas, objetivos, como un motor, cosas que funcionen como un motor... que no gane la pachorra! ESO! Que no nos gane la pachorra!!! Me propongo eso! Me propongo que no me gane la pachorra!!! Eso! Si senor!
Bueno, ahora si, habiendo concluído la enunciación de mi propuesta para el ano 2010, me retiro a mis aposentos... a pachorrear un rato...
Calavera fue a visistar a su mamá, que acaba de volver de sus vacas, así que voy a aprovechar para ver el último capítulo de LOST que me queda hasta la próxima temporada... Qué rara mezcla de sensaciones... por un lado, estoy ansiosa, feliz, voy a ver LOST!!! Pero por otro lado, me siento rara, casi vacía, creo que en cualquier momento, puedo comenzar a llorar... es que me voy a quedar sin LOST!!! Eso es lo que tiene de bueno 24, ya hay un montón de temporadas para ver, hasta que me ponga al día, me falta un montón! En cambio con LOST estoy al día! Voy a tener que esperar! Y bueno, se viene el período de abstinencia... ojalá cuente con un buen equipo que me sepa contener... ojalá calavera tenga MUCHA paciencia...
Y BUEN 2010 PARA TUTTI!!!
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