TOS TOS TOS Y MÁS TOS
Pero es una tos seca, zarpada, de esas que te hace doler la espalda. Y a la muy turrita, parece que le cae en gracia atacarme, así, A TA CAR ME, a la noche, justo cuando me meto en el sobre dispuesta a dormir a pata suelta. Ahí, con las defensas bajas y relajada, relajadísima, ahí ataca y se me viene encima con tutti!!! Y comienza la lucha descarnada. Yo que me incorporo, me inclino hacia adelante, toso con todas mis fuerzas queriendo sacar todos los demonios de la caja de Pandora juntos, y ella ahí, de lo más campante, parece reirse a carcajadas, como si le hiciera cosquillas. Cuando parece que la cosa, finalmente, se calmó, vuelve a arremeter como adolescente alzado... Y así me paso la noche, cuando creo que cedió, vuelve, y así...
Pero yo tampoco me quedo ahí, tan tranquilita, eh! Nooo!!! Yo también presento batalla. Ya con la pastilleta de la mañana, veo que empiezan a mermar sus fuerzas, empieza a aflojar, y de a poco, los demonios, van saliendo...
Y mi otro frente de batalla, (éste no se lo esperaba), es la miel. Le estoy dando a la miel, duro y parejo, para que tenga y para que guarde. Le estoy poniendo miel a todo, al te, al café con leche, al yogurt, a la ensalada, a todo...
Cuento con dos ventajas en mi haber: soy una persona tozuda, cuando se me mete algo en la cabeza, no paro... y soy una persona excesiva, en todo, en todo, me excedo, el equilibrio no es lo mío, lo mío son los extremos.
Así que ojito conmigo, eh! Que en cualquier momento, agarro el frasco de miel, le entro a poner sal, y como desde ahí a cucharada limpia... OJO, EH!
Y quién te dice, que no impongo una moda... Quién te dice, eh!
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