martes, 17 de agosto de 2010

El comienzo de la investigación

El tema estaba planteado, mis vacaciones habían terminado, y nuevamente, me encontraba yirando entre las vidas paralelas, cuánto tiempo habría pasado desde la última vez que estuve por esta vida? No tenía ni pistas. Lo único que sabía, era que todo podía ser posible, todo podía ser real, así como todo podía esfumarse en un santiamén, la única aseveración cierta, era que la delgada línea que separaba una realidad de otra, era lo suficientemente insondable como para que ninguna paralela se cruzara con la otra, podría, entonces, yo hacer un cruce de realidades??? podría, al menos, moverme libremente entre una realidad y otra???

Rápidamente debía organizarme, tomar el toro por las astas, recopilar toda la información con que contaba, y trazar un plan para moverme con la mayor autonomía posible, fuese en la realidad que fuese…

Lo que era claro, era que el cambio de latitudes había posibilitado mi estadía a largo plazo en la realidad de origen, hecho comprobado, además, por el brusco cambio producido una vez vuelta a la latitud de pertenencia.

Entonces, no quedaba otra más que pensar que, efectivamente, había una matriz que encerraba todos estos procesos y mecanismos, y al menos un conductor de esa matriz también debía haber. Ahora me faltaba averiguar quiénes eran, qué pretendían y qué podía hacer yo para recobrar mi autonomía. Cuántos seríamos en mi misma situación?


Aquella noche que desperté en pleno viaje de ida a Bolivia, cuando caí en la realidad a la que pertenezco de origen y a la que no estaba pudiendo volver desde hacía un tiempo considerable, comencé a sospechar que todo estaba mucho más sistematizado de lo que yo podía siquiera imaginar. De ser así, si realmente había alguien o alguienes digitando todo esto, entonces era claro que había algo en donde me estaba metiendo, o estaba a punto de meterme o quizás, ya me había metido sin aún saberlo, que me convertía de un ser, sino peligroso, al menos amenazante para el buen equilibrio del sistema. No atinaba a saber del todo qué era, pero algo tan poderoso como la intuición me anunciaba que estaba cerca…

Las posibilidades de que me mantuviera en esta misma realidad por un tiempo prolongado eran más bien escasas según los últimos acontecimientos. De hecho, haber vuelto a obrar por estas latitudes me había sorprendido sobremanera. Entonces fue que comencé a pensar que el cambio físico en las coordenadas espacio-temporales de los saltos a otras realidades, había posibilitado no sólo la vuelta a mi realidad de origen, sino además la libre estadía en ella. Cuando al día siguiente desperté en la misma realidad de vacaciones que el día anterior, y al siguiente lo mismo, me percaté de que ésta era una oportunidad que no podía desaprovechar… Debía averiguar lo más que pudiera acerca de estos saltos temporales y de estos pasajes a otras realidades.

Pronto comencé a darme cuenta de que la mía era una aventura por lo menos peligrosa. Si había logrado engañar los sensores del sistema de saltos de realidades, era lógico pensar que al menos notarían alguna falla. Quizás no supieran quién había zafado los rigurosos controles, quizás no tuvieran ni la más mínima idea de por qué latitudes encontrarme, pero estarían atentos a cualquier tipo de pista que pudiera dejar en el camino. Debía andar con mucho cuidado, no podía dejar ni un cabo suelto.

En estos pensamientos me debatía cuando el primer índice de fatalidad me rozó de cerca. Luego de que aquella piedra diera con todo en la chapa del micro que nos llevaba de Buenos Aires a Bolivia, al inicio de nuestras vacaciones, una señal de alarma pareció encenderse dentro mío… No podría explicar con palabras qué fue exactamente lo que pensé o, mejor dicho, lo que sentí. Sólo puedo decir que una incomodidad, como un rayo de electricidad, me atravesó todo el cuerpo. La piedra, entonces, no quedó más que en un borroso recuerdo que no pasó a mayores: una piedra más que tiran desde la carretera a los micros y autos que pasan, se supone, para robarles. Como la piedra no causó ningún daño ni nadie salió herido, pronto el episodio piedra quedó en el olvido, pero por algo no dejó de ocupar un espacio allí, en los albores de mi mente. Luego vendría lo peor…

Cuando la pobre boliviana nos espantó a todos con sus llantos y sus quejidos, todos supimos que lo peor había sucedido, el joven boliviano había fallecido. Como conté en su momento, todos quedamos absolutamente impresionados y tomados por la desgracia ocurrida. Sin embargo, yo sabía, aunque no me animara a mencionarlo, que ahí había algo más… Todos los acontecimientos posteriores no hicieron más que avalar lo que pensaba: se habían dado cuenta de que me había escapado del sistema, y estaban haciendo todo lo posible para traerme de vuelta, sea como sea… y por lo visto, no estaban muy lejos. La carrera había comenzado.

Fue ahí que decidí usar mis vacaciones para investigar, averiguar todo lo que pudiera al respecto. Si mis cálculos eran ciertos, entonces podría estar en esta realidad, al menos, hasta que volviera a mi latitud de origen. Si eso era así, contaba con 20 días aproximadamente para hacerme de toda la información que pudiera, sin interrupción que me hiciera perder el hilo de mis investigaciones como ya me había pasado tantas otras veces. Por supuesto que en cuanto había comenzado a notar algo, había comenzado a investigar también. Pero cada vez que me acercaba a algún punto, uno de estos saltos se producía y me hacía perder el hilo de todo lo que venía investigando. No tenía medios ni conocimientos para hacer de mi búsqueda un trabajo sistematizado. También es cierto que demoré bastante el inicio de mis investigaciones, pero quién podría culparme por ello? Si bien ya comenzaba a sospechar algo al respecto, la verdad es que eran sólo sospechas que prefería enterrar bien profundo en la oscuridad de la conciencia, sin intentar dilucidad a cuento de qué venían. No niego que en algún momento noté que había algo que no estaba funcionando de un modo “normal”, pero no se me cruzó ni por un segundo la posibilidad de las realidades paralelas, sabía que algo raro estaba pasando, pero de allí a creer que existían las vidas paralelas, es más, creer que yo podía saltar de una realidad a otra como quien atraviesa el umbral de una puerta… Nadie, ni el más cuerdo ni el más loco lo hubiese pensado, y tampoco yo lo pensé. De hecho, si me tocara cruzarme frente a frente con un hombrecito verde de mediana estatura y dedos largos que repitiera como un mantra “mi casa, mi casa”, seguramente pensaría que es un borracho saliendo de una fiesta de disfraces, no se me ocurriría pensar que me estoy topando con el mismísimo ET intentando establecer contacto con el más allá, hasta dudaría sobre la originalidad del disfraz… Por eso, que no se me culpe por la cautela con que empecé la investigación. Más bien, la investigación la comencé porque en verdad empecé a creer que me estaba volviendo completamente loca, y todo lo que estaba viviendo lo atribuía a extraños dejavu, a sueños en plena vigilia, a una imaginación demasiado estimulada, y a la mismísima insanía. Fue ahí cuando comencé a explorar mi árbol genealógico, estaba segura de que encontraría la explicación a todo esto, seguramente, algúna tía loca, algún tataratataraprimo lejano que hubiese perdido el copete sería la explicación a cierta demencia que estaba haciendo de las suyas en mi cabeza, y, ojalá, fuese algo a lo que pudiese ponerle fin, aunque sea bajo tratamiento. Pero nada, pude descubrir entre mis ancestros, nada salvo un tatarabuelo idealista que cada tanto se le daba por bajar del monte en paños menores y a los tiros, armado con un trabuco naranjero al grito de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” y una bisatíabuela soltera, que cada domingo iba a la iglesia con su vestido de novia, esperando encontrar allí a su amado, que la había abandonado días antes de la boda para huir con una heredera de la alta alcurnia cuya familia no aprobaba la unión. Salvo estos dos casos perdido, no encontré otros índices de locura preocupantes… El único cabo suelto, la única rama que no había cerrado, provenía de una prima de mi abuela, de la que no se supo nada más desde que, a los 28 años y tras despedirse entre sollozos de sus seres queridos, simplemente desapareció, como si se la hubiese tragado la tierra… Entonces fue que no me quedó más opción que empezar a considerar la posibilidad de que todo lo que sospechaba, era en realidad cierto, y que quizás estaba en mi continuar con el sino de aquella pariente perdida…


Entonces recordé aquella mañana en la que de improvisto, dos personas que decían pertenecer a la C.S.S, Comisión de Seguridad Secreta, vinieron a mi casa con la excusa de que investigaban la existencia de realidades paralelas. Recuerdo que en su momento no le di mayor importancia, pero ahora todo parecía cobrar otra magnitud.

Si, debía aprovechar mis vacaciones, debía aprovecharlas para averiguar lo más que pudiera sobre el cruce de vidas paralelas. Si mis conjeturas eran ciertas, estaba pronta a descubrir algo, y eso me hacía igualmente peligrosa y vulnerable a la vez…

2 comentarios:

  1. Estoy ansiosa por saber a dónde te conducen tus investigaciones... Y estoy planteandome seriamente empezar a observar mi propia vida y ver qué descubro por mi cuenta...Un abrazo fraterno!!!

    Florencia

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  2. En eso estoy! También vos investigá, vas a ver la cantidad de realidades paralelas que descubrís...

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