Hoy fue el último día laboral del 2009... GUAU! Se nos fué, no más...
Hubo brindis de rigor, sandwichitos de miga, pan dulce, alguna gaseosa, un par de sidras, y los saludos de rutina con los compas, que incluyeron la frasesita que atrae las sonrisas de compromiso: "Uy! No te voy a ver hasta el ano que viene!" Si, jaja...
Pero bueno, finalmente todos contentos porque es el último día laboral por esta semana, porque el jueves no laburamos... Así que si, sonrisas por doquier y nos reimos de todos los chistes tontos que aparezcan, hoy todo es contentura.
Luego, como todos los miércoles, a la psico. Una sesión anodina, sin nada nuevo bajo el sol... ya veníamos con el temita del balance, así que no había nada nuevo que agregar... una de esas sesiones que me podría haber ahorrado... (hummm... comentarios al respecto, abastenerse, que estamos en fín de ano!).
Cuestión que, luego de la sesión, volví para casita. El bondi me deja a 7 cuadras, y si bien es un camino que ya tengo recontra hecho y se me pasa volando, siguen siendo 7 cuadras, así que tengo un ratito para estar conmigo, para pensar, para hacerme preguntas y contestarmelas.
Y en eso estaba. Justamente, mientras caminaba, pensaba qué bueno poder dormir manana hasta tarde, y que iba a aprovechar para ver el último dvd que me queda de LOST, que tan celosamente me estaba reservando para una ocasión especial. Porque hoy calavera tiene reunión de miércoles y vuelve tarde, así que medio como que tengo prohibido ver 24.
En esto andaba cuando, a dos cuadras de casa, me cruzo con el chico de los jazmines. Desde hace un tiempo, no se bien cuánto, un mes, más o menos, este chico está siempre en la misma esquina con dos tachos con agua que contienen flores de varios tipos: rosas, claveles, fresias y otras. Y además, jazmines, muchos, muchos jazmines, ramitos chiquitos a $2 y ramos más grandes, de 25 $ 10, "jazmines, jazmines, 25 jazmines 10 pesitos, jazmines" recita entre los autos.
La primera vez que me lo crucé, hace un tiempo atrás, fue amor a primera vista: "25 jazmines por $ 10???!!!" exclamé para mi misma, exaltada, entusiasmada, embriagada, "Los quiero" fue lo siguiente que exclamé, también para mi misma. Así que me acerqué al muchacho, y, con la sequedad que me caracteriza, le pedí: "me darías un ramo de 25, por favor?" Fue un viernes, recuerdo, y fue contentura total. Ya los viernes son contentura, al día siguiente no trabajo! Pero encima con jazmines... y 25!!! Qué más, sres, qué más para arrancar un finde con el mejor de los pronósticos. Ese día, al llegar a casita, emprolijé el ramito, corté los cabitos más o menos a la misma altura, le saqué todas las hojitas que sobraban, (los conté, también, debo confesarlo, es que soy un tanto desconfiada), y amorosamente los coloqué en un bol de vidrio transparente que tengo divino... UNA PRECIOSURA!!! Al ratito, toda la casa estaba inundada con el aroma de los jazmines.
Desde aquel primer encuentro, aguardo ansiosa los viernes para hacerle al chico de los jazmines mi compra habitual.
Yo siempre digo que soy antipática. En realidad, soy tímida, y un poco para preservarme, me escudo en el personaje este antipaticón que, por otra parte, me sale a las mil maravillas.
Pero de viernes en viernes, de 25 jazmines en 25 jazmines, de 10 pesitos en 10 pesitos, he ido ablandando mi trato con el chico de los jazmines, y hoy por hoy no somos como chanchos, pero ya tenemos toda una relación: soy lachicaquelosviernescompra25jazmines y él elchicodelosjazmines. Y el trato ya es sumamente cordial y ameno, casi como vecinos, (como buenos vecinos, claro, porque hay vecinos y vecinos!).
Hoy mientras caminaba las cuadras que separan la parada del bondi de mi casa, mientras me relamía con la idea de ver el último dvd de LOST, inesperadamente, me crucé con el chico de los jazmines. "Pero si hoy no es viernes!" pensé. Pero claro, se viene el fin del 2009, se viene el feriado... y se viene el chico de los jazmines también!
Así que crucé la calle, me acerqué al chico que estaba de espaldas rociando con agua los ramitos más variados, y, alegremente le lancé "Hola!" "Hola" me respondió con un tono que denotaba familiaridad. Y mientras se daba vuelta, ya le estaba solicitando: "vengo por mis jazmines" "elegí el que más te guste". Y, tras observarlos minuciosamente, me decidí por uno que tenía los capullitos más bien cerrados, cosa que me duraran más. Lo tomó, y antes de dármelo, después de tomar el billete de $ 10 que le extendía, muy amablemente, continuó: "sin apuro, guardá, guardá tranquila" (refiriéndose a la billetera, las llaves, la camperita y un mundo de cosas que se me amontonaban en las manos). Así que eso hice, y así, con una sonrisa en el rostro, yo por la compra y él por la venta, nos deseamos un muy buen ano y que nos vaya muy bien el que viene.
Ahora si, después de un día anodino, cuya mayor peculiaridad era que al día siguiente no tendría que ir a trabajar, volví sonriente a casa, acercándome el ramo a la cara para embriagarme con su aroma...
Hasta la semana que viene chico de los jazmines!
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