lunes, 4 de enero de 2010

Lo relativo

Me quedé dormida. No se qué ocurrió, supongo que el despertador debe haber sonado, como siempre, y simplemente lo apagué, entre sueños, sin darme cuenta de qué estaba haciendo.

Cuando abrí un ojo, sólo había una nota al lado mío: "Voy antes al laburo, tengo que hacer horas extras. Que descanses"

Se fue. Se puso el despertador, y se fue. Y me dejó durmiendo, total, que me cure lola! Fue lo primero que pensé. Para corroborarlo, miro el reloj y no, estaba como lo dejo yo cada noche. Claro, si calavera para todo utiliza su celular, para hablar, para mandar mensajes, pero también para despertarse, para escuchar música, para sacar cuentas...
Así que volví a la primera conclusión: sonó y simplemente, no lo escuché, o lo apagué. Todo esto, que pareciera tomar unos cuantos minutos, en realidad fue procesado muy velozmente en mi cabeza, sólo me tomó unos segundos saltar de una teoría a la otra, culpar a calavera, y luego desdecirme para concluir en la teoría inicial. Evidentemente, en unos pocos segundos, mi cerebro hace estragos. Cuando me detengo a reflexionar sobre estas cosas, sobre el tiempo, siempre, ineludiblemente, viene a mi mente un cuento de Cortazar, si no me equivoco es El Perseguidor, en el que el protagonista hace todo un recuento de acontecimientos que en tiempo real podrían traducirse en años, pero que en concreto dura un cortísimo viaje en subte. Recuerdo que cuando lo leí me impresionó mucho, y ahí comprendí, al menos en cierta forma, algo de lo relativo del tiempo, de la teoría de la relatividad. Todo es relativo...

Pero no nos alejemos de la cuestión en si. Aquí la cosa es que, el despertador no sonó, me desperté sola, tarde, y a mi lado, sólo una nota...

Lo primero, después de vaciar mi cabeza de teorías, fue saltar como un resorte de la cama. Ir al baño en estado de shok, y ponerme un poco en condiciones del modo más veloz posible. Cuando uno se despierta de este modo, al menos es lo que me pasa a mi, las cosas tardan un poco en acomodarse, hay algo del arranque al que uno está acostumbrado que falló y el cerebro debe acomodarse a esta nueva realidad, y eso, demora un tiempo...

En eso estaba cuando, de pronto, suena el timbre

¡¿?!

Y eso? El timbre? A esta hora? Quién será?

La verdad es que no tengo la costumbre de atender el timbre. Por mi barrio hay mucho rin-raje, así que con el tiempo me he vuelto toda una experta en ignorar el sonido ese que indica que el exterior está haciendo denodados intentos de entrar en algún tipo de relación con uno. Y desde que descubrí las bondades de esta ignorancia, el portero electríco, se ha convertido en un objeto obsoleto, casi decorativo. Es que eso de las visitas sorpresas, no me va. Si me visitás, lo quiero saber de ante mano, así que conmigo eso de "justo pasaba por acá, y te toqué un timbre haber si estabas" conmigo no va, en todo caso, podrás tocar un timbre y dos y tres también, yo no voy a atender...

La otra opción es que sean los bomberos en la búsqueda de la buena retribución de los vecinos por los servicios prestados, algún vendedor ambulante o "afiladooor, tiene algo para afilarrr?", o de Metrogas, que vienen a tomar el medidor, o de la Iglesia Universal de Dios... en fin, las opciones son de las más variadas, y ninguna tan auspiciosa como para que me distraigan ni por un segundo de aquello que estoy haciendo en pos de atender un timbre que, muy posiblemente, 2 minutos después esté arrepentida de haber atendido.

Pero esta mañana tan inusual, inesperada y abrupta, el llamado del timbre me desconcertó aún más, y sin siquiera pensarlo, atendí:

-Buenos días, se encontraría Jimena Luján?
-De parte?
-Necesitamos hablar con ella, se encuentra?
-De parte de quién? Repregunté, ya a un triz de perder por completo la paciencia
-Somos la CSS
-Qué!?
-La Comisión de Seguridad Secreta. Somos un Organismo Gubernamental, que investigamos la existencia de realidades paralelas

O.K. Debo admitirlo, se me frunció todo. Que un Organismo Gubernamental me toque el timbre, ya es raro, que encima me esté buscando a mi, (cuando todo indicaría que, en todo caso, lo busque a calavera, je), ya me parece muy raro, pero que encima este organismo se dedique a las realidades paralelas, es rarísimoooo!!!

Pero como perdido por perdido, ya llegaba tarde al laburo, y además me debo a mi país, decidí abrirles. Si otra realidad es posible, al menos quiero saberlo!

Los señores, no tenían aspecto, precisamente, de empleados gubernamentales. No sabía qué esperar, de hecho, creo que ni me lo plantee, pero cuando los ví, vaya que me llevé una sorpresa. El más grande, tenía una melena blanca como hasta los hombros, recogida en una colita, barba cana también, una nariz prominente, (no se por qué, pero me hizo acordar a mi papá), un atuendo más bien hippie y fumaba en pipa. El otro el más jóven, al rato recién, me di cuenta de que era una mujer. Es que se mantenía muy por detrás del primero, el cuerpo escondido en un oberol azul, y el pelo recogido dentro de una gorra. Y también fumaba en pipa. Desde ya que el cuadro me sorprendió, pero supuse que de haber otras realidades paralelas a esta, qué puede sorprendernos realmente???

Gentilmente los invité a pasar, y gentilmente accedieron. En el trayecto que hay de la puerta de entrada a mi casa, creo que ya lo dije, hay un pasillo largo, larguísimo, y en todo ese camino tuve tiempo de hacer un recuento de cómo estaba la casa: la noche anterior había venido a cenar un amigo de calavera, nos acostamos tarde, así que los platos descansaban en la pileta de la cocina, la idea era lavarlos esta mañana, antes de ir a trabajar, pero esta mañana ya todo había cambiado. El resto de la casa, y bueno, seguramente habría cosas tiradas, alguna ropa sin guardar, desde ya la cama deshecha y seguramente no estaría reluciente... Y bueno, así las cosas, qué más da...

Entramos a casa e instintivamente eché un vistazo a la cocina. Supongo que lo hice para saber qué impresión se llevaría la gente que venía conmigo. Pero milagrosamente, la pileta estaba vacía. No sólo estaba todo limpio, sino que ya estaba guardada cada cosa es su lugar. Inmediatamente me sonreí por dentro y pensé: "calavera, estuviste bien!" Pero luego, el paneo general por el resto de la casa, me hizo, de pronto, temblar: no había cosas tiradas por ahí, de hecho, algunos muebles, no estaban donde comunmente están, de hecho ocupaban lugares que les quedaban mejor...

No terminé de entender qué estaba ocurriendo cuando escucho a la chica que me dice:

-Imagino que ya se habrá dado cuenta de por qué estamos acá...

¡¿?!

Me di vuelta y se ve que la expresión en mi rostro les hizo notar que no, que no sabía por qué estaban ahí

Entonces, el más viejo, con toda la parsimonia que sólo dan los años, buscando con la vista mi aprobación para tomar asiento en algún lugar, comenzó:

-Nos hemos percatado de que, en el mundo, existe cierta filtración, ciertas rajaduras a niveles espaciales casi invisibles, por los cuales, cada tanto, se filtran realidades paralelas. Todo es relativo, claro, pero en cuanto uno llega a este mundo, tácitamente firma el contrato de que es en esta realidad en la que permanecerá y a la que le deberá respeto y obligación. De hecho, nadie se plantea esta disyuntiva, lo relativo de esta realidad ni siquiera es puesto en tela de juicio, y todos simplemente la vivimos como si se tratara de la única que existe. Pero no lo es... Y nosotros estamos aquí para conservar la paz y buena relación entre ambas realidades, permitiendo esporadicamente la existencia de estos pasajes. Pero estas rajaduras, por llamarlas de algún modo, son de dudosa procedencia e inseguros criterios. Están en el universo, en tanto están en las mentes de seres que habitan este universo. A primera instancia, son inofensivas, hasta necesarias, y mientras las tengamos controladas, las permitimos. Eso es así cuando, quien se balancea entre ambas realidades, no se da cuenta de que está ocurriendo eso, y su vida sigue igual, por ejemplo, yendo en el colectivo a la mañana al trabajo como cualquier otro día, puede llegar a suceder este pasaje, pero dura apenas unos minutos, segundos a veces, y el pasaje es de similar realidad... apenas puede llegar a percibirse alguna sensación física diferente a las normales, pero como dura escasamente un instantte, hacemos lo que con más frecuencia hacemos con nuestras sensaciones: la tapamos. La dejamos ahí como algo que pasó, que no nos tomamos el trabajo de reconocer y que dejamos escondido en los albores del inconciente para que sea devorado por la conciencia que nos mantiene despiertos. Pero hay ciertos casos en que estos pasajes comienzan a preocuparnos sobremanera. En su caso, concretamente, este pasaje, además de estar volviéndose más frecuente, está comenzando a traer consecuencias en la realidad esta en la que nos movemos a diario. Y por tanto, hemos venido a advertirle que, de mantenerse en esta tecitura, nos veremos obligados a prohibirle el regreso la próxima vez que decida probar suerte en la realidad paralela, y quiera Dios que en la otra realidad le permitan la estadía de modo indefinido, sino, su sino no será otro más que el de vagar de modo constante en una nebulosa donde quedan apresadas las almas fantasiosas que no han decidido volcarse de lleno a ninguna realidad. Como ud. sabrá, la vida es sueño, está en uno decidir que éste sea más bien dulce o amargo, y con cuánta sal esté dispuesto a sazonarla. Habiendo dicho esto, se levantó y se fue, seguido por la chica que estuvo todo el tiempo tomando fotos rarísimas, de las plantas, de las telas de arañas que cuelgan de ciertos lugares a los que me es imposible llegar, de una vaquita de san antonio que estaba posada en un posavaso que estaba sobre la mesita...

De más está decir que no entendí nada. Sin embargo, los dejé ir así, sin más, sin preguntarles nada, como si la sola advertencia me hubiese bastado.

Por supuesto que niego haberme manejado durante todo este tiempo en realidades paralelas. Por supuesto que niego haberme dado cuenta de esta posibilidad en un viaje en tren que hice una vez volviendo de Padua. Claro que desconozco que sea posible esto de la existencia de realidades paralelas, y mucho menos que uno pueda movilizarse de una en otra, y muchísimo menos haber notado cambios, consecuencias en una realidad por estos usos, lo niego rotundamente.

Como me gusta escribir, y me gusta fantasear, y por qué no, viajar, y puede ser que a veces esté un poco aburrida, es posible, que A VECES haga algo así como una realidad paralela en mi cabeza... pero de ahí a que este pasaje se produzca efectivamente, por favor!!!

Por las dudas, tomé el celular y lo llamé a calavera, quería confirmar que estuviera bien y que estos de la CSS no le hubieran hecho nada

-Si, todo bien, me fui porque quería hacer unas horas en el laburo, y te vi tan dormida que no te quise ni despertar, por?
-No, nada, como no te vi, fue raro... sabés que me quedé dormida?
-De verdad? Mirá que el reloj estaba puesto
-Si, lo debo de haber apagado...
-Estarías muy cansada... ayer te acostaste tarde, capaz por eso
-Si, seguro... Bueno, ya voy para allá
-Dale
-Ah, otra cosita, vos lavaste los platos?
-Uy! Los platos! Es todo un quilombo, no? Bueno, dejá, no te preocupes, ahora vení para el laburo, cuando vuelvo los lavo

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O.K. Por las dudas, y sólo por las dudas, voy a dedicarme a, cuando esté aburrida, escribir más y pensar menos... que unos platos aparezcan lavados no es nada malo, pero quién sabe qué otras cosas puede llegar a tramar mi mente... en esta realidad o en alguna paralela...

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