martes, 22 de junio de 2010

30/03 Primer día en Copacabana

No pegué un ojo en toda la noche. Entre los retortijones de panza y el dolor de cabeza, no hice otra cosa más que moverme convulsivamente en la cama, primero, tratando de que los movimientos reptarios no fuesen demasiado bruscos, como para despertar a calavera, y luego con total brusquedad notando que calavera estaba sumido en las profundidades del sueño, hasta que la danza convulsiva terminó con la cena en el inodoro. Ahí si, se despertó calavera.

Pero habiéndome desprendido de todo aquello que me había hecho sentir mal, comencé a sentirme mejor y enseguida los dos volvimos a quedarnos dormidos, (bueno, calavera volvió a quedarse dormido, yo dormía por primera vez en toda la noche).

A la mañana siguiente, cuando nos levantamos, yo me sentía medio débil, al final de cuentas, no tenía nada en el estómago. Como calavera se sentía bien, supusimos que no se había tratado de la comida, sino que había sido la cerveza, quizás la había tomado muy rápido…

Pero bueno, ya había pasado todo, ya me sentía mejor el día estaba precioso y Copacabana nos esperaba para que disfrutemos del lugar.

Ya era medio tarde, así que fuimos a almorzar directamente, yo pedí sopita. Luego, comenzamos a recorrer el lugar. Paseamos, vimos negocios, yo compré algún que otro recuerdito, un par de carteritas de llamitas para mis sobris y alguna que otra chuchería, calavera se probó un sombrero enorme que lo hacía ver igual que Jamiroquai, y así seguimos, boludeando… Hasta que llegamos a la playita. Precioso lugar! No me esparaba algo así! Lo que le faltaba a este viaje, un poco de agua!!! Muy lindo Copacabana! Sacamos mil fotos, aproximadamente.



Por esta zona estaba los hoteles más bacanes. Ya había notado a lo largo de todo el viaje, que en Bolivia acostumbran colgar las sábanas y toallas de los marcos de las ventanas, los balcones o de las barandas de las escaleras para que se sequen. Yo también en casa, suelo colgar cosas de la baranda de la escalera cuando llueve o está muy húmedo, pero que lo hiciera uno de los hoteles “bian” de Copacabana me pareció digno de fotografiar.



Como era un día dedicado a pasear y al relax, tuvimos tiempo de alquilar un botecito de esos a pedal y tener nuestro paseo romántico por las aguas del Titicaca, je! Qué me contursi? No acá no más, en los lagos de Palermo, eh! No! En el lago Titicaca!!!

El lugar es divino, el lago, cómo le da el sol… Supongo que en temporada alta debe ser un mundo de gente… Por suerte estábamos en temporada baja, porque yo, que lo único que puedo manejar es algo que vaya con pedales, casí choco contra otro botecito estacionado! Por suerte, el incidente no llegó a mayores…

Una vez pasada la media hora del romántico paseo, volvimos a la orilla, y ahí no más, sobre la playita, había un barcito divino, que estaba pasando música de Bob Marley, con mesitas y silloncitos afuera, y la temperatura estaba tan ideal, que nos apoderamos de una mesa y con vista al Titicaca y bajo el rayo del sol, tomamos una rica merienda.

Cuando comenzó a bajar el sol y a ponerse más fresco, abandonamos el barcito y fuimos a un lugar de Internet, hacía unos cuantos días que estábamos desconectados del mundanal ruido.

Una vez que nos pusimos al tanto de lo que ocurría por estos pagos, (no demasiado), seguimos paseando. Encontramos un lugar lindo donde cenar, y nos quedamos charlando un rato con la señora que lo atendía. Así nos enteramos de que había bastante bronca generalizada. Resulta que estábamos en vísperas de semana santa, es decir, feriados, es decir, turismo para zonas que, como Copacabana, son zonas turísticas. Y la bronca estaba en que, estos lugares, le habían pedido a Evo que retrasara una semana más las elecciones, para que no cayeran en domingo de pascuas, lo que cortaría abruptamente el fín de semana largo y única oportunidad para esta gente de hacer la diferencia hasta el mes de mayo en que volvería a comenzar lo que para ellos es temporada alta. Pero no hubo caso, Evo no quiso saber nada con retrasar las elecciones, así que varios por estos lares estaban furiosos con Evo…

Como la señora nos había advertido que estos lugares no permanecían abiertos hasta muy tarde en esta época del año, tempranito fuimos a cenar. Comimos carne, rica, no como Buenos Aires, pero rica al fin.

Después, volvimos al hostel y a descansar. Habíamos averiguado por la excursión a la Isla del Sol, pero la dejamos para más adelante, mañana nos esperaba la ciudad y una recorrida completa, ya con una Jimena Luján al 100%...

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