Esta es la segunda parte de la historia de mi chico y yo. Hubo una primera parte, que duró unos 6 meses y quedó... trunca... quedó trunca...
En esa primera vuelta, tuve, esas cosas que sólo se nos ocurren a las mujeres, la ocurrencia de intentar ajustarle las tuercas. Entonces le expliqué qué era lo que necesitaba, qué era lo que quería, qué era lo que me pasaba, qué era lo que sentía... Le expliqué mucho, parece. El, en cambio, explicó poco, pero fue clarísimo: "A mi no me pasa". Así, con esa contundencia y simplicidad, me escupió su verdad en la cara... "Lágrima, quedate adentro del ojo, lágrima, te lo advierto, no salgas del ojo, lágrima, no bajes, no bajes, no bajes... Y bajó, claro... Una, y después otra, y otra... garrón!
De todos modos, le agradecí su honestidad brutal, no en ese momento, ni al día siguiente, ni al otro, ni al otro, pero finalmente se la agradecí, porque fue lo que necesité para decirme a mi misma: O.K. Hasta aquí...
Así, con la dignidad por el piso, pero la frente en alto, (siempre, siempre la frente en alto!), tomé mis petates, me levanté de la mesa de La Roma y partí, llorosa para casa.
Nada, ninguna torta, ni alfajor, ni masita, ni factura, ni galletita, nada de nada, supera lo salado. Siempre, entre algo dulce o algo salado, voy a preferir lo salado, siempre... salvo por el helado. El helado es lo único que destrona de su podio a lo salado.
Así que, antes de volver a casa, hice una parada por la heladería, y me armé con un cuartito de mis sabores de cabecera: chocolate con almendras, dulce de leche granizado y menta. Es que necesitaba endulzar un poco mi vida, para salado, ya había tenido bastante con el bruto honesto, más las lágrimas que también son saladas... too much! Y pan con pan comida de tontos...
Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas. A mi me gusta pensar que lo que nosotros tuvimos fue un ensayo, y ahora si estamos en plena función...
Además, se me ocurren un sin fín de ejemplos que corroboran que, a veces, las segundas partes, pueden ser muy buenas también... Bueno, ahora, ahora, ya, no se me ocurren pero estoy segura de que hay, y muchas...
Cuestión que esa primera parte de la historia no la contamos como parte de la historia, aunque los dos sabemos que está, que existió, (y yo, de vez en cuando, se la recuerdo, así como al pasar... je! es que no puedo evitarlo!). Y la verdad, ahora que ya pasó, hasta pienso que está bueno que haya pasado, es que forma parte de la sal de la vida!!!
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