A la madrugada, y después de una noche repleta de corridas al baño, el aeropuerto comenzó, da a poco, a llenarse de gente nuevamente. Por lo que calavera y yo debimos abandonar la fila entera de asientos que habíamos ocupado y conformarnos con un asientito cada uno. Dormimos lo más que pudimos, incómodos, y no profundamente, (al final, estábamos con todas nuestras cosas alrededor), y en el caso de calavera, yendo y viniendo del baño cada dos por tres. Yo supongo que, además del sándwich que seguramente le hizo mal, algo en él debe haber relajado el manojo de nervios que venía acumulando, y ahí lo largó todo… literalmente hablando.
Para cuando debíamos hacer todo el chek in para abordar el segundo avión, estaba doblado del dolor en una silla, así que de todo el papelerío me encargué yo.
Por supuesto que toda esta situación también a mi me preocupaba, así que podría decirse que no fue una espera óptima. Pero agradezco que nos haya agarrado dentro del aeropuerto, y no vagando por las calles de La Paz.
Para cuando llegó la hora de tomar el segundo avión, calavera estaba verde. Pobre! Viajar en esas circunstancias es un garrón! Pero una vez más, no nos habían consultado al respecto.
Tomamos el avión y otra vez fue un viaje cortito. Menos mal que existen las bolsitas esas que te dan “por las dudas”! Digamos que calavera hizo uso y abuso de todas las instalaciones del avión…
Aterrizamos en Santa Cruz de las Sierras. La escala era por un par de horas, pero entre que hay que pasar por la aduana, llenar formularios etc, el tiempo se pasó volando.
Cuando se baja del avión siempre, al pasar por la aduana, está ese sector donde uno deja sus bártulos personales para que pasen por la cinta, y uno pasa por esa especie de umbral donde, si tenés algo de metal, suena, te pasan un cosito y chau pinela, no? Bueno, pues no, a veces se ponen un cachito cabreros y la cosa no es tan sencilla… Resultó que la mina que estaba haciendo los controles no había dormido bien, evidentemente, y se topó conmigo que había dormido peor. Yo estaba preocupada por calavera, había pasado una noche pésima y un viaje peor, y lo único que quería era terminar pronto el tramiterío y sentarnos tranquilos a que se tomara una seven up, a ver si se le pasaba. Así que cuando fue el momento de pasar por el control, hice lo que venía haciendo en el resto de los controles que ya había pasado sin problemas. Pero esta mina, con cara de pocos amigos y muchas ganas de molestar, me pidió que me sacara el cinturón. Me indigné, si sueno, pasame el cosito ese y punto, dejame en paz! Calavera estaba verde musgo, se notaba que veníamos juntos, así que empecé con eso de “qué ganas de jorobar a la gente, vos te sentís mal y a mi me hacen perder tiempo, por qué no buscan a narcotraficantes en lugar de molestar a la gente que viene a dejar la plata en su país y así…” Calavera por todos los medios trataba de callarme, pero bueno, callar a una mujer, es difícil, y a mi ni te cuento! La historia terminó conmigo sacándome hasta los borregos que tenía puestos. Una imbécil la mina!!!
Pero finalmente pasamos y sorteamos con éxito el resto del tramiterío que nos quedaba por delante.
Esta vez si, finalmente, éramos merecedores de acceder al free shop!!!! Y me compré el perfumito!!!!!!!!! Calavera, que de a poco venía mostrando una leve mejoría, volvió a recaer, pero imagino que el precio del perfumito tuvo algo que ver…
Ahora debíamos esperar que nos llamaran para ir a la sala anterior al embarque, y mientras esperábamos, se me ocurrió que calavera se tomara una seven up, qué se yo, es lo que a mi me daban cuando era chica y andaba mal de la panza. Pareció mejorar instantáneamente, el color verde se le fue retirando de la cara y volvió a su tono habitual, incluso a reirse…
En eso, desde el alta voz llaman a embarcar a los de nuestro avión, y no se si fue el ímpetu que tomó al levantarse de la silla o qué, pero para cuando llegamos a la sala previa al embarque, calavera, corriendo lo más que pudo, no atinó más que a abalanzarse sobre una enorme maceta que sostenía a una palmera. No pude más que pensar: "qué considerado, yo hubiese dejado mi huella ahí no más, en medio del hall" Evidentemente, la seven up no había sido la idea más brillante que se me había podido ocurrir…
Después del abrazo a la palmera, ya desahuciado, calavera se tiró sobre tres sillas y se entregó a lo que el destino tuviera preparado para él. Mientras, yo no veía la hora de terminar con todo este calvario y por fin llegar a casita.
Por suerte, no mucho después los números que identificaban nuestro vuelo sonaron desde los parlantes como señal para abordar el avión que nos traería de regreso a Bs. As.
Luego de un viaje corto, con bolsita incluida pero sin mayores inconvenientes, aterrizamos nuevamente en la República Argentina, más precisamente en la ciudad de Bs. As. en el aeropuerto de Ezeiza! Cómo me gusta irme de vacaciones, y cómo me gusta volver también!!!
Al aeropuerto nos fueron a buscar el hermano de calavera y la mujer, qué bueno ver caras conocidas!
Después del abrazo y los saludos de rigor, nos subimos al auto y comenzamos el recuento de nuestras aventuras.
Para cuando llegamos a casita, no habíamos superado aún el viaje de ida con el finadito de repasador en el rostro incluído…
Casita estaba preciosa! Como la habíamos dejado, la encontramos… HOGAR DULCE HOGAR.
Los chicos se quedaron en casa un rato, pero se fueron temprano. Calavera por suerte ya estaba bastante mejor, pero se acostó para no revolver más de la cuenta lo ya revuelto, y yo me puse a desempacar todo…
Y listo.
La verdad, y más allá de todas las que nos pasaron, creo que fueron las mejores vacaciones de mi vida. Imborrables momentos, imborrables paisajes, imborrables vacaciones.
Como toda historia que se cuenta, tiene una contra partida que no se cuenta, claro. Para más informaciones sobre la contrapartida que no se cuenta, acceder a www.amolasalxxx.blogspot.com
CREDITOS: casi todas las fotos hermosísimas del viaje, las sacó calavera, bien hecho calavera!
BUEN VIAJE
BUENA VIDA
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