Los miércoles voy a cenar a la casa de mis papás. No es un día familiar, no, es un día de hija menor cenando en casa de mamá y papá, sin hermana, sin cuñado, sin novio, sin sobrinas pequeñas y adorables que le quitan a una todo el protagonismo... Es un día de padres para mi solita...
Como siempre, marche un delivery de vacio. Como siempre en el frezer aguarda el cuartito de helado para mi papá y para mi, (mi mamá no come helado, no le gusta, cosa de mandinga!), como siempre...
Y ahí estoy yo, dueña y señora de mis miércoles de hija única, con la mesa puesta, esperando el ansiado timbre que traerá la esperada cena
RING
Quién es?
La parrilla
A zancadas bajo las escaleras, pago, recibo la bolsita con la carne, enseguida pienso: "uy, me olvidé de pedir chimichurri", cruzando los dedos, pispeo dentro de la bolsa: El sr. parrillero no olvidó poner el tarrito con chimichurri!!! AGUANTE EL SR PARRILLERO!!!
A zancadas subo las escaleras, llevo el manjar a la mesa, me sirvo un buen trozo, me sirvo coca-light casi hasta el borde del vaso, (ya dije que me gustan los extremos???), ahora si! con maestría tomo el salero, y cuando comienzo a agitar mi muñeca para rociar el corte vacuno con esos granos blancos... NO HAY SAL!!!!! Puede ser??? Corriendo, (literalmente, corriendo, si hay algo que me revienta es que se me enfríe la comida), voy a la cocina a buscar la sal. No la encuentro por ningún lado. "Ma, y la sal" "Qué se yo dónde está la sal... si en esta casa sos la única que come sal"
GGGRRR!!!
Y siempre la misma historia. Busco por todas las alacenas hasta que finalmente me encuentro con el viejo y roto salero que odio, (que por supuesto nunca está en el mismo lugar que la vez anterior), pero que siempre está lleno...
Por qué se repite cada vez la misma historia??? Ni yo lo puedo explicar... A veces pienso que es un complot en mi contra, (cuando estoy con ideas persecutorias de "el mundo contra mi"), otras, pienso que al mejor estilo "El perjurio de la nieve", el cuento de Bioy, es una rutina que hay que repetir cada vez para que no se rompa el hechizo, (qué hechizo??? no se, pero a veces me gusta pensar que mi vida tiene algo de ese boom fantástico), y otras, simplemente, pienso que es, ni más ni menos, el colmo perfecto para mi...
Si tuviera que elegir cuál es el colmo de los colmos que le cuadra a mi persona, sin dudas elegiría: no encontrar sal para echarle a la comida...
Pero finalmente, la sal aparece, (menos mal, soy capaz de no comer, o de llevarme la comida a casa, donde un regimiento de paquetes de sal me aguarda impaciente esperando ser honrados con las odas que ofrezco al dios de las sales). Es que sin dudas la comida con sal tiene otro sabor... Y la sal con comida... ni te cuento!!!
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