Alrededor de las 8.30 hs. todos subiditos a la van y con el estómago caliente, nos preparábamos para lo que sería nuestro 2° día de excursión.
El periplo de hoy consistía en atravesar el desierto, al menos una parte de él, y recorrer toda la maravillosa fauna, flora y paisaje que tenía para regalarnos. Por momentos, el paisaje era sumamente desértico, con esa especie de vegetación medio verde, medio marrón, dura, todo roca y tierra alrededor, y montañas. Y en eso, así, de la nada, se te aparecía en frente una laguna llena de flamencos! Una maravilla, realmente! Era de no creer, todos quedamos admirados contemplando esa belleza, todo aridez y roca alrededor, y de pronto, la laguna CAÑAPA, o la CHIACOTA, o la HEDIONDA… Y ahí fue nuestra parada para almorzar.
La Laguna Hedionda, también llena de flamencos, era, como las demás, una laguna en el medio del desierto. Y si bien su nombre remite a los olores que emana, no era tan grave, y un poquito más alejados, donde había quedado la van estacionada, no se sentía en lo absoluto. Ahí volvimos, a la hora señalada, una vez que hubimos recorrido la laguna y sacado las fotos de rigor, a cumplir con el, a esta altura, ritual del almuerzo. Ahí, dispuesto sobre unas piedras, todos los manjares para que cada uno se sirviera y comiera a piacere sentado en otra cómoda butaca/piedra. El menú del día: milanesas con verduritas y ensalada y de postre, manzanas. Qué lindo comer en el medio de la naturaleza! Y el tiempo que siempre acompañó! Había que llenarse de protector solar para no quedar como un camarón! Y la temperatura también era ideal, sólo refrescaba una vez que había bajado el sol.
Y ahí, todos juntos, sentados alrededor de una piedra, comenzamos a chapucear como mejor pudimos, de bueyes perdidos y de otros encontrados...
Estos son los momentos en los que el tiempo parece detenerse, donde no existe el apuro para nada, donde el tiempo es inmenso y hay lugar y espacio para todo. Y para cada cosa, uno siente que puede tomarse el tiempo que desee, ésa libertad se siente estando en la naturaleza, y con esa libertad parecíamos movernos todos…
Una vez que se levantó todo lo del almuerzo, retomamos el viaje, todavía nos quedaba mucho más por delante.
Seguimos contemplando el paisaje por momentos lunar, y cada tanto, otra laguna nos sorprendía. En eso, empezamos a vislumbrar un cordón montañoso enorme, divino, nada más y nada menos que la Cordillera de los Andes!!! Precioso!!! Nunca, jamás en mi vida había visto de tan cerca la Cordillera! It´s amazing! Es realmente imponente! Y precioso, un paisaje precioso!
Continuamos con nuestro recorrido, y por instantes era como estar dentro de la película STAR WARS, el paisaje era tan parecido! En cualquier momento podía aparecerse por ahí OBI WAN KENOBI, y no nos hubiese extrañado en lo absoluto.
Pasamos también cerca de volcanes, algunos con sus chimeneas humeantes, y llegamos hasta el árbol de piedra, donde hubo otra parada para saciar la sed de fotografiarlo todo.
Pero para entonces, la batería de nuestra máquina de fotos que ya venía tambaleando, dijo finalmente BASTA! Y la del árbol de piedra fue la última foto que sacamos en el día. Una pena, realmente, aún faltaba lo mejor.
Seguimos camino y llegamos hasta la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa. Una vez que pagamos nuestro ticket, seguimos rumbo pero ya dentro de la reserva, donde también pasaríamos la noche en lo que recibía el nombre de refugio. Dentro de la reserva, además, está la LAGUNA COLORADA, que como su nombre lo indica, es colorada, a veces se nota más, a veces menos, dependiendo de cuán agitada esté la marea, pero si que se ve colorada. Y es inmensa! Y divina! Y llena llena de flamencos delicados, sofisticados, elegantes! Ahí nos detuvimos un rato, observando en silencio tanta belleza… una lástima habernos quedado sin batería, y bueh! cosas que pasan… Así también es la vida!
Lo que siguió fue un largo recorrido hasta llegar al refugio. Ahora si que estábamos en el medio de la nada, en el medio del desierto!
Esta vez si que el frío se hacía sentir, y la noche prometía ser aún peor. Esta vez, el refugio, contaba con habitaciones de esas enormes, con muchas camas, así que cada grupo que iba llegando se adueñaba de una de las habitaciones, donde dormían todos los componentes del grupo juntos, cada uno en su cama y cada uno con una bolsa de dormir! Es que por más mantas y frazadas que te dieran, el frío calaba profundo en los huesos. Debo admitir que sentí pánico, cómo sería pasar la noche en el desierto? Ya parecía haber zafado de una gangrena, zafaría también de un estado de hipotermia brutal???
El refugio tampoco contaba con demasiadas comodidades, casi con ninguna, podría decirse. No tenía electricidad más que un par de horas, desde las 20 hasta las 23, aproximadamente, momento en que todos fuimos corriendo a cargar baterías de máquinas fotográficas, celulares, ipods… había un muestrario de tecnología para todos los gustos y necesidades.
El baño también era uno de esos largos, con varios compartimentos, y sin distinción de género, obvio. Ducharse, hoy si, impensable, pero sinceramente era lo que menos me preocupaba.
Como tampoco había demasiado para hacer, y aún faltaba para la hora de la cena y de la electricidad, charlar era la mejor opción para pasar el tiempo, ese que parece eterno cuando uno no tiene obligaciones por delante. Así nos enteramos de varias cosas del viaje que venía haciendo Less, el inglés que llevaba más de 5 meses ruteando. Había estado en la India, y nos contaba que, si bien era maravilloso, por momentos la había pasado mal, demasiado sufrimiento. También había estado en la Argentina, y le había encantado! Les auguraba a Melany y a Sam una preciosa estadía en el país de calavera y mío. También Vinicius decía estar enamorado de las tierras Argentinas, y de cómo se comía! Y de la carne! Y de toda la oferta cultural con que contamos! Para qué mencionar el orgullo que sentíamos calavera y yo, no? No entrábamos en el refugio de tanto que nos agrandamos! Es que realmente tenemos un país maravilloso. La parejita australiana, continuaba viaje en Chile y después se iba para Argentina, iban a estar en Bs. As. y luego continuaban camino hacia el sur. Calavera, servicial como es, se ofreció a recomendarles tanguerías y parrillas donde comer rico. Lo mío vino más por el lado del MALBA, el MNBA, la Avenida de Mayo y, por supuesto, el Tigre!
Y así seguimos de gran charla, hasta que llegó la hora de la cena. Hoy: fideos con tuco y champignones con mucho mucho queso! Comimos un plato y repetimos! Y todo acompañado con vinito! Así que al mediar la cena ya todos hablábamos un mismo idioma, el idioma de los borrachos! Y había que ver lo bien que nos entendíamos!
Pero la cena llegó a su fin, la charla de a poco se iba apagando y el cansancio de un día largo se iba haciendo presente. La hora de irse a dormir se acercaba y el madrugón que nos esperaba al día siguiente, (4.30 hs arriba!), no hacía más que apurar el evento. Pero me daba miedo! Y si hace muchísimo frío y no puedo tolerarlo? Y si con la bolsa de dormir no me alcanza?
No se si es que en realidad no hizo tanto frío o si es que el cansancio ganó la pulseada, la cosa es que ni bien me metí en la bolsa de dormir y me la cerré hasta el cuello con la ayuda de calavera que se quedó al lado para darme el besito de las buenas noches, cerré los ojos y no los volví a abrir hasta el día siguiente que a los gritos pelados nos despertó Miguel anunciándonos lo tarde que ya se nos había hecho…
No hay comentarios:
Publicar un comentario